Ocurrió en el ala negriazul de Milán, la especialista en dejar escapar a los mejores. Allí se conocieron Roberto Baggio y Andrea Pirlo, bajo las órdenes de Marcello Lippi, un técnico que prescindió del talento para que el Inter prescindiera un año más de títulos. Trecuartistas ambos, si uno jugaba el otro tenía que esperar sentado. Pirlo lo hacía callado, nunca le ha gustado decir una palabra de más. Baggio lo llevaba peor. Siempre le había consumido perderse un solo instante de juego. Nunca el banquillo le había dolido tanto como en el segundo partido del Mundial de Estados Unidos, en 1994, cuando tras la expulsión de Pagliuca en el minuto 22, el viejo Arrigo Sacchi decidió sacrificarle para dar entrada al guardameta suplente. Le sustituyó a él, reciente Balón de Oro, en un encuentro como ese. Un gesto que obtendría venganza en forma de los goles del mejor Baggio, aunque su gran Mundial acabara de aquella manera tan cruel. En la temporada 98/99, con Baggio superando la treintena, la inesperada suplencia en el Inter abría las puertas a un relevo.
El caso es que el rendimiento que podía ofrecer Roberto era aún notable. Por lo tanto, ¿qué iba a importar que no jugara?, ¿qué iba a importar la búsqueda de un sustituto?, El problema de Lippi no era con un jugador veterano, sino con un tipo de futbolista. Jugaba en la misma posición que Baggio un joven Andrea Pirlo, señalado por todos como su sucesor natural. Tampoco vería premiadas sus capacidades con la titularidad. El Inter lo maltrató, y Pirlo cogió aire en sendas cesiones a Reggina y Brescia.
Pirlo había debutado en la Serie A precisamente en Brescia, cinco años atrás. Y a Brescia fue a parar un Baggio enrabietado, con Lippi y con el mundo. El destino les había juntado en la ciudad lombarda. Fue en 2001, durante un breve periodo de tiempo. Baggio, que empezó a dejarse una estrambótica melena, se quedaría hasta el fin de su carrera. Pero el de Pirlo era un paso esporádico, una cesión de media temporada que solo se tradujo en diez partidos disputados. Poco tiempo para convivir. El suficiente para darse cuenta de lo diferentes que eran.
Baggio era ardiente, en su mirada felina y en las órdenes a sus compañeros. Pirlo parecía una estatua, con la vista puesta en el infinito y su rostro siempre melancólico, impasible a cualquier cosa que sucediera. Podía caer un trueno en la grada que él no iba a cambiar de expresión. Baggio necesitaba transmitir por el medio que fuese. Si quería algo simplemente lo pedía, no importaba si el canal no era el más habitual. En mayo de 2002, desesperado porque sabía que Trapattoni no iba a incluirle en la lista para el Mundial de Corea y Japón, decidió escribirle una carta titulada: “Portami ai Mondiali”. En cambio, Pirlo se ha pasado una década de silencio respetuoso en Milán. Debe pensar que el pesado de Gattuso ya habla por todos.
Aquellos meses en Brescia no sólo sirvieron para que se diferenciaran en carácter. Compartían una depuradísima técnica individual y un golpeo fabuloso. Pero Baggio era más atacante, más vertical, buscaba el gol con más facilidad. La diferencia hubiera sido mucho más evidente unos años antes, cuando Baggio aún conservaba su velocidad, ese punto eléctrico que le permitía sortear a los contrarios e irse directo hacia portería. Pirlo es y ha sido lento toda su vida. Y siempre ha preferido el último pase -incluso cuando con quince años jugaba en las categorías inferiores del Brescia-, que no el disparo. Carlo Mazzone -el entrenador del Brescia por aquél entonces- se percató del asunto y decidió experimentar. Le dio a Pirlo el dorsal ’5′ y le situó en el centro del campo. De allí ya no se movería nunca más.
Esa decisión de Mazzone, que se apresuró a probar Carlo Ancelotti cuando Pirlo llegó al Milan aquél verano, cambió la historia de referente y sucesor. Ese cuento tan falso que se explica en los inicios de los prometedores futbolistas. Pirlo fue ‘Il nuovo Baggio’ hasta que sus diferencias se hicieron evidentes. Sin embargo, aún tenían tanto en común… Por una vez el parecido había sido tan razonable que la casualidad quiso cerrar el círculo que la comparación había empezado. Y lo ha hecho de la forma más curiosa. La segunda versión de Baggio vivió su vida al revés.
Andrea Pirlo probó el Calcio en Brescia, el club de su juventud, el que le enseñó a toda Italia para que el Inter se fijara. Y después lo dejó correr, como a tantos otros. Por ejemplo, Clarence Seedorf o Roberto Carlos. Pirlo, líder silencioso, encontró su hábitat de rossonero. Ordenó con el balón en los pies, elegante en el toque y despiadado en el golpeo. No ha logrado una destacada distinción individual, pero sus equipos lo han ganado todo. En Europa venció dos veces, dos Champions League. La primera llegó en 2003, tras una tanda de penaltis que sentenció el ucraniano Shevchenko. La segunda cuatro años más tarde, con un gol de falta en la final ante el Liverpool. En el mundo triunfó en 2006 cuajando un torneo perfecto. Marcó el primer gol de su selección en el torneo, dio la asistencia a Grosso en semifinales ante Alemania y también a Materazzi en la final, sirviendo el córner que cabecearía Matrix, el infausto protagonista de aquél partido junto a Zidane. En el segundo Mundial de la historia que se decidiría en una tanda de penaltis, lanzó el primero. Y lo marcó. Con su reciente fichaje por la Vecchia Signora, habrá jugado en los tres grandes clubs de Italia. Por este orden: Inter, Milan y Juventus.
En orden inverso discurrió la carrera de Roberto Baggio: Juventus, Milan e Inter. Líder hablador, en su mejor versión fue el atacante completo, desequilibrio imparable y técnica prodigiosa. Suma más detalles que periodos, se sintió cómodo en muchos sitios pero nunca se quedó en ninguno. Apenas suma tres Scudettos y una Copa de la UEFA, pero a título individual se ha llevado los mayores trofeos, incluido el Balón de Oro. Estuvo cerca de un Mundial perfecto, pero se quedó a una sola acción porque los penaltis han marcado su carrera. Con ellos no ha ganado torneos, más bien los ha perdido. Con el Vicenza debuta con gol desde los once metros, en Serie B. Diez años, 1 mes y 16 días más tarde, un 17 de julio de 1994, vuelve a lanzar desde esa distancia en el Rose Bowl de Los Ángeles. En el primer Mundial que se decidiría en una tanda de penaltis, lanzó el último. Y lo echó a las nubes. Baggio probó el Calcio en muchos sitios, pero se retiró Brescia, allí donde Pirlo había empezado.
I Signori del Calcio | Andrea Pirlo
SFIDE RAI | Roberto Baggio
Fotografía | Footballitaliano







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#1 ALFREDO dijo,
2 junio 2011 10:36 am
CURIOSA HISTORIA ESTA. Me a gustado este paralelismo asimetrico.
se podria incluir en esta lista al Gran Alessandro del piero.
Pero bueno, su historia se parece mas a la de Raul Gonzalez Blanco.
#2 cityground dijo,
2 junio 2011 11:18 am
me ha gustado el artículo, para Pirlo fue una bendición el retrasar su posición, de mediapunta no hubiera llegado al nivel que llego de organizador. Un Jugador clave en la última década del fútbol italiano.
Baggio un fue jugador genial, en su mejor época en la Juve era una gozada verlo jugar.
#3 Amigos de Colusso contra Amigos de Kukleta dijo,
2 junio 2011 12:12 pm
Lástima que finalmente no hayan fructificado ninguna de las negociaciones que se rumoreaba que había para traer a Pirlo a España… me hubiera encantado tenerlo por aquí en sus últimas temporadas.
#4 Sergio dijo,
2 junio 2011 4:55 pm
Un artículo muy bueno, felicidades
#5 Luis Suárez dijo,
2 junio 2011 6:42 pm
Gran artículo, que me ha hecho recordar mucho al gran Baggio, habrá muchos cracks, pero yo extraño a aquellos…
#6 Lasambadelfutbol dijo,
2 junio 2011 11:25 pm
Lo de Pirlo y el Inter fue otra historia más de aquellos grandes talentos que los nerazzuros no consiguieron disfrutarlos durante unos años. Es increible cómo un club como el Inter desperdició tanto talento en la época de los 90. Y lo bien que le vendría ahora al equipo un Pirlo, un jugador venido a menos pero de esos que todavía es capaz de ver la jugada unos segundos antes que el resto de los mortales.
#7 Iniestalaudrup dijo,
3 junio 2011 12:36 am
Que bonito por favor, gracias que aún seguimos existiendo jóvenes nostálgicos fuera de este circo en el que se ha convertido la prensa futbolística y me atrevería a decir que también deportiva
#8 cloti dijo,
3 junio 2011 10:56 am
Pocos jugadores de 3/4 e canchahan sido más talentosos que Baggio.Pero no estuvo ni en el sitio adecuado ni en el momento adecuado.
Los Mejores Mediocantros de 2011
#9 Il nuovo Baggio « Goles desde el Periodico dijo,
3 junio 2011 3:19 pm
[...] Il nuovo Baggio Publicado: 03/06/2011 | Autor: calvo23 | Archivado en: Sin categoría | Deja un comentario » Pol Gustems - Link a la pagina original - Il nuovo Baggio [...]
#10 Karla dijo,
4 junio 2011 3:06 am
Muy buena comparación entre estos dos jugadores,
es uno de los mejores artículos que he leído de Pirlo,
lo único ha incluir en este es remarcar que el ídolo
futbolístico de Pirlo es Baggio, irónico por las diferencias que tienen.
#11 juntaletras dijo,
6 junio 2011 5:01 pm
Pol, eres el puto amo, con perdón.
tus artículos son mis favoritos, y aquí se postean algunos muy buenos.
#12 Komagate dijo,
7 junio 2011 11:24 pm
Ese penalti no fue a las nubes, sino al palo. Y hubiera jugado en el Barça de Cruyff de no ser tan pesetero, aunque eso le vino muy bien a Del Piero.
#13 Pol Gustems dijo,
7 junio 2011 11:54 pm
Muchas gracias por los comentarios,
Sobre si va a las nubes o en el palo, no he dado con ningún video con repeticiones.. a mi me parece que como mucho lo roza por encima
#14 Birindelli dijo,
14 mayo 2012 11:39 am
Como aficionado a la Juventus, he de decir que la incorporación de Pirlo ha sido clave para ganar éste scudetto, diga lo que diga Zeman.
Ya no solo a nivel de juego, sino lo que ha transmitido a los jugadores más jóvenes, y la experiencia que posee.
Baggio, para mi, uno de los más grandes del calcio, superando todas y cada una de sus lesiones, y volviendo a jugar para los más grandes.
Muy bueno el blog!