Quizá sea que todavía dura la resaca del cuádruple enfrentamiento entre Madrid y Barcelona, que nos exprimió a todos, o quizá simplemente necesitemos que sea sábado cuanto antes, salten los dos equipos desafiantes y enfilados, a una y otra vera de la Copa que evitarán mirar, para que nos demos cuenta de la verdadera grandeza del partido que nos espera en Wembley. Dos de los clubes más poderosos del planeta, los dos equipos más sobresalientemente regulares de Europa en los últimos años, dos leyendas vivientes en los banquillos y un capazo de los mejores jugadores del mundo. Una oferta de menú insuperable, con todos los ingredientes para que la batalla resulte memorable. A modo de previa, y sin dejar de recordar los panegíricos mancunianos a Chicharito y Van der Sar, resaltamos algunas de las claves de la final de la Liga de Campeones.
La fe de Víctor Valdés
Recién terminaba de certificar virtualmente su triunfo liguero el Barcelona en El Madrigal, cuando un cántico rompió la noche en Castellón: “Es, es, es, la Copa/Liga de Valdés”. El portero azulgrana había evitado un gol postrero del Villarreal, en un desvío cuasi milagroso, y varios aficionados culés rescataron entonces en su honor la tonada que nació en Paris, donde Valdés reivindicó su categoría mundial con aquellas intervenciones de mérito ante Henry. También infalible en los arreones iniciales del United en la final de 2009, es en las grandes ocasiones donde el cancerbero catalán ha marcado distancias con sus predecesores en la portería. Esa parcela era un hervidero inestable hasta que se asentó Valdés. Hoy se discute si es el mejor portero de la actualidad pero, en realidad, lo que no tiene discusión es que no hay mejor portero posible para este Barcelona.
Los ojos en Villa
El primer curso de Villa en el Barcelona languidece con un regusto amargo. Reducido a la labor de comparsa intendente, de más a menos, ha terminado eclipsado por el afán goleador de Messi, que casi todo lo acapara. Sus mejores noches datan de la primera vuelta, excepción del valioso gol en Londres al Arsenal. De vuelta a la capital insular, de su rendimiento en la final, y del resultado, dependerá en buena medida el balance particular de su temporada. Con la victoria, todo sacrificio habrá merecido la pena.
Abidal o Mascherano
El único puesto que baila en las horas previas está en la defensa. La duda consiste en sostener la apuesta por Mascherano como defensa central, desplazando a Puyol a la izquierda; o dar por finalizada la recuperación de Abidal y formar en el eje con la pareja clásica Piqué-Puyol. En los pros y contras el rédito es similar, y posiblemente no se trate tanto de lo que ofrezca uno u otro como de lo que se pierda en la decisión colateral. Puyol es más Puyol en el medio y, de paso, Piqué es más Piqué a su lado.
El fin de la novedad
No es que hayan estado mal, los muchachos, pero es cierto que varias de las cegadoras apariciones del Barcelona original de Guardiola han rendido esta temporada un peldaño por debajo de su mejor versión. Hablo de Piqué, de Busquets, de Pedro… que, sin dejar de sumar, de ser útiles, no han brillado tanto como en 2008-09, o 2009-10. El vacío que sigue al fin de la novedad, la catarsis de haberlo ganado todo, incluido el Mundial, tan pronto… Esas tentaciones globales al relajo se concretarán en la inminente final, donde no se requiere motivación externa, y donde se activan las alarmas de la atención sin importar del todo lo que haya ocurrido en el camino.
Siempre Messi
Es Messi, con permiso del plus imprevisible de Dani Alves, quien convierte al Barcelona de Guardiola, el del émbolo delicioso Xavi-Iniesta, ya de por sí un equipo buenísimo, sobresaliente, excepcional, en un equipo irrepetible. El mejor que muchos hemos visto jamás en vivo, y el llamado a marcar una época: la actual. Nada da más lustre histórico que los grandes títulos, y no hay ninguno más grande a nivel de club que la Champions. Dinero llama a dinero y grande llama a grande. La noche es para todos pero para Messi es un poco más que para cualquier otro. Porque, cuando la cosas se ponga seria, su duelo estelar con Rooney debe decantar la gloria a uno de los bandos.
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foto: uefa.com







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#1 Jorge dijo,
27 mayo 2011 10:28 pm
Muy de acuerdo en lo de Puyol en el centro y abidal a la banda (es que solo he visto a Palanca liarsela en su banda es un muro).
Además me gustaría ver a Guardiola haciendo cambios si las cosas no van bien. Afellay por ejemplo, que me estoy viendo ya encabronao con villa y pedro… xD
#2 joseinen dijo,
27 mayo 2011 10:35 pm
Yo tengo una sensación rara que no me da buen feeling para mañana veo demasiada relajación en el Barça , y a Chicharito que tiene más peligro que Chuck Norris con resaca.
#3 Torreblanca dijo,
28 mayo 2011 12:02 am
El problema del Barça han sido las semifinales. Porque la semifinal de UCL contra el Madrid ha durado, de facto, 4 partidos. Esta semifinal doble le ha fatigado mucho y, además, ha creado la sensación de que era la final anticipada. No lo veo nada claro.
#4 Sergi dijo,
28 mayo 2011 9:08 am
@joseinen
Como mucho podrás ver relajación en el barcelonismo, pero por suerte no somos los aficionados los que tenemos que jugar. Estoy seguro que el equipo no está relajado ni mucho menos.
#5 lisandro dijo,
28 mayo 2011 6:20 pm
el manchester sale campeon