Ricardo Quaresma, un violín roto

Cada vez cuesta menos entrar en los libros de historia de los clubes de fútbol. O eso pensé cuando vi a Frank Rijkaard en el Álbum Verde del Sporting Clube de Portugal, equipo por el que firmó en 1987, pero que nunca llegó a defender en un terreno de juego. Su traspaso se concretó demasiado tarde y no pudo inscribirse en ninguna competición. La situación se solventó con su cesión al Zaragoza. Al término de la temporada fichó por el Milan y en Lisboa ya no volvieron a saber de él. Imagino que la generalización no es acertada, cada club es más o menos selectivo en el recuerdo de sus figuras, y un tanto anecdótico como el paso relámpago de un gran jugador es una historieta demasiado tentadora.

Pero a lo que íbamos, Ricardo Quaresma, natural de la capital portuguesa y producto estrella de la academia del Sporting. En una misma temporada, la 2002/2003, el jovencísimo Quaresma (19) era el mejor del trío de ensueño verdiblanco que compartía con Cristiano Ronaldo (18) y Danny (19), actual jugador del Zenit de San Petersburgo. La concentración de los mejores jugadores en los grandes clubes de Europa siempre se ha dado, pero la tendencia es cada vez más dramática y los clubes con menor potencial económico rara vez pueden conservar a sus talentos más preciados. Si el Sporting hubiera mantenido a esos tres atacantes, a los que se reuniría Nani un par de años después, y puede que también Liedson, el club lisboeta habría reunido a un quinteto de excepción, de un talento enorme. No es una hipótesis válida, porque los desarrollos varían según las trayectorias y quién sabe cómo hubieran evolucionado de no abandonar el nido. Pero es divertido jugar a inventarse lo que podría haber sucedido, seguro que el aficionado verdiblanco lo tiene presente.

De todos ellos, los únicos que no asoman en el Álbum Verde son Ricardo Quaresma y Danny. El resto aparecen. Sin mitos, la historia se queda con productos. A Danny no esperábamos encontrarlo: jugó pocos partidos y su explosión se produjo en Rusia. En cambio a Quaresma quizá sondearan incluirle alguna vez, hasta que se convirtió en un emblema del Porto, de 2004 a 2008, después del fracaso de su primera aventura de alto nivel. En realidad no decepcionó tanto como se cree en su etapa en Barcelona. Los culés entendieron su juventud, y existía la percepción que se había fichado a un extremo que se cobraría a plazos progresivos: pequeñas cantidades en los primeros meses, sumas incuantificables a largo plazo. El recuerdo de Figo era aún reciente. La primera tentativa de sustitución, Simao, había salido rana. Con Quaresma la situación requería paciencia, la calidad era innegable, pero su desencuentro con Frank Rijkaard, el mismo de arriba, precipitó su marcha.

Quaresma siempre fue a contrapié. Fichó por el Porto incluido en el precio de Deco. En su transfer al Barça le colaron a Rochemback (que por cierto, él sí aparece en el álbum), y cuando se fue al Inter un pedazo de su precio lo pagó Pelé (el mediocampista). Le quisieron en Italia, pero no Mourinho, y a media temporada fue cedido al Chelsea. El último paradero de su alborotada carrera es Turquía, la tierra prometida para el talento olvidado. Además, lo de llevar la contraria lo amplificó todo lo que pudo. En una época de crisis en la aparición de extremos, él era un prototipo perfecto. Negado al tiro fácil, posee el disparo más óptimo del planeta con el exterior del pie. Y fuera de los campos de fútbol, su carácter díscolo no le ayudó demasiado. Su adaptación a esquemas en los que él no era el protagonista principal fue imposible. Como sí era el rey en Porto, mostró su mejor versión. Durante cuatro años, no fue sólo un bello golpeo.

De los cinco atacantes citados ninguno juega los domingos en el Alvalade. Liedson lo hizo hasta hace poco, pero se marchó al Corinthians la semana pasada. La época donde los grandes nombres se quedaban en su club para hacerlo exitoso ha caducado. A falta de sueños como este, juntando imaginariamente a productos vendidos, el aficionado lisboeta deberá buscar en las primeras páginas de su libro para rememorar tiempos mejores. Sobre todo ahora: están a 23 puntos del líder, el Porto. En un capítulo de oro encontrarán a su verdadero quinteto, «O quinteto», «los cinco violinos», que marcaron una época a mediados de siglo pasado. Vasques, Albano, Travassos, Jesus Correia y Peyroteo jugaron juntos desde la temporada 1946-47 a la 1948-49. Entre otros récords, anotaron 126 goles en tan solo 26 partidos (a media de cinco goles por encuentro). Estos sí merecen el trato más acurado de la memoria del aficionado.

Quaresma fue ayer de la partida en el Besitkas Dynamo de Kyev, que terminó 1 a 4. Después de mucho tiempo, el portugués anotó un tanto, con la zurda, que  empataba el partido. Después todo se vino abajo y con la humillación consumada le propinó una coz a un rival. Fue expulsado. Nada más allá de lo que ha sido siempre: un sinsabor contínuo. Una historia que se cae de los libros de historia, apta para aquellos que sólo hablan de lo que podría haber sido.

Fotografía | Sporting Clube, Jornaleiro Desportivo

En DDF | Quaresma: paquete del año en Italia http://www.tb-credit.ru/microzaimy.html

11 Comments

  1. Felix 1.3

    18 de febrero de 2011 a las 9:22 am

    Todavía me acuerdo del gol de quaresma al Chelsea hace no tanto en octavos de Champions..una pena, la verdad, parece que el tradicional extremo está en vías de extinción, ahora se requieren mas jugadores de lucha o para jugar en banda se «tira» a un delantero a esa posición (se me viene ahora a la cabeza el nombre de Menez, también por el zapatazo que se sacó el miércoles). Por cierto, lo de Rijkaard, cuanto menos, curioso

  2. MiguelSureda

    18 de febrero de 2011 a las 9:42 am

    Esto me recuerda a otro extremo que en otro tiempo fué muy prometedor y que anda perdido en Turquía (tiene doble nacionalidad) y jugando cada vez menos: Colin Kazim Richards, también conocido como Kazim-Kazim.

  3. umouvinte

    18 de febrero de 2011 a las 1:13 pm

    Si a esos 5 le sumas a Moutinho que equipazo tendría el Sporting de Portugal

  4. ataulfo

    18 de febrero de 2011 a las 3:28 pm

    Joder, todavía queda gente que dice, o escribe, lo de ser de la partida

  5. juakinggg

    18 de febrero de 2011 a las 8:05 pm

    Tampoco te olvides de Miguel Veloso 🙂

  6. edgar

    18 de febrero de 2011 a las 10:21 pm

    y joao Pinto

  7. José Fernández

    18 de febrero de 2011 a las 11:13 pm

    Algún portugués por aquí que pueda explicar porque el Sporting teniendo la cantera más potente (o eso me parece al menos) del país luso lleva años sin comerse ni un colín? Supongo que será por temas de pasta, pero aún así no deja de parecer raro.

  8. Carlos

    20 de febrero de 2011 a las 12:17 pm

    A pedido de José, soy Portugues y te explico que en mi opinion (subjetiva) son varios los factores. Muchos de ellos no son extraños y pueden ser extrapolados a outros clubes (extranjeros).

    Triunfar con la cantera requiere que creas en ella, que tengas paciencia y dinero. Tienes que tener paciencia porque el éxito no llegan de inmediato y necesitas el dinero para asegurar la continuidad de los chavales. Dicho esto, tambien la dirección del Sporting no ha estado bien desde hace varios años

    Asegurar la continuidad de los chicos no es facil, por el poderio economico de los clubes extranjeros, y de una cierta forma tambien por la mentalidad del futbolista (sin querer generalizar) .Aqui se dieron varios ejemplos, podria dar muchos mas, recuerdan al Dani del Ajax? aquel del Ajax que le marco un golazo al atletico en champions. Hugo Viana tambien prometio mucho antes de su salida (en mi opinion, prematura) al Newcastle.

    Otra situación, el éxito y el progreso del futbolista depende a donde van, creen ustedes que si Cristiano hubiese en su epoca fichado por Madrid o Barça hubiese llegado a donde esta hoy dia?. Probablemente estaríamos hablando de un caso como Quaresma,

    Saludos
    Carlos

  9. Kurono

    20 de febrero de 2011 a las 8:07 pm

    Pues al menos, en mi caso, Quaresma se me hace el caso de un juguete roto. Es probable que su «fracaso» en el F.C. Barcelona sea por su inexperiencia y juventud, era un jugador con potencial (en ese tiempo). Pero, luego de pasarse 4 años en el Porto y ser la estrella, su salto al Inter de Milan donde gana el premio de dudosa reputación del «Bidone d’ Oro» en su primer año, no hace más que confirmar que Quaresma no es otra cosa que una eterna promesa. Y aun más INRI: En Champions, el Porto hizo un mejor papel sin Quaresma que con él en la cancha (cuartos de final donde le pegan un susto de muerte al Manchester United). El chico ha tenido la cabeza en otra parte y por eso anda ahora en Turquía, en uno de los Besiktas más irregulares (y tal vez, mediocre) de la última década. Un caso que se ha repetido tantas veces…. y la respuesta la tenemos enfrente: mala cabeza. Si tienes todas las aptitudes para el futbol y estás dándotes batacazos, es porque no tienes la cabeza en tu lugar. Saludos.

  10. Carlos

    20 de febrero de 2011 a las 11:05 pm

    Kurono,

    Es todo muy relativo, no crees que Cristiano Ronaldo no seria una eterna promesa si hubiese vivido una historia semejante a la de Quaresma?

    El talento esta, en un jugador de 17-18 años, hay que trabajarlo, pulirlo, y sobre todo, saber canalizar el talento del futbolista para el futbol, para el colectivo, ayudarle tambien en su formacion como persona. No es facil tener 17 años y ganar mucho dinero a la semana.

    Me parece muy importante el lugar a donde va al jugador. Los casos de Quaresma y Ronaldo son un ejemplo.

    Un saludo

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