Imaginen al sujeto Villarreal, no hace mucho lo máximo que agarraba era el tren para alcanzar el pueblo vecino, deshaciendo la maleta en Alemania. Sentado el borde de la cama antes de plegar velas para el día siguiente, seguro que no puede evitar el vistazo a la baqueteada valija, toda forrada en pegatinas, y pensar que cada sticker fue una pequeña victoria. Y sentirse afortunado. Lo que pintaba a paseo de una tarde se ha convertido en rutina (101 partidos europeos ya) y además exitosa. Los castellonenses habrán ganado en 50 ocasiones si lo hacen mañana en Casa Bayer. Pero imágenes dulzonas a un lado, apartemos aquella mentira de que lo importante es disfrutar, Valero y compañía tienen por delante un trabajo de altura. Octavos de final de UEFA frente a un clásico del compromiso europeo, el Bayer Leverkusen.
Sobre tierra corriente, fuera del sendero de baldosas amarillas por el que el Dortmund ha decidido caminar hacia la Bundesliga, el Leverkusen es el corredor más aventajado. Irregulares pero con 49 puntitos en la mochila, los fabriles son segundos en el campeonato alemán y en Europa no apartan la cara. Conscientes de que la ensaladera de este año se mira pero no se toca, los de Heynckes se han aplicado en el torneo de complemento. Tanto que aun no conocen la derrota en 10 partidos uefos. Equipo intenso y de los que va arriba con alegría (los genes mandan y ahí están los marcadores recientes y el 6-0 global contra el Metalist para corroborarlo) saben dañar a base de juego aéreo y con diferentes actores. Y sí, les faltan cromos (Ballack, Barnetta y Friedrich) pero en cinco citas caseras solo han tenido que observar el fondo de la malla con resignación en una ocasión. La estadística define el reto que el submarino tiene enfrente.
Claro que el Villarreal es más. Se zafó de la trampa napolitana vistiendo un traje nuevo. Hicieron hueco en el armario, junto al de bonito habitual, a un hábito estupendo para las faenas más sucias. Los de Garrido han aprendido a jugársela y dosificar en la misma tarde. Correr y pegarse al rival como un chicle a las suelas en verano. “Contra equipos grandes damos la cara”, comenta Santi Cazorla a la prensa. Imagino que lo repite también como un mantra que haga recuperar la autoestima al vestuario tras los últimos vaivenes. Una pena porque están manchando un desempeño en liga que apuntaba a histórico. Ese es el debe del Villarreal a 10 de Marzo de 2001. La incertidumbre. Claro que ante un Nápoles que era puro veneno las dudas fueron moscas que supieron apartar de un manotazo. Ya saben, Valero mediante. Digo yo que son argumentos suficientes para esperanzarse con un buen resultado en Leverkusen. Para en el futuro poder mirar la nueva pegatina en la maleta con una sorsisa.








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#1 JR dijo,
10 marzo 2011 3:31 pm
Bonito artículo!
Creo que se puede ver un buen partido en Leverkusen, son dos equipos que se atreven, honestos, y capaces de alcanzar muy buen nivel.
Que gane el mejor!
#2 RoNiN dijo,
10 marzo 2011 3:42 pm
Intentaré ver el partido, y espero que sea entretenido.
Buen artículo!
#3 Walter Eggo dijo,
10 marzo 2011 3:56 pm
Sinceramente me parece un equipo mucho más temible el Nápoles que este Leverkusen.
#4 pablo dijo,
10 marzo 2011 6:00 pm
El Villarreal tiene recursos de sobra para desarbolar al Bayer. Lástima que estén en pleno bache de la temporada, eso les puede hacer dudar.
Un saludo.
#5 ivan bétiko dijo,
11 marzo 2011 4:14 pm
Manolin, ¿trata este artículo sobre el Barça? No verdad, pues guárdate tu propaganda para cuando proceda.