A cuestas con esta manía mía por recordar las cosas aprovecho que el Schalke se juega hoy gran parte de las castañas europeas contra el Manchester United y que la metalúrgica entidad ha llegado al histórico e insospechado peldaño principalmente encabalgados a los hombros de un nueve, para recordar brevemente a otro goleador de peso. Al cromo que podría condensar perfectamente en un par de gramos de papel satinado las luces y las sombras de la ya centenaria historia del club. Tres párrafos con el retrovisor ajustado para rescatar la historia de Klaus Fischer, delantero del Schalke. Hubo una chilena pero también una estafa.
Si exceptuamos a esa maravillosa anomalía que respondía por Gerd Müller nadie en la historia de la Bundesliga ha depositado el balón a la red con más frecuencia que Fischer. 268 en la mochila, 198 al servicio de los Königsblauen. Y sí, bajó del cielo muchos balones a golpe de acrobacia, los franceses aun fuman en pipa tras su arabesco en el Pizjuán del Mundial 82, pero ninguno como aquel a Suiza en 1977. Rudiger Abranczick, compañero suyo en los vestuarios del viejo Parkstadion, sabía que por muy alto que pusiera aquel pase Fischer elevaría aun más la jugada. Y así fue. Gol del año, gol de la década y gol del siglo, la chilena de Klaus Fischer rebota por el imaginario futbolístico alemán desde hace casi cuarenta años.
Dad vuelta al cromo. Míster Chilenas acudió al trabajo con los azulones en 295 ocasiones pero solo le hizo falta un día para ensuciar toda su carerra. Fue el 17 de abril de 1971 cuando él y el resto del equipo, excepto el portero suplente Burdenski, saltaron al césped del Parkstadion con los bolsillos forrados de billetes y pocas ganas de transpirarla frente al Arminia Bielefeld. Fischer se vendió por 2.300 francos y el Arminia, claro, ganó y se salvó. Incluso cuando se descubrió el pastel, lo del 71 es uno de los mayores escándalos del deporte europeo con 18 partidos de alto nivel como mínimo en el apaño, tuvo el descaro de negarlo. Fischer recibió un ridículo año de suspensión como castigo pero al Schalke le quedó un apellido de por vida. Si alguna vez os hablan del FC Meineid deberíais saber que meineid es perjurio en alemán.







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#1 Pepe Szendrei dijo,
26 abril 2011 5:26 pm
Enorme la historia, la desconocía.
Por completar, vía wiki:
- De padre español tenía que ser la cabeza visible del escándalo Horst-Gregorio Canellas, presidente del Kickers Offenbach. En total pringaron 52 jugadores, 2 entrenadores y 6 directivos. Se tuvo cojones de levantar un escándalo de ese nivel a menos de 3 años del Mundial en Alemania (1974).
- Fischer, posteriormente: “Dios mío, qué tontos fuimos. Perder un partido por 2300 marcos por barba… más estúpido no se puede ser. Una prima por ganar ascendía en aquella época a 2000 marcos.”
#2 Antonio dijo,
26 abril 2011 6:26 pm
Mi nombre es Antonio, estaría encantado de intercambiar nuestros enlaces, si te parece, ¿OK?
Te dejo mi enlace:
Amor Sevillista
#3 xtaoth dijo,
27 abril 2011 11:08 am
Me encantan este tipo de historias
.
#4 Cristian dijo,
27 abril 2011 11:43 am
Impresionante chilena, e interesantísima historia de éste loco mundo futbolístico…. Gracias Sergio, y gracias DDF!!
Por cierto ¿La conclusión sería que se dejaron ganar por 300 marcos? (Según las palabras de Fischer) xD