En las semanas previas a la resolución final del campeonato liguero ondeaba en el aire una sensación de enorme incertidumbre con respecto a los equipos que finalmente verían su destino teñido de luto por la pérdida de categoría. Había algún candidato más o menos evidente, pero también existía la percepción de que iba a haber un equipo al que el meneo le iba a pillar totalmente desprevenido. Un equipo que, viniendo desde posiciones más teóricamente tranquilas, iba a terminar sucumbiendo ante el empuje de los de abajo. Bien pudo ser el Mallorca con su desastrosa racha final, pero el damnificado acabó siendo el Real Club Deportivo de La Coruña.
Como un mal sueño, como un desastre imprevisto, el conjunto coruñés vivió una última batalla infernal, que terminó por definir y dar sentido (o quitárselo) a las treinta y siete jornadas precedentes. Una derrota ante un Valencia que, otra vez más, no se jugaba nada y que puso en evidencia el que ha sido el gran problema sobre el césped del equipo gallego en estas tres o cuatro últimas temporadas: la carencia de gol. “El Dépor no tiene gol, y si no tienes gol, acabas metido en problemas“, fue una de las frases más escuchadas en los análisis previos a las últimas jornadas ligueras. Para desgracia del deportivismo, la máxima esta vez se cumplió.
El final de la pasada campaña fue engañoso. Un décimo puesto que, por un lado, sabía a poco ante la cercanía de las plazas europeas y, por otro, era gloria bendita si se echaba la vista hacia abajo, hacia las posiciones de descenso, amenaza permanente en los últimos tiempos del deportivismo. Una Liga tranquila, en resumen. Pero la situación era otra bien diferente. Con una plantilla mermada, de nivel justito y con carencias importantes (la ya comentada del goleador, sin ir más lejos), el tonteo con los puestos calientes fue una constante desde el arranque del campeonato.
Sólo tres goles a favor (y los tres en jugada a balón parado) en las ocho primeras jornadas de Liga situaron a los de Lotina en una situación complicada desde el inicio. Para colmo, ninguno de los fichajes veraniegos parecía cuajar. Ni Morel (15 partidos jugados), ni Míchel (8), ni Saúl (8), ni Desmarets (12), ni Rindaroy (4), ni Urreta (6). Únicamente el medio centro Rubén Pérez, cedido por el Atlético de Madrid, ha gozado de la confianza continuada del técnico y ha dado un rendimiento al menos aceptable. El resto de refuerzos no sólo no apuntalaron una plantilla endeble, sino que vinieron a ratificar, con su lamentable rendimiento, una sensación de inestabilidad que no podía traer nada bueno consigo.
La apertura del mercado de fichajes invernal no supuso un cambio sustancial en el escenario herculino. La romcabolesca historia del fichaje interruptus de Javito (quien no llegó a debutar con el equipo gallego) o el despropósito surgido alrededor del goleador, es un decir, argentino Pepe Sand, terminaron de apuntillar a un equipo que, para la segunda mitad del campeonato, ya se encontraba a la deriva.
Entregado a la voluntad de un oleaje que cada vez azotaba más fuerte, el Dépor llegó a las dos últimas semanas del campeonato con la angustia del novato, del que acude por primera vez a una reunión que le es completamente ajena. Verse de pronto codeándose con Hércules, Zaragoza, Real Sociedad u Osasuna, equipos habituados a pelear en la zona baja, supuso un punto de estrés añadido a la complicada situación de juego de los blanquiazules. Pese a llegar a la última jornada dependiendo exclusivamente de sí mismos, esa situación de estrés, esos nervios atenazadores, pudieron con la voluntad coruñesa y con una ciudad, por fin, volcada de verdad con su equipo. Noventa minutos, con todo de cara y la marea de Riazor subiendo, en los que el Dépor fue incapaz de anotar un gol que lo amarrase a la Primera división. Noventa minutos de angustia, de ver como se escapaba la vida entre las manos. Fue imposible. El Dépor acabó pagando muy caro su nulidad frente a la portería rival. Ahora tocará revivir escenas que toda una generación de coruñeses y deportivistas conocen sólo de lo que les contaron sus mayores. Los primeros pasos, con la llegada de Oltra al banquillo, ya se han dado. Al menos, el ánimo no falta.
Lo mejor: Difícil rescatar algo en la peor temporada del Dépor en veinte años. Quizá la implicación de la afición, que parecía haber dado la espalda a Riazor en los últimos tiempos, en las jornadas finales de Liga. Ciertos momentos de Adrián, de Aranzubía y de Colotto, los tres mejores del equipo. Gotitas de magia de Valerón.
Lo peor: La ya comentada escasez de gol. La incapacidad de Lotina para enderezar una situación que se veía ya torcida desde los primeros envites.






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#1 Fanshawe dijo,
1 junio 2011 1:27 pm
En Lo Mejor también destacaría el tirón final de la afición y las muestras de cariño enorme que han tenido por todas partes -medios y aficionados- después de bajar (muestras que no han tenido Hércules o Almería).
#2 Borja Barba dijo,
1 junio 2011 1:30 pm
@ Fanshawe
Sí, si la reacción final de la afición la he incluido entre Lo Mejor. De hecho iba a poner que ojalá se mantenga el año que viene en la pelea por el ascenso.
Lo de las muestras de cariño ha sido impactante, es verdad. Nunca un descendido había despertado tanta simpatía y cariño casi unánimes, que yo recuerde.
#3 ese_joose dijo,
1 junio 2011 1:59 pm
En lo peor habría que incluir si o si la pesima gestion deportiva que se hizo en verano y en invierno. Cierto es que sin dinero es dificil hacer las cosas bien, pero no es imposible (ahi esta el ejemplo del Sporting, que sin pagar traspasos ha vuelto a salvarse antes de la ultima jornada). Al mago Lendoiro se le acabaron los trucos hace tiempo, aunque creo que llevaba tiempo viendo ver esto y habia firmado un seguro que cubria las perdidas del descenso ..
#4 Iván Bétiko dijo,
1 junio 2011 3:31 pm
Tengo un colega en la primera plantilla del Depor, es un chaval que ha jugado algun partido que entrena con los grandes, cuando le dije que el Betis había fichado a Ruben Castro me dijo, “ese tío es buenísimo, yo no sé cómo lo venden, no le han dado oportunidades”
Varios meses después, no puedo hacer más que darle la razón, Ruben me parece, más allá de los goles que ha metido, un magnífico delantero, se asocia impecablemente, se desmarca con cabeza y además tiene gol, no sé cuál habrá sido su pecado en Coruña para gozar de tan pocas oportunidades, pero está claro que le decisión de venderlo ha sido un error mayúsculo.
Un saludo.
#5 Okers dijo,
1 junio 2011 3:40 pm
Suele pasar que cuando un equipo, digamos “grande” (entendiendo que grande significa no habituado a luchar por salvarse) se mete en la pelea por el descenso es el que cae al hoyo. Zaragoza, Betis, Celta, Atletico…el Depor llevaba muchos años rondando con esto y alguna vez estaba claro que le iba a tocar.
#6 Galaico dijo,
1 junio 2011 4:11 pm
Iván Bétiko, más razón que un santo.
Rubén Castro destacó en todos los equipos en los que estuvo, salvo en el Depor donde, por alguna razón, Lotina no le dejó. Debe ser que justamente es buen jugador. Este año casi pasa lo mismo con Valerón, sólo lo sacó muy al final. Vale que estuvo lesionado, pero debería haber jugado más.
No me imagino a Mostovoi en su última etapa en el Celta 3/4 de temporada en el banquillo. Si tienes uno de los mejores mediapuntas del mundo lo pones. Si sólo aguanta 45 minutos, lo dejas en el banquillo al descanso y vía.
No es un agravio comparativo para el resto de la plantilla del Depor. Para empezar, aunque sean buenos en sus posiciones, ni Antonio Tomás, ni Juan Rodríguez, ni Rubén Pérez son medios de gran creación.
#7 Lordcab dijo,
3 junio 2011 12:09 pm
Sinceramente, creo que al Depor le ha condenado no tener un delantero de 12-15 goles o un par de medios goleadores, con la cifra tan pobres de goles que ha metido, bastante ha hecho con hacer 43 puntos. También un dato a tener en cuenta y que fue fundamental, fue el partido con el Sporting, que iba ganando 1-2 y terminó perdiendo 2 puntos en el minuto 95… eso y victorias inesperadas como la del Zaragoza en el Bernabeu o de la Real Sociedad con el Barca, le han dado la puntilla.
Un saludo!!!
#8 NIPO dijo,
3 junio 2011 1:12 pm
El simpatico de todos cayó. Una autentica lástima porque se le echará de menos.
#9 exileman dijo,
4 junio 2011 2:29 am
simpatico? el depor? no se para quien…desde hace muchos años no es el superdepor, es el superdepre. vaya tristeza de equipo, juego y aficion.
saludos desde malaga.
#10 Deportivo – Hércules: la Segunda va en serio » Diarios de Futbol dijo,
2 septiembre 2011 10:01 am
[...] Deportivo y Hércules son dos de los favoritos para subir. No es matemática aquella regla por la que los recién descendidos de Primera tienen mayores posibilidades de subir de nuevo a la máxima categoría. Lejos, el Atleti puede explicárnoslo, o el Betis hace menos, o el Tenerife hace nada. Pero tanto coruñeses como alicantinos tienen algunos argumentos a favor. Ninguno ha destrozado del todo su equipo. Han arreglado algunas cosas y, sobre todo el Hércules, se han deshecho de algunos fichajes de relumbrón –Trezeguet, Valdez, en menor medida Lopo o Adrián- que no están para jugar en la plata de nuestro fútbol. Son dos clubes con una capacidad económica por encima de la media de la categoría, obviando a los filiales, los gallegos tienen el mayor presupuesto y los valencianos el séptimo del global. Y por último, su fútbol en los primeros compases los hacen, sino brillantes, al menos eficaces. Está unánimemente admitido que para subir en la Liga Adelante no es necesario tanto hilvanar fútbol como solventar encuentros por la vía rudimentaria. Es una categoría larga, estresante, caprichosa y traicionera y aquí valen más las botas bien atadas que las botas bien limpias. [...]
#11 Deportivo de La Coruña: un retorno merecido | futbol news dijo,
22 agosto 2012 11:47 am
[...] de La Coruña daba con sus huesos en Segunda tras un inconcebible partido frente al Valencia en la última jornada del campeonato 2010/11. El Dépor se fue al pozo, lugar desconocido para toda una generación de jóvenes deportivistas, y [...]