Wembley es azulgrana

El mejor equipo de Europa es de nuevo el Barcelona, indiscutible vencedor de una final soñada en el escenario idílico de Wembley, donde superó al más competitivo de los contrincantes, el Manchester United de Sir Alex Ferguson, con goles de Pedro, Messi y Villa (3-1). El nombre del nuevo estadio inglés seguirá sonando en dulce en el vocabulario barcelonista. El viejo vio la primera cuando los jugadores vestidos de naranja celebraron el gol de Koeman, y anoche el nuevo acogió la cuarta, esta vez de azulgrana, porque el Barcelona ya se sentía como en su casa.

La alineación del United era el atrevimiento de un técnico que no quería renunciar a imponer el tipo de partido que hubiera deseado. Presión en campo contrario, ahogo de la salida de balón con la apuesta por Chicharito y Rooney, ambos, adelantados en busca de los errores de la zaga azulgrana. Un eje defensivo que no contaba con Puyol, lesionado de última hora, y sí con Mascherano. La idea del entrenador escocés era el dominio de la escena mediante la superioridad física, volcar a su equipo en feudo azulgrana y no dejarle salir de la cueva. Una idea ambiciosa, que muchos han probado y prácticamente nadie ha conseguido. Sí lo hizo el Manchester, aunque solo fuera en diez primeros minutos de excelencia donde no dejó pasar al Barcelona del centro del campo. El equipo inglés salió con una marcha de más, llegaba antes a los balones divididos y se imponía en las encrucijadas. Al límite del fuera de juego, amenazaba Chicharito. El Barcelona apenas podía respirar.

Fue necesario un ejercicio de paciencia enorme para voltear la dinámica. Pasaron solo unos minutos, pero en una final los instantes son más caros que en ningún otro sitio. Iniesta y Xavi tranquilizaron a sus compañeros a través del toque. Eran pases sin intención de progresar, solo servían para ganar confianza con el esférico. Mimarlo para que no se fuera. En la posesión azulgrana, que solo llegaba arriba del todo en ocasiones muy esporádicas, únicamente Villa miraba hacia portería. Lo probó sin fortuna el asturiano en un par de ocasiones, hambriento y sin suerte, en busca del gol más importante de la temporada. En el otro costado las incisiones diabólicas del United habían desaparecido por completo al cuarto de hora. La recuperación defensiva de los ingleses se convertía en largos envíos hacia la dupla atacante, sola ante la zaga de cuatro.

El United que había salido con aspiraciones a dominar, se convirtió, ya en el minuto 20, en un conjunto totalmente dominado. No era equipo que quería ser. En cambio, Messi sí era el protagonista que quería, él y todo el barcelonismo, que en las grandes ocasiones, cuando más se dispone a sufrir, se encomienda a los méritos de su estrella para salir adelante. Messi se sintió cómodo en la mediapunta, presionado solo por uno o dos rivales. Poca atención para el mejor futbolista del mundo. De las ideas de Messi nacieron los envíos entre líneas para Villa. Y de la presión ofensiva perfecta del Barcelona, la jugada que dio pie al primer tanto. Xavi es el hombre de las asistencias en las finales. Y el derecho el pie con el que se marcan los primeros goles en los grandes títulos europeos azulgranas. Esta vez fue el de Pedro, el hombre tocado por una varita, que tras los de Koeman y Eto’o, sacó un disparo de diestra desde dentro del área, solo ante Van der Sar, y engañó al veterano holandés, al que ni los años le sirvieron para descubrir los trucos del escurridizo Pedro.

Superada la media hora, el Barcelona tenía el partido donde lo deseaba, en juego y resultado. Pero no pudo contener un pequeño error, aunque solo fuera una vez. A raíz de un saque de banda de Abidal, Rooney recuperó un  balón y lo asoció con dos compañeros, en dos paredes rapidísimas, para terminar con un tiro cruzado. Nada pudo hacer Valdés, ni tampoco una defensa que se había despistado por primera vez en el encuentro. Si bien Giggs, en el trazo de la última pared, partía en un ligero fuera de juego.

La segunda mitad empezaba con la duda de cómo iban a reaccionar los azulgranas tras  el empate. Una pregunta a la que respondió el Barcelona más valiente de los últimos meses. Pasó del dominio a la monopolización. Adelantó aún más sus líneas y empezó a inventar paredes al borde de la frontal. El United se hizo pequeño en su área y Messi grande fuera de ella. En el minuto 54, tras varios minutos de rodeo, el argentino decantó el partido con un segundo tanto maravilloso. En su jugada de siempre, de fuera hacia dentro, quebrando un par de veces el tiro, golpeó con furia con la zurda y su tiro emprendió un camino irremediable hacia el gol. Ni Van der Sar, molestado por el bote que dio el cuero antes de entrar, ni cualquier otro defensor, pudo impedir que Messi recogiera el trofeo de protagonista, una vez más, como tantas jornadas esta temporada.  Es el mejor, y así lo enseña en los grandes partidos. Cuando todos los ojos están puestos en él, corresponde con goles decisivos. Este Barcelona se sale de órbita por muchísimas cosas, pero la que más interfiere es que tiene a Leo Messi.

El Manchester United no se había rendido, pero ni el cambio de Nani por Fabio mutó el partido, entregado a los deseos del equipo de Guardiola. El conjunto inglés se recogió y aguantó el chaparrón como pudo. Supo competir hasta el último momento de forma noble, sin caer en ninguna acción violenta. Pese a la clara derrota, mucho mérito tiene este Manchester United, eterno campeón en Inglaterra y en Europa.

El último deseo azulgrana fue que marcara Villa. Porque se había pasado dos meses ahogado, sin gol, víctima del esfuerzo que se le exige al extremo en el juego coral del Barcelona. Enroscó un tiro preciso a la escuadra, el premio merecido a un rendimiento infravalorado. El 3 a 1 que ponía punto final a un encuentro excelente del Barcelona, que ofreció su mejor versión cuando más lo requería la situación. En el minuto 88, cuando el encuentro ya moría, Guardiola dio entrada a Carles Puyol, cerrando el círculo que se abrió en Wembley en 1992. Entonces Alexanko salió tras el gol de Koeman para levantar la orejona. Anoche lo hizo Puyol, capitán del mejor Barcelona de la historia y campeón de su cuarta Copa de Europa. Solo que esta vez, generoso hacia su compañero, le dejó la fotografía a Abidal, un optimista que dejó un mensaje en el banquillo del estadio cuando vino con su selección. El mensaje decía que volvería a por la Champions. Poco podía imaginarse que además de volver, sería el primero en levantarla. La imagen del francés con la Copa alzada fue la última imborrable del Barcelona en Wembley, hasta que el destino vuelva a unir a equipo y estadio en un nuevo desafío.

Fotografía | Uefa.com http://www.tb-credit.ru/kredit-online.html

53 Comments

  1. sacra21

    31 de mayo de 2011 a las 9:19 pm

    Sí, como dices tubilando, creo que la clave es que la sensación del aficionado era que no mejoraba la plantilla, que touré era mejor que mascherano; así como en su día me molestó (como aficionado del barça que soy) que Piqué dijera cuando llegó al barça: «En el Manchester no jugaba porque Vidic y Ferdinand son los mejores centrales del mundo», en general no gusta que vengan refuerzos segundones teóricamente.
    En esta línea, tampoco entiendo el fichaje de Altintop.

  2. Cristian

    1 de junio de 2011 a las 8:50 am

    Aquí en Barcelona, viendo los comentarios de la gente que me rodeaba (en su mayoría culés) , la sensación era de que se desprendían de un crack (que lo es) como Touré para gastarse todo ese dinero en un jugador que no llegaría a igualar su nivel. Y lo cierto es que perdimos a un jugador con muchos centímetros y muy querido por la afición, un comodín que ocupaba a gran nivel demasiadas posiciones; cualquier zona del centro del campo, o central poderoso con genial salida de balón, y cuando se desmelenaba y salía con ganas hacia portería rival, era un peligro para el otro equipo.
    Finalmente descubrimos a un jugador (Masche) que a nivel táctico y defensivo podía ser mejor que el que se iba, si bien a nivel ofensivo, está claro que hemos salido perdiendo, así mismo como el saber que ahora, tras las marchas de Márquez y Touré, ya se han perdido muchísimos centímetros para defender en los córners (por no hablar de Eto´o y Henry). A pesar de ello, parece que el conjunto no se ha resentido lo más mínimo, y puede que incluso ahora sume un poquito más (dicen que Touré tiene un carácter muy fuerte y no aguantaba del todo bien su constante suplencia).

    También creo que Scholes pide a gritos un post en su honor!!!

  3. José María

    1 de junio de 2011 a las 3:31 pm

    El Barça hizo un partidazo y nadie lo puede negar. Xavi, como siempre, perfecto. Messi se salía. La defensa, con Piqué a la cabeza, genial. Y el gol de Villa, bueno, casi no marca en toda la temporada y el tío hace una obra maestra en la final de la Champions. Increíble! Me encantaría que mi Atleti algún día jugara así, sé que también no se puede, pero por lo menos que empiece a remontar y que esta temporada sea uno más entre los grandes. Por cierto, el otro día vi aquella serie sobre el Atleti que se recomendo por uno de estos post, y la verdad es que es muy divertida! Y tenéis razón, me siento super identificado con los protagonistas porque yo también hago de todo para ver el partido mi Atleti. La serie la podéis ver en http://www.elfutbolnosvuelvelocos.com. Os la recomiendo!!