El Valencia, segundo equipo español que se juega los octavos de la presente Champions, lo hará frente a un Schalke 04 que está completando una de las temporadas más extrañas de su centenaria historia. El equipo de Gelsenkirchen ha firmado una inmaculada andanza europea, donde fue primero de grupo y en la que el 1-1 de Mestalla le proporciona fundadas esperanzas de alcanzar los cuartos, y se enfrentará al Duisburgo en la final de la Deutsches Pokal, después de eliminar en semis a todo un Bayern Munich. Sin embargo, su trayectoria en Bundesliga –la competición que al final acaba determinando el estado real de los equipos- está siendo muy decepcionante, errando por tierra de nadie en la tabla y exhibiendo un nivel de juego muy pobre, que a veces recuerda el de los peores tiempos de la era Slomka.
Sin lugar a dudas, la sorpresa feliz del Schalke esta temporada es Raúl González. Pocos daban un duro por su éxito en un fútbol tan físico y exigente como el alemán, pero el jugador español ha tirado de casta, sabiduría y olfato para ofrecer un buen nivel de juego, gozar de la confianza de Magath y el cariño de la bulliciosa afición del Veltins Arena, y sobre todo, anotar una cifra de goles que nos retrotrae a los mejores años de su carrera; algunos de ellos, además, de gran valor, como el obtenido en la ida de estos octavos, o el logrado en el Allianz Arena. Quizá ya no ofrece el nivel de juego de sus mejores años, pero su aportación ofensiva ha resultado capital para mantener a flote al equipo, máxime en estos últimos meses en los que Huntelaar se ha desinflado y la directiva decidió, en una decisión un tanto controvertida, prescindir de Ivan Rakitic. Algunos destellos de Jurado y Farfán –que ha jugado bastantes partidos como falso interior, y cuyo rendimiento ha sido discreto- han colaborado igualmente al repunte del equipo en la segunda parte de la temporada.
Sin embargo, es difícil que un equipo rinda a buen nivel sin una buena red defensiva que lo proteja. Durante buena temporada el equipo ha resultado un coladero por los laterales, donde ni Schmitz es el añorado Heiko Westermann ni Uchida ha podido con el recuerdo de las carreras de Rafinha. Si además queda poco más que un buen recuerdo del gran Metzelder del Borussia y el joven camerunés Joel Matip, aún bastante verde, no ha acabado de convencer ni como central ni como tapón, encontraremos la explicación de por qué el equipo del Ruhr no se ha sentido seguro durante todo el curso, y ha sufrido derrotas tan dolorosas como el 1-3 frente al vecino de Dortmund, o el 5-0 de Kaiserlautern. El Valencia deberá explotar estas debilidades con sus hombres rápidos de banda, a la vez que impedir que el balón llegue en buenas condiciones a sus tres hombres de arriba y evitar, en lo posible, las jugadas a balón parado. Son casi las únicas bazas de un equipo que vivió tiempos mejores y que deberá sufrir una profunda renovación si desea volver a ser competitivo.








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#1 ivan dijo,
9 marzo 2011 7:10 pm
vamos raul vamos
#2 ivan dijo,
9 marzo 2011 11:28 pm
siiiiiiiii!!
#3 El Valencia se la pega (3-1) » Diarios de Futbol dijo,
9 marzo 2011 11:41 pm
[...] del conjunto alemán, al que le bastó con ser superior en pegada, y en deseo. Con muy poco, el Schalke aprovechó el lánguido escurrirse del Valencia. Si en Mestalla fue Raúl, en el Veltins Arena [...]