Cuando allá por el mes de agosto nos aventurábamos a apostar por la salvación del Hércules si las lesiones respetaban a su veterana columna vertebral, dejábamos un hueco para la incertidumbre. El Hércules presentaba un once que daba derecho, a priori, a soñar. De los tres recién ascendidos era, sin lugar a dudas, el que mejor plantilla, aunque quizá algo corta, presentaba. Y eso que aún no había aparecido en escena David Trézéguet. Pues bien, caprichoso que es el fútbol, de los tres ascendidos, ha sido el único que ha vuelto con una sonora bofetada al sitio del que salió.
Nueve miserables puntos como visitante (incluida la recordada victoria en el Camp Nou, cuando el equipo aún olía a posible revelación de la campaña) terminaron de sellar con silicona la tapa de la alcantarilla. Y al conjunto alicantino le pilló debajo.
Todo pintaba feliz en los dos primeros meses de competición. El histórico Rico Pérez volvía a presenciar partidos de Primera, el equipo parecía, bajo el mando de Esteban Vigo, tener mimbres más que suficientes para no pasar apuros a final de temporada, Trézéguet reivindicaba la figura del delantero experimentado a base de goles y más goles… Pero la situación no terminaba de estabilizarse. A un buen resultado en casa, le seguía una casi garantizada debacle como visitante. El problema se hizo real cuando las victorias como local empezaron a no ser tan habituales, justamente en el ecuador de la Liga. Lo que se perdía fuera no se recuperaba en casa. Fue el principio del fin.
Una plantilla corta, lesiones puntuales, bajones de forma alarmantes en determinados jugadores clave, los agobios de ir retrocediendo peldaños semana tras semana… La situación era cada vez más angustiosa a medida que iban transcurriendo las jornadas. Como suele ser habitual en estos casos, el banquillo saltó por los aires tras la contundente derrota ante un rival directo como Osasuna en casa (0-4), que colocó a los herculanos como colistas y a cuatro puntos de la salvación. Esteban Vigo, el héroe del ascenso, cesó en su cargo, quedando el equipo confiado a la suerte de una revolución en las últimas semanas de competición. Miroslav Djukić, en su primera experiencia como técnico en España, fue el encargado de lograr en dos meses lo que no se había conseguido en ocho.
Con 26 puntos en el casillero y 27 en juego, no parecía descabellado creer en la salvación. Tiempo había de sobra. Pero tras un par de buenos resultados, la inestabilidad volvió a torpedear el intento de escalada de los alicantinos. Doce goles encajados en las últimas siete jornadas del campeonato con todo en juego, son una buena muestra de que, pese al estímulo inicial que supuso la llegada del técnico serbio, la situación era prácticamente insalvable. Fue el agónico final de una historia que parecía feliz cuando arrancó, nueve meses atrás, que fue viciándose y pudriéndose conforme pasaban las jornadas, y que acabó con un guantazo de realidad que devuelve al histórico Hércules, sólo un año después, al abismo de la categoría de plata.
Lo mejor: Sin duda, los dos primeros meses, la victoria en el Camp Nou, con el equipo en zona media, desahogado, con buen juego incluso. La gran racha de Trézéguet en el primer tercio de la Liga. La irrupción de Kiko Femenía.
Lo peor: La trayectoria a domicilio. El pobre papel de una estrella como Nelson Haedo Valdez. Los sainetes protagonizados por Royston Drenthe.






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#1 jucarl dijo,
31 mayo 2011 4:19 pm
La verdad es que el asunto Drenthe hizo mucho daño ya que hasta navidades Drenthe estaba haciendo una temporada de ensueño y creo recordar que le llego a convocar la selección holandesa si no recuerdo mal.
Este asunto hizo que enrareciera el vestuario y creo que dejaron de “remar” juntos ademas de que los jugadores veian que el club no era muy serio en el tema de los salarios y las nominas.
#2 Marc dijo,
31 mayo 2011 9:28 pm
El problema no fue Drenthe, sino que el Hércules pretendió hacer en un año el trabajo de dos o tres, con esos fichajes que parecía que iban a llevarle a luchar por entrar en Europa. La realidad es que seguramente los equipos que suben a Primera tienen mejor nivel que los que volverán a luchar por no bajar al año siguiente. En lugar de seguir pues con la linea normal, el Hércules se quiso adelantar y vivió por encima de sus posibilidades económicas y deportivas: cuando acabas de subir tu objetivo primordial debe ser permanecer en Primera por lo menos un año. No se puede adelantar el proceso
#3 DT Ernesto dijo,
1 junio 2011 6:51 pm
La temporada de Valdez solo se ha visto truncada por las lesiones. No solo han sido sus goles, si no como ha peleado cada balón, como le hemos visto en la defensa para recuperar. De hecho él si que va a salir bien de aquí, porque se ha visto el trabajo que ha hecho cada semana.
#4 Deportivo – Hércules: la Segunda va en serio » Diarios de Futbol dijo,
11 enero 2012 2:33 pm
[...] y Hércules son dos de los favoritos para subir. No es matemática aquella regla por la que los recién [...]