El salvavidas concursal

Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal. Probablemente la norma jurídica más manoseada y citada en el ámbito futbolístico en el último lustro. La, hasta el momento, última oportunidad nos la ha brindado el Racing de Santander. Incapaz de hacer frente a su millonaria deuda y a los sueldos de sus empleados, el club cántabro, dejado de la mano de Dios por parte del magnate indio Ali Syed, ha tomado la decisión de acogerse voluntariamente al procedimiento establecido en la referida ley con el fin de liquidar sus deudas y garantizar su pervivencia como sociedad. Y, probablemente, no será el último club de fútbol de nuestro país en utilizar como purgatorio económico el concurso de acreedores.

Betis, Rayo Vallecano y Zaragoza son, junto al Racing, los equipos de la máxima categoría de nuestro fútbol que se encuentran en la actualidad sujetos al procedimiento previsto en la Ley Concursal. Hace poco pasó por ello el Levante y clubes como el hoy poderoso Málaga, Sporting de Gijón, Celta de Vigo, UD Las Palmas, Albacete, Xerez, Real Sociedad o Recreativo de Huelva, entre otros, han pasado o pasan por el mencionado saneamiento económico en vía judicial. Son muchos. Demasiados, tal vez.

Lo que en su día nació como un intento de simplificación y modernización de la normativa en materia concursal ha terminado convirtiéndose en el mayor de los aliados de los clubes de fútbol que, en el pasado, cometieron la imprudencia de vivir por encima de sus posibilidades reales. Una tabla de salvación para todos aquellos que, un buen día, y contagiados por la insostenible vorágine que los rodeaba, decidieron doblar su presupuesto manteniendo sus ingresos ordinarios. La situación generada por aquellos clubes que decidieron aprobar en presupuestos un gasto en ocasiones dos veces mayor que los ingresos anuales ordinarios devino en un progresivo hundimiento económico.

Siempre con la vista gorda como gran aliada, los clubes confiaban a hipotéticas ventas de futbolistas, sus principales activos, el arreglo del desequilibrio presupuestario. Pero con la situación de penuria económica cada vez más extendida en el mundo del fútbol las ventas a final de temporada comenzaban a ser un mal sueño. Muy pocos clubes disfrutaban de la liquidez necesaria para hacer frente a un fichaje jugoso. Así, en la mayoría de los casos, las ventas de futbolistas acababan llegando, pero casi siempre por un precio muy inferior al inicialmente proyectado o previsto (y, sin embargo, mucho más cercano al precio real de mercado). Lo que se preveía vender por diez se acababa malvendiendo por cinco como mal menor. Y el pasivo continuaba engordando, sin nada ni nadie que pudiese o supiese poner fin al círculo vicioso.

Podría afirmarse que la situación explotó cuando los modestos intentaron hacer frente a los grandes y poderosos por la vía rápida. El modelo de crecimiento resultaba insostenible. Había que gastar para equipararse a los históricamente más fuertes, y había que hacerlo cuanto antes. Ya se sabe que en el fútbol no existe el largo plazo, por mucho que éste se asocie a la sostenibilidad y estabilidad económica. Por algún lado la burbuja se agujereó. Comenzó a perder aire, lo que se tradujo en que cada vez eran menos los clubes en disposición de entrar en el juego de pagar cantidades astronómicas, perfectos maquillajes contables, por futbolistas con un valor real muy inferior al ‘pactado’ por el comprador y el vendedor.

El mecanismo establecido por la Ley Concursal sería idóneo para la pervivencia de los clubes de fútbol si no fuera por un pequeño pero definitivo matiz. Al ser un procedimiento destinado a garantizar el cobro de los acreedores, asegurándose así en cierto modo el pago de las cantidades adeudadas a los futbolistas, la LFP no podría descender de categoría por impagos a los clubes acogidos al concurso.

Sin embargo, parece que esta pequeña ‘trampa legal’ podría tener sus días contados. Sonado fue el Auto de declaración de concurso de acreedores del Real Zaragoza, dictado hace apenas un mes por la jueza titular del Juzgado de lo Mercantil número 2 de la capital aragonesa, en el que se desestimaba expresamente la medida cautelar requerida por los dirigentes zaragocistas en la que se solicitaba que el club no fuera descendido por impagos. Por el mismo camino discurre la propuesta de modificación de la Ley Concursal presentada ante el Congreso de los Diputados por el Consejo Superior de Deportes para que todo aquel club que se acoja, voluntariamente o no, al procedimiento concursal sea automáticamente descendido de categoría deportiva, acabando así con la ‘utilización perversa‘ que, en boca del propio Secretario de Estado para el Deporte, Albert Soler, y en la cabeza de muchos aficionados, están perpetrando la amplia mayoría de los clubes concursados.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

15 Comments

  1. José Carlos

    7 de julio de 2011 a las 1:11 pm

    Y es que el fútbol parece que viva ajeno a contexto socioeconómico actual, y mueve cantidades que son totalmente irreales e inalcanzables para cualquier otro sector. Cuenta con apoyos que otros no tienen, permite endeudamientos que a otros no se les acepta, y al final nunca pasa nada. Lo veo vergonzao. No estamos volviendo todos locos?.

  2. Gontxo

    7 de julio de 2011 a las 1:25 pm

    Yo lo que veo dificilmente justificable es que el Zaragoza recien convocado el concurso, se gaste 400.000 euros en recuperar la plaza de Segunda B para su equipo filial. No me cuadra, cuando Depor y Getafe están pidiendo tu descenso por impagos. Me sorprende que los administradores no denieguen esta medida.

    Te has dejado al MAllorca entre los equipos que están de 1º en Ley Concursal. cuando de hecho, es el único que ha pagado por ello, que le arrebataron la plaza europea que consiguió.

  3. Bp

    7 de julio de 2011 a las 1:34 pm

    Jugoso artículo Borja sobre un tema tristemente muy actual.

    Tengo una duda, y es que me parece que el Granada también está actualmente en concurso de acreedores (ojo que el término «está en Ley Concursal», muy utilizado incluso en información deportiva, no es correcto). Si es así, hay que destacar que los 3 clubes que han ascendido este año están en situación concursal.

    Hablas de la inflación en el fútbol en los últimos años con el objetivo de equipararse a los grandes como causa principal de esta situación. Y explicas perfectamente la cadena de sucesos que llevan a los clubs a entrar en concurso: compras caro, no obtienes éxito deportivo, presupuestas ventas por un valor de mercado exagerado, no vendes (lo haces por menos de los presupuestado), incrementa la deuda…y así una y otra vez, hasta que revienta la burbuja.
    Añado otra causa: la presencia de constructores como máximos accionistas de buena parte de los clubes españoles. La secuencia sería la siguiente: constructor forrado invierte en el fútbol; como hay pasta, se inflan las compras y los salarios (además, intuyo, por la facilidad para blanquear dinero); estalla la burbuja inmobiliaria viniéndose abajo el sector, de manera que a final de temporada, la deuda a corto plazo que el constructor asumía sin problemas, queda pendiente de pago. A esto se suma que los ayuntamientos y CCAA están pelados y no pueden mantener subvenciones, y de los bancos ni hablamos. Total: la deuda es astronómica y no hay nadie que pueda hacerle frente en los clubs, porque viven muy por encima de los ingresos que pueden obtener (tv, abonos, taquillas, publicidad…y ventas, que bajan de valor).

    Por lo que parece, se está intentando poner límite a la «vista gorda» de varias maneras.
    En primer lugar, tengo muy muy claro que el problema no es, como se está haciendo entender, de la propia Ley Concursal. El problema original es de la gestión que han tenido los clubes. Por lo tanto, de nada serviría adaptar la Ley Concursal si sigue habiendo la misma gestión en los clubes. 1 ejemplo: el Hércules ha solicitado 3 veces…3!! entrar en Concurso de Acreedores. Bien, pues habiendo descendido a 2ª ha fichado a un jugador de primera con buen caché (Diego Rivas) y está a punto de hacerse con uno de los jugadores más importantes de la categoría, Toché. Lo mismo hizo el Tenerife el año pasado y están en 2ªB…
    LA gestión del Hércules sigue siendo de «huída hacia adelante», es decir, a ver si subimos otra vez y el dinero de la tele nos tapa los agujeros. De quién es el problema, de la Ley Concursal o del Hércules que sigue cometiendo los mismos errores?

    Por otro lado, el tema del descenso, o pérdida de puntos, sería lo más justo, pero contextualizando la situación actual del fútbol español, no me parece la mejor solución.
    La mayoría de los clubs de 2ª están o han estado en concurso de acreedores. Pero es que la 2ªB está peor. Si todos los clubs de 2ª en concurso bajan, subirían equipos de 2ªB que están en peor situación incluso. Qué premio y castigo sería ese?
    Además, existiría un riesgo muy alto de que la 2ª división fuera una categoría de filiales en sí. Algún grupo de 2ªB ya lo es prácticamente.

    Para mi la situación pasaría por reestructurar la 2ªB, disminuir el número de grupos, hacerla más atractiva, potenciando los derechos de tv, taquillas, publicidad, etc…
    Para 2ª y 2ªB haría algo que me parece imprescindible: poner un tope salarial. Dicho tope podría ser un % en función de los ingresos que puedan demostrar los clubs (fuera la trampa de voy a vender a tal por tanto valor): abonos, taquillas, publicidad y tv.
    Y más que castigo a los clubs en concurso de acreedores, buscaría una forma de primar a aquellos que no están, y no han estado (ojo, importante, que los que no están pero la han pasado han cometido los mismos pecados que los que la están pasando).
    Descender a los 10 equipos de 2ª en concurso de acreedores sería una ruina para ellos y descendería la calidad de la competición (= menos interés y recursos para la categoría); pero algo hay que hacer con ese Numancia que sin deuda lucha cara a cara con los que han hinchado su estómago y ahora están malitos. Más puntos, prioridad de ascenso en caso de entrar en la liguilla, dinero extra…algo que les primer.

  4. Borja Barba

    7 de julio de 2011 a las 1:41 pm

    @ Gontxo
    Toda la razón, me he dejado en el tintero al Mallorca, otro de los concursados en Primera.

    @Bp
    Gran comentario el tuyo, ideal complemento. Coincido en el tema de lo que llamas huída hacia adelante. Considero que es un problema sociocultural, equivalente al ir tirando y vivir al día, que ya vendrá otro por detrás a arreglar entuertos y enderezar tropelías económicas. Casos como el que comentas del Hércules es especialmente sangrante, un ejemplo de insostenibilidad económica de libro. Recién ascendido, tras un porrón de años sin jugar en Primera, que tira de cartera para meter en su plantilla a grandes fichajes, algunos con fichas elevadísimas. Lo más normal es que reviente, porque es insostenible. No se generan ingresos suficientes como para soportar semejantes pasivos, y cómo los presupuestos, al parecer, son aprobados por mandriles con corbata, en los clubes rarísima vez pasa algo.

    Sí creo, en cambio, que es necesaria una acotación de la Ley Concursal, en el sentido en el que propone el CSD.

  5. xtaoth

    7 de julio de 2011 a las 2:20 pm

    No sólo deberíamos incluir el desmadre de fichajes y sueldos de futbolistas, sino también el acceso de determinados personajes-jeta a la presidencia de los clubs, los cuales blindaron a sus amigos con contratos estratosféricos, empezaron a dar primas desproporcionadas, consiguieron hacer desaparecer dinero con fichajes, etc… como ocurrió con el Mallorca.

    Francamente, después de sufrir en mi equipo la ley concursal, yo no la veo tan mal. Obliga a los equipos a que obedezcan a los administradores concursales designados por el juez y a que todas las decisiones pasen por ellos. Éstos, suelen imponer leyes draconianas con el objetivo número uno de que se paguen todas las deudas e impiden que se realicen fichajes que no sean por un valor justo. De hecho, pueden incluso tirar para atrás decisiones anteriores a cuando se acogió a la ley concursal (por aquí ha habido uno que ha tenido que devolver un millón de euros de una prima por intermediar en un fichaje).

    Realmente, los que me dan más miedo son esos que no se acogen a la ley concursal a pesar de tener cinco veces más deuda que los equipos que se han acogido (es decir, el resto de equipos de primera división, quitando honrosas excepciones), porque esos, a parte de no pagar (¿verdad, Lendoiro -el que primero se ha quejado de los que entran en ley concursal- que te han embargado la taquilla un par de veces?), ni están controlados ni nada.

    Por el bien del futbol, los metía a todos en ley concursal hasta que hubiesen pagado las deudas y, luego, metería la ley Platini con calzador para que esto no vuelva a ocurrir…

  6. Ceremony

    7 de julio de 2011 a las 2:55 pm

    Coincido plenamente con Enric Gonzalez en esta apreciación: » A todos nos gusta el fútbol, pero le hacemos un flaco favor si seguimos apoyando esa situación de inmunidad reacudatoria»
    Para mí la solución pasa por un reparto equitativo de los derechos de televisión y un tope salarial exigente y aplicado a todas las ligas europeas. No puede ser que futbolistas mediocres como por ejemplo Adebayor, hayan estado ganando 200.000 euros a la semana pagados por un club que tiene una deuda acumulada de casi 600 millones de euros con la Hacienda Pública. Tampoco puede ser que Messi, por muy buen jugador que sea, esté ganando 12 millones de euros al año +incentivos, mientras su club hace malabares para seguir dando largas a las deudas acumuladas con minoristas.

    La política de salvamento concursal de los clubes de este país ya esta siendo analizada por la UE y recuerda a la política de salvamento concursal que se produjo en los dos años previos a la explosión de la burbuja inmobiliaria. Que cada cual saque sus conclusiones.

  7. Pumar

    7 de julio de 2011 a las 9:00 pm

    Puede q me vea afectado por mi presidente metomentodo lendoiro, pero a lo q no hay derecho es q un club en plena ley concursal se le permita fichar jugadores (no me refiero a coste 0), lo q me extraña es q alguien le venda jugadores…

    El Depor no es un buen ejemplo pq tal como decis se endeudó en tiempos de vacas gordas y ahora lo paga bajando a segunda, pero no hace uso de la trampa (legalmente permitida) e intenta reconducir su deuda…

  8. Pumar

    7 de julio de 2011 a las 9:03 pm

    y da la casualidad q acabo de leer esta noticia:

    El Real Zaragoza ficha al canterano Juan Carlos
    El Real Madrid va a recibir 2,5 millones de euros y tendrá una opción de recompra los próximos dos años, en los que deberá pagar 3,5 millones al conjunto aragonés por hacerse de nuevo con el canterano.

    Estamos locos???

  9. Ceremony

    8 de julio de 2011 a las 9:27 am

    @Pumar:
    Lo peor de todo es pagar 2,5 millones por Juan Carlos. Es malo de solemnidad…

  10. xtaoth

    8 de julio de 2011 a las 9:44 am

    @Pumar

    Precisamente los que estan en Ley concursal ‘teoricamente’ tienen que pedir permiso a los gestores para este tipo de cosas, y los gestores permiten fichar dentro de un rango aceptable del presupuesto. Es decir, que los gestores imponen que porcentaje del presupuesto irá a pagar deudas y que porcentaje irá a la gestión del club. Por ejemplo: El Mallorca el año pasado no podía poner un duro en fichajes y tenía un tope máximo de salario al cual tenía que llegar (lo superaba ampliamente), ahora que ha llegado, los gestores le dejan gastarse dos millones de euros y lo que se gane de las ventas, pero nunca permitirán que se sobrepase el límite salarial a no ser que eso beneficie tanto al club que le genere ingresos extra.

    Resumiendo: que los que están en ley concursal, sus gestores les impiden endeudarse más (excepto por una buena causa), pero permiten fichajes siempre que no aumenten la deuda y sean realmente necesarios para el club.

    Y recuerdo que los gestores son externos y escogidos por juez. Si la deuda crece a pesar de los gestores, se pueden meter en un lío del quince.

  11. Borja Barba

    8 de julio de 2011 a las 10:51 am

    Hoy leemos en prensa que el Hércules se acoge, por tercera vez en los últimos años, al procedimiento concursal. Después de la disparatada planificación de la temporada pasada era de esperar.

  12. Liam

    8 de julio de 2011 a las 11:30 am

    Respecto al Zaragoza, la verdad es que a mí no me cuadra lo de pagar 2,5 millones por Juan Carlos, porque me parece excesivo y además lo que se venía comentando en la prensa aragonesa era sólo un millón. Más razonable veo lo de pagar 400000 por la plaza en segunda b porque si quieren tirar de cantera para no gastar tanto necesitan tener el filial en una categoría competitiva; la tercera aragonesa no lo es y estos años en el pozo ya le han fastidiado un par de generaciones de canteranos – total para luego tener un partido malo en el playoff y arruinar toda la temporada.
    De todas formas tras firmar un nuevo contrato televisivo (pasará de cobrar 14 millones anuales a 25), tras cobrar el traspaso de Gabi y sobre todo tras acabar contrato varios jugadores con fichas desorbitadas, el Zaragoza ha experimentado un desahogo económico considerable, que le permite cierto margen de movimiento.

  13. Bp

    8 de julio de 2011 a las 11:48 am

    Suma y sigue señores.
    Esta noticia no está directamente relacionada con la Ley Concursal, pero sí explica muy bien el contexto en el que esa Ley se está aplicando en el fútbol español, bajo la máxima del «todo vale».

    Quiue Pina, nuevo gestor deportivo del Cádiz:
    http://www.marca.com/2011/07/07/futbol/mas_futbol/1310059834.html
    Ahí tenemos al máximo responsable deportivo del Granada (el presidente en la sombra, de hecho) que se convierte en el máximo responsable deportivo del Cádiz, con opción de compra incluída. Se rumorea que el presidente del Cádiz puede pasar a ser…el padre de PIna jeje.
    Ahora no pasa nada, por lo que aplicamos el «todo vale», pero y si el año que viene coinciden en 2ª el Granada y el Cádiz, qué? Y si la última jornada hay un Granada-Cádiz con alguno de los dos equipos jugándose algo, qué?

    En fin, solo una más del fútbol español. Cuál será la siguiente? hagan sus apuestas, señores!

  14. Bp

    8 de julio de 2011 a las 12:04 pm

    Sobre el fichaje de Juan Carlos por el Zaragoza, y en general sobre por qué pueden fichar los equipos en concursal (y que es una de las cosas que habría que moldear con la nueva Ley), desarrollo lo esbozado por Xtaoth.

    Cuando un club entra en Concurso de Acreedores, se coge su deuda y se renegocia tanto en cantidad como en tiempo. Para ello, creo que 2/3 partes de los acreedores deben estar de acuerdo con los nuevos plazos y cantidades. Es decir, que si 2/3 partes están de acuerdo, aunque tú seas acreedor y no estés de acuerdo (ejemplo habitual de los jugadores), te fastidias y tienes que tragar.
    QUé ocurre? que los principales acreedores suelen ser Seguridad Social y Hacienda, que en la mayoría de los casos transigen. Como veis, la mayoría de los equipos que entran en CAA siguen adelante con el proceso, es decir, que se le acepta la reducción de la deuda a pagar y la ampliación de los plazos.
    Todo ello, teniendo en cuenta la máxima de la Ley Concursal, y es que la empresa afectada pueda seguir con su labor habitual, generando ingresos, para poder pagar. El fundamento de la Ley es muy sencillo: si la sociedad debe pagar X mañana, y no tiene ese dinero, se va a pique y nadie cobra. Si en vez de X mañana, paga X-Y en 5 años (lo máximo), la sociedad puede pervivir y, aunque tarde y menos, pero los acreedores cobran.

    Cómo se hace esto? los administradores cogen los ingresos habituales de los clubes, y la deuda, y en base a eso aplican la política de pago de deuda del club y de gasto.
    Un ejemplo: un club debe 65 millones de euros, e ingresa 15 por temporada. De los 65 millones, 20 son a corto plazo, y el club no puede pagarlos, por lo que estaría en quiebra técnica.
    Entra en concurso de acreedores, y lo primero es renegociar la deuda. Pongamos que se queda en 50 millones. Y lo segundo, es alargarla en el tiempo. Lo máximo, 5 años.
    Por lo tanto, pasamos a una nueva situación:
    El club tiene que pagar 10 millones anualmente, pero como ingresa 15, le quedan 5 millones para realizar su ejercicio habitual, en este caso pagar nóminas y demás gastos de gestión del club.
    Con esos 5 millones, el club puede hacer lo que buenamente estime oportuno, siempre que cuente con la aprobación de los administradores.

    Una de las principales tropelías que se han hecho en la aplicación de esta ley, es que ha habido clubes que, estando al borde de la quiebra, han hecho operaciones muy por encima de sus posibilidades, y acto seguido han entrado en Concurso de Acreedores.
    El ejemplo más brutal que he conozco es el del Betis del año pasado, que fichó a golpe de talonario a Jorge Molina (1,6 millones de euros, una cifra astronómica en 2ª, y para muchos clubes en 1ª). Semanas después, el Betis entraba en concurso. Además de ver reducido el importe a cobrar, es que el Elche todavía no ha visto un euro, porque los primeros en cobrar son los acreedores más antiguos…jeje, de coña no?
    Y no fue el único caso, al Córdoba le quitó a Salva Sevilla (250.000 euros), por no hablar de las nóminas inasumibles que firmaban, quitando jugadores a otros clubes.

    Fuera de eso, si el Zaragoza tiene X millones de euros para gastar en plantilla, puede hacer con ese dinero la inversión que considere.
    El fichaje de Juan Carlso a mi me parece lamentable en lo deportivo, porque por ese dinero fichas a 3 jugadores buenos de la categoría que estén libres. Pero no hay nada ilegal en ello.

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