Zaragoza РEspanyol: drama y sue̱o

Depender de uno mismo, a falta de seis puntos en juego. Un privilegio del que no goza el Zaragoza, decimoctavo, el único que hoy podría bajar a Segunda División en caso de derrota y victorias de sus rivales. Aunque no a efectos matemáticos, se cree que ganando los dos encuentros, el de hoy contra el Espanyol y el último en Levante, el conjunto aragonés continuará en Primera División. El caso del Espanyol es bien distinto, a tiro de Europa League, una competición de la que se han ido despidiendo semana a semana, lejos ya de aquellos tiempos en la primera vuelta donde ocupaban con autoridad plaza de Champions. El empate contra el Valencia iba a ser el último adiós, pero la derrota del Sevilla en Osasuna abrió una última vía. De ganar en Zaragoza y someter a los andaluces en Cornellá, Europa sería blanquiazul.

Los objetivos de ambos equipos son bien distintos. La vida o un sueño. Para el Espanyol, un sueño que incluso puede no convenir a los intereses del club. De la forma que sea, la necesidad de ambos pasa por la obligatoriedad de ganar. En una puesta en escena espartana, Ander Herrera se encargó de liderar a su equipo fuera de los terrenos de juego: «Ganaremos porque nos lo merecemos y porque si delante tenemos las dos situaciones en la balanza, el descenso para nosotros o Europa para el Espanyol, se verá quién se juega la vida. De la Romareda no se llevarán nada, antes tendrán que pasar por encima de nosotros». El técnico, Javier Aguirre, más escueto, también ha contribuido a la arenga pre partido con unas frases de seguridad: «Estoy seguro que nos salvaremos». Ander apunta algo muy interesante: la diferencia del objetivo. Pero olvida la incidencia que eso puede tener en el terreno de juego. No siempre jugarse algo más importante se traduce en practicar mejor fútbol que el rival, estar más metido o controlar el ritmo del encuentro. A veces un nerviosismo elevado puede jugar en tu contra conforme pasen los minutos.

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Hablando propiamente de fútbol, Zaragoza y Espanyol comparten un mismo punto flaco: el centro de la defensa. Los pericos por inexperiencia. Las buenas maneras de Jordi Amat y Raúl Rodríguez, acompañados por Galán en la derecha, no se escapan de uno o dos errores graves por partido. El Zaragoza, que acumula a mucha gente en el centro, también sufre en demasía, aunque en el Bernabéu enseñó que de vez en cuando sabe replegarse y defender a ultranza un resultado. En el aspecto creativo el equipo catalán tiene más argumentos. Si Verdú consigue mezclar bien con Callejón y Luis García -Javi Márquez se lo pierde por lesión-, el Espanyol convierte su ataque en fútbol atractivo. Ander Herrera y Lafita -fenomenal contra el Real Madrid- tendrán esa labor en el equipo maño. El gol para el recién recuperado Uche y la metralleta de Osvaldo, la diferencia más notoria entre las dos escuadras. El delantero argentino se ha convertido en un atacante de primer nivel, completo y regular, estrella por encima de los veintiún futbolistas restantes. De él depende la continuidad de los sueños de un Espanyol rendido a sus excelencias. Si se marcha en verano, como hicieron Víctor Ruíz y Dídac Vilà en invierno, pierden mucho más que un delantero centro titular.

Se espera un encuentro sin especulaciones, donde ambos equipos deberían ir a por los goles desde el primer minuto. El empate puede valer, pero solo pensándolo a posteriori y según cuales sean los demás resultados. No hay otra fórmula posible que una disputa abierta, de tú a tú, en lo más parecido a una final que jugarán Zaragoza y Espanyol esta temporada. Por lo tanto, sería lógico ver varios tantos, aunque el equipo catalán no marca fuera de casa desde el 5 de febrero, cuando Álvaro Vázquez anotó frente al Almería. Es decir, hace 582 minutos que el Espanyol no perfora una portería visitante. Una estadística favorable al ánimo aragonés. De hecho, si alguno de los dos puede esperar un poco más en atacar este es el equipo que dirige Mauricio Pochettino, que podría valerse de un empate incómodo para los locales para aprovecharse de los nervios de su adversario en el tramo final de partido. Sabiendo que lo principal es lo que suceda en su terreno de juego, a partir de las nueves de la noche, noche de transistores en la Romareda.

La victoria del Zaragoza en bwin.com se paga a 1,62 euros por euro apostado. Una cuota demasiado baja, aunque sea por objetivo el que más se juega. El empate se paga a 3,70 y la victoria del Espanyol a 5,25. Tiene valor apostar al empate.En la primera vuelta el Espanyol ganó 4 a 0, aunque en circunstancias muy diferentes a las actuales.

Fotografía | RCD Espanyol