En una semana poco común, con muchas distracciones, y ante un partido trampa, el Barcelona sacó los tres puntos contra el Getafe, que planteó un careo digno pero perdió por lo que la mayoría sucumbe en el Camp Nou: solo hay un balón y hay un equipo que lo posee todo el tiempo. El Getafe fue intenso, que es lo mínimo que puede pedírsele, pero le faltaron argumentos para construir. Muchos se los quitó la presión avanzada del Barcelona, que ahogó a los madrileños en la zona central. Del desequilibrio se encargaron Dani Alves, con un obús espléndido, y el renacido Bojan, que poco a poco enseña brotes de utilidad (2-1).
Fue un partido también para que los barcelonistas probaran soluciones. Gaby Milito se alineó titular en el central zurdo, en una prueba casi definitiva. No tuvo grandes errores, pero aún se le nota algo lento y falto de actitud. El gol del Getafe, que llegó en el 87’ enseñó algo de esto último. Sin Abidal, al que se le aplaudió en un caluroso homenaje, y tampoco Puyol, o bien el argentino o bien Fontàs deberán ocupar el puesto en las grandes ocasiones. Hoy probó Milito, y aunque no le restó motivos a Guardiola, tampoco sumó demasiados. En otra posición menos delicada, Bojan lleva dos partidos mojando. Sin brillar, da la sensación que está mucho más metido y concentrado en el juego. Su gol llegó con algo de fortuna, pero puede alejarle del nerviosismo y postularle como una alternativa válida.
En el Getafe destacó la zaga, que trabajó muchísimo y propició la falta de acierto del ataque barcelonista. Una espesura que escenificó principalmente David Villa, errático ante el gol, pero tampoco Messi tuvo la mejor de sus noches. Pese al dominio absoluto, el Barcelona no fue preciso en los últimos pases ni tampoco en el remate. Para futuras ocasiones, deberán cuidar más las áreas y mantenerse tensos hasta el final. Manu del Moral apareció a falta de tres minutos con un gran golpeo con el pie derecho, ante la atenta mirada de Piqué y Milito. El tanto getafense puso algo de emoción al tramo final, pero se habían despertado demasiado tarde como para soñar con el empate.
Fotografía | FC Barcelona







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