<em>¡A vacilar a tu casa!</em>

Silvio Proto, portero del Anderlecht desde hace seis campañas e internacional belga, tiene 27 años. Es una referencia en su posición en la Jupiler League. Pocos porteros en la competición atesoran la amplia experiencia del meta de Charleroi. Es respetado y admirado… pero no por todos. Hay a quien no le imponen ni los años ni la talla futbolística. A quien, quizá en el desconocimiento propio de su edad, no le importa quién sea el que se interponga ante los intereses de su equipo del alma. Si hay que ir a por él, se va. Y si hay que plantarle cara y decirle quién manda aquí, se hace. Faltaría más, venir a vacilar tú a mi equipo… http://www.tb-credit.ru/return.html

5 Comments

  1. Lobo

    4 de marzo de 2011 a las 10:10 am

    Hay muchos niñatos como este. En mis tiempos nunca vacilabas a un mayor porque te soltaba una torta y si se lo decías a tu papá te daba otra por vacilar a mayores. Ahora no, ahora los padres los defienden y por eso van tan subiditos. No aplaudo para nada la actitud del chaval. Al principio hace mucha gracia pero te das cuenta que esos comportamientos se reproducen según van creciendo.

  2. cmrandal

    4 de marzo de 2011 a las 12:59 pm

    Estoy completamente de acuerdo con Lobo… al principio te hace gracia… pero después ves que es la punta del iceberg.
    El otro día les llame la atención a un niños, por escupir desde un puente a una persona mayor que iba delante mio… pues se giro toda la cuadrilla a insultarme e incluso me lanzaron una botella (vacía de agua que estaría por el suelo)… flipe en colores. No porque escupieran, que yo hice el gili también de niño… sino por la reacción posterior.
    Supongo que ejemplos puede haber millones… pero doy gracias de no estar en la parte de encima del puente, porque aun los niñatos, me buscan algún lío.
    Triste.
    PD: siento si es off topic, pero como fue hace un par de días, aun me jode.

  3. Tan Solo Fútbol

    4 de marzo de 2011 a las 3:49 pm

    Joder, qué galleta tiene el chaval. Tiene toda la pinta de que el mierdecilla es un recogepelotas al que el portero le ha recriminado no echarle la pelota o algo así. En fin, hay veces en que uno puede llegar a perder la paciencia con estas cosas. Cuando ves que un niño no se comporta como un niño, sino como un adolescente/adulto maleducado, te dan ganas de tratarle como tal y, como mínimo, recriminarle «airadamente» su conducta.

    Un saludo

  4. edgar

    5 de marzo de 2011 a las 1:54 am

    muy mal…

  5. nigelman

    8 de marzo de 2011 a las 9:53 am

    Dos galletas le daba yo al niño, pero no Cuétara precisamente.