Volvía en la presente campaña el fútbol de primer nivel a una ciudad tan futbolera como San Sebastián, y lo hacía como debe de hacerlo en un recién ascendido: con la mosca detrás de la oreja, ojo avizor y economía de batalla. Sin incorporaciones excesivamente estridentes durante el pasado verano, excepción hecha de un ya veterano Joseba Llorente y de un Raúl Tamudo al que habían mostrado gentilmente la puerta de salida en Cornellà, la Real Sociedad afrontaba su retorno a la elite con la cautela del que sabe que cualquier mínimo tropiezo lo devuelve al pozo sin misericordia ni miramientos. La experiencia, ya se sabe, es un grado.
Con la única meta de la salvación, el conjunto txuri-urdin arrancó la campaña cauteloso y precavido. Tras un primer mes dubitativo y que sirvió a los de Martín Lasarte para coger el ritmo a la nueva categoría, las piezas comenzaron a encajar. La apuesta por mantener el sólido bloque que propició el ascenso (los Elustondo, Diego Rivas, Xabi Prieto, Ansotegi, Claudio Bravo…), fundamentado en jugadores mayoritariamente de cantera, salpicado con dos o tres aderezos de perfil bajo como Jeffrey Sarpong, Paco Sutil o el noruego Demidov (llegado en el mercado de invierno) y sin contrataciones disparatadas fue quizá la mejor receta para retomar el pulso a la Primera división.
Poco a poco, y a medida que la Real se iba quitando el susto inicial, los resultados iban llegando. Instalados en la zona de nadie, los de Lasarte mejoraban las expectativas cuando concluía la primera vuelta. El equipo era 11º y sumaba 25 puntos. La media era de salvación sin apenas apuros.
Sin embargo, la lógica dice que los equipos recién ascendidos suelen padecer problemas para mantener la categoría en su primer año. Una nueva competición con unas exigencias muy diferentes, una competencia feroz por evitar las tres últimas posiciones y, generalmente, una plantilla que no da para muchas alegrías. La Real, con un banquillo con la profundidad de un charco, pronto comenzó a sufrir las consecuencias de las lesiones y el desgaste de sus principales hombres. Lesionado Joseba Llorente y con el joven Antoine Griezmann sin la frescura de los primeros meses de la temporada, los realistas empezaron a perder pie de manera peligrosa.
Con 4 puntos de 27 posibles (entre las jornadas 26 y 33), los donostiarras encajaron una racha demoledora, precisamente en el momento más crítico de la temporada, ése que o bien te permite vivir las últimas semanas con tranquilidad o bien te condena a vivir boqueando, en busca de un respiro, hasta el último minuto del último partido del campeonato. Ni siquiera la sorprendente e inesperada victoria ante el FC Barcelona en Anoeta sirvió para relanzar la carrera guipuzcoana. Con una defensa melosa y un ataque romo lo más normal es acabar pidiendo la hora.
La temporada concluyó como la gran mayoría de los aficionados txuri-urdin habría firmado allá por el mes de agosto: la Real dependiendo de sí misma en un último partido en San Sebastián. Pese a ello, y dejando cierta sensación de desazón y desasosiego entre su afición, los de Lasarte tuvieron que esperar acontecimientos y ver como el fracaso del Dépor en Riazor los dejaba, una temporada más, en la categoría que tan costosamente recuperaron hace dos temporadas.
Lo mejor: Chispazos de Antoine Griezmann y de David Zurutuza, son piezas para construir futuro.
Lo peor: La fragilidad defensiva. Cierta sensación de preocupación en la afición tras los dos últimos meses de temporada. Lasarte no seguirá, pese a haber cumplido objetivos.






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#1 cityground dijo,
4 junio 2011 1:16 am
Se nos hizo larga la liga, la 2ª vuelta fuera de casa horrible con todo derrotas y la baja de Llorente se noto demasiado. La plantilla demasiado justa, buen once titular pero sin recambios.
Demidov aporto algo de seguridad a la defensa que sufrió mucho, un equipo demasiado blando y con poco carácter. En la 1ª vuelta se jugo bien mejor de lo esperado con Griezmann, Zuru y Prieto haciéndolo muy bien.
Pero se mantuvo jugando con 9 o 10 jugadores titulares que venían de 2ª y eso tiene mucho merito. Lasarte se gano seguir, veremos si el que viene lo hace mejor.
#2 Christian dijo,
4 junio 2011 1:48 pm
A mí la salida de Lasarte me parece un tanto precipitada.
No voy a arriesgarme y cometer la imprudencia de valorar profundamente un equipo al que no sigo de forma cercana, pero un recién ascendido que logra salvarse, alcanzando un buen nivel en algunas fases de la temporada y que ha contado con algún que otro handicap importante, ¿no debería dar continuidad a un entrenador que ha cumplido objetivos en sus dos temporadas?. La mala racha de final de temporada y las múltiples veces que le han remontado un partido a la Real (esto último algo perfectamente subsanable) son puntos oscuros, pero creo que la salvación, dado el equipo que tenía a su disposición Lasarte, pesa más que cualquier otro detalle.
Por cierto, no soy el único que asocia el recuerdo de Raynald Denoueix y aquel subcampeonato (De Pedro, Karpin, X.Alonso, Nihat, Kovacevic, Westerveld… ¡equipazo!) con el posible nuevo entrenador semidesconocido y francés como Philippe Montanier, ¿no?.
#3 dinamo_y dijo,
4 junio 2011 5:58 pm
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#4 Kurono dijo,
4 junio 2011 6:36 pm
Christian, Denoueix era bastante conocido en Francia por ganar un campeonato con el Nantes (si no ando mal), y luego dejarlo en zona de descenso. Es que Montanier es aun nivel más modesto, solamente encuentro una referencia por el ascenso de un club francés y ser elegido como mejor técnico de la Ligue 2.
Por otro lado, si me parece muy prematuro dejar ir a Lasarte, logró dos años consecutivos sus objetivos, que vamos, hubo un momento donde se pensó en que la Real se metería en Europa, lo cual me sonó descabellado. Pero igual, como dirían “Mission Acomplishied”. Así que bien por la Real, aunque curiosa su decisión de dejar ir a Lasarte.
#5 Cristian dijo,
7 junio 2011 9:10 am
Si bien admito no haber seguido lo más mínimo a la Real esta temporada, siempre fue un equipo que me cayó bien (a fin de cuentas, desde la era Dream Team, que hay buena sintonía con club y afición). Estoy con las personas que no entiende la decisión del club: Lasarte ha cumplido objetivos, y ya se esperaba que el club luchara por la permanencia. ¿Entonces, para qué se larga a un entrenador cuyo rendimiento ya se conoce para traer a uno nuevo que será una absoluta incógnita?
Como han dicho más arriba, el técnico francés me trae recuerdos de la “era” Denoieux, así que esperemos que repitan lo bueno, pero no lo malo de aquella época.