Cuando un equipo tiene todo el protagonismo de balón y el contrario se siente cómodo maltratándolo, nunca es fácil para el primero traducir protagonismo en dominio de la situación. A la selección española le costó una agonía de ochenta y nueve minutos doblegar a Bielorrusia, un combinado plano, sin ideas, pero que trabajó sus opciones a la perfección. Con poco más que un buen guardameta, puso el partido patas arriba con un milagro de Voronkov. Fue con la chilena imposible. La jugada a la que se encomiendan todos los equipos que estructuran sus partidos pensando en una defensa férrea y sabiendo que solo tendrán una oportunidad para acertar a portería y vencer. Bielorrusia aprovechó esa grieta y después supo darle una vuelta de tuerca más a su encierro en el área. España lo pasó mal, hasta que llegó el gol de Adrián. Errático antes de esa acción, fue tan impredecible como oportuno. Pese a convertirse en el máximo anotador del torneo, ya son 5 tantos, sus repetidos fallos ante portería con todo a favor cuestionan continuamente su valía. A escasos segundos del final se deshizo de las voces críticas y marcó el gol definitivo, el 1 a 1. Con el combinado bielorruso privado de su anhelo en el último suspiro, la prórroga fue una historia con final anunciado. Jeffren, Capel y Adrián, locura y el caos para escuchar la llamada olímpica de Londres y comprar el billete a la final (3-1).
Cuestión de profundidad. Es difícil ser profundo cuando la distancia entre el último defensor rival y la línea de fondo no supera los diez metros. A España se le exige una circulación similar a la que tuvo contra Ucrania o la República Checa. No la ofreció ante Bielorrusia. Quizás le faltó algo de ritmo en el toque, pero siempre intentó buscar el espacio correcto para progresar, sin perder la cara al ataque e intensos en la presión avanzada para recuperar rápido y volver a atacar. La excelencia en la circulación es muy complicada de lograr, más contra un equipo que solo trabaja para impedirla, olvidándose de cualquier otra tarea. Es difícil aunque el rival se llame Bielorrusia y tenga pocos argumentos creativos. En esta dimensión, Thiago hizo un buen partido, mejorable, pero bueno. Únicamente le faltó un punto de riesgo en el último pase, o en el disparo, una opción que siempre esquiva. Durante diversas fases del encuentro la selección española sí tuvo la inquietud ofensiva necesaria, y fue generalmente a través de la elaboración del futbolista del Barcelona. El mismo que se inventó la jugada del empate, asociado con los inesperados protagonistas Adrián y Jeffren.
Luis Milla introdujo al extremo tinerfeño, Diego Capel y Bojan en el último tramo de partido. Unos cambios discutidos porque sentó a Ander Herrera e Iker Muniain justo cuando mejor estaban jugando. Sin embargo, el desempeño de ambos fue oportunísimo, asistentes de primer y segundo gol. Adrián se desquitó de sus errores en dos remates certeros. Jeffren se inventó un trallazo descomunal para introducir en su currículum de presentación. Después del enorme apuro todo volvió a la normalidad. La selección española ganó por 3 a 1 y el próximo verano estará en Londres, en los Juegos Olímpicos. Antes, le queda el último objetivo de levantar la Eurocopa.
Fotografía | Uefa.com







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#1 Borja Barba dijo,
23 junio 2011 12:12 am
Mucha, mucha suerte con el gol de Adrián. No me convencieron los cambios (aunque Jeffren diera el pase del empate). Capel es una sombra. Creo infinitamente menos peligro que Muniain en el peor de sus tres partidos.
¿No os parece que Dídac está para la absoluta?
#2 Scriers dijo,
23 junio 2011 12:45 am
¿Didac? No, no, no y definitivamente no. España tiene una gran generación de futbolistas, muchas variantes, una falta enorme de punch y algunos jugadores muy limitados técnicamente (otros, infinitamente preparados técnicamente). Entre ellos Dídac y Montoya, los dos laterales.
Pero lo que más canta en el equipo, sin duda, es Capel, un jugador que nunca levanta la cabeza, parece un avestruz, y pese a tener condiciones, su mente siempre siempre elige mal. Pese a haber dado una asistencia hoy, he contado muchísimas veces que elige mal la jugada, abusa del toque, corta las jugadas y hace la guerra por su cuenta.
Por suerte están Mata y Javi Martínez, unos adelantados al resto, y Muniaín, Ander, Thiago… Mucha calidad en el toque de este equipo.
#3 futbolsinhumo dijo,
23 junio 2011 6:41 pm
Al principio a Jeffren se le vió desacertado, errando varias pases y no le salían los uno contra uno. Pero después se fue entonando hasta que cogió confianza. Con respecto al juego y a tener profundidad, coincido plenamente con el artículo. Es díficil tener profundidad cuando el rival está empotrado atrás. Aún así, para mí España jugó muy bien, y hubiera dicho lo mismo si se hubiese perdido 1-0 y Adrián no hubiese marcado el gol del empate en el 90. De eso, de los Juegos y del partido hablo en mi blog. Por si les apetece echarle un vistazo. Un saludo.
http://futbolsinhumo.blogspot.com/2011/06/olimpicos.html
#4 Futbolero dijo,
25 junio 2011 7:07 pm
Menos mal que a pasado a la final se lo merecia triunfo el futbol. Los cambios no me gustaron para nada creo que bajaron el ritmo del partido.