No debe ser fácil lidiar, semana sí semana no, con una afición de uñas, dispuesta a reprocharte cualquier mala actuación del equipo con continuas referencias a tu imborrable e indisimulable pasado. Pocos aventuraron, cuando en octubre de 2008 José Antonio Camacho se hacía cargo del banquillo del Club Atlético Osasuna en sustitución de José Ángel Ziganda, que la trayectoria del ex seleccionador nacional se prolongaría por mucho tiempo en la capital navarra. Contra los pronósticos iniciales, el técnico de Cieza ha resistido contra viento y marea durante dos temporadas y pico en un campo tan caliente como el Reyno de Navarra. Discutido y, en ocasiones, señalado por los propios seguidores osasunistas, el trabajo de Camacho fue puesto en entredicho desde el comienzo de su andadura como osasunista.
Naturalmente, no voy a entrar a valorar si la labor del murciano fue la correcta. Nadie mejor que los propios seguidores del conjunto rojillo para evaluar su rendimiento. Lo que sí es innegable es que el equipo pamplonica llevaba sin conseguir un triunfo fuera de su estadio más de un año (enero de 2010 en El Madrigal, 0-2), y que su derrota de ayer ante la Real Sociedad (1-0), unida a las victorias de sus rivales directos en la lucha por evitar el descenso, colocaron ayer al equipo en una evidente posición de peligro.
Osasuna ha permanecido, al menos, fiel a su tradición y su estilo. No ha claudicado jamás en su propio estadio (y así lo demuestra la sonada victoria ante el Real Madrid de hace un par de jornadas). Pero ha habido puntos negros en estas dos últimas campañas. A Camacho se le achaca no mirar hacia Tajonar, de donde suele salir mucho producto y bueno. Y para un club como Osasuna, prescindir de su cantera es un lujo que no debería poder permitirse. También se le reprocha el no haber sabido dotar de carácter al equipo, al menos el suficiente para poder salir de casa con ciertas garantías. El público del Reyno empuja mucho, pero cuando se trata de dar la cara lejos de Pamplona el rendimiento y la competitividad del equipo decaía muchos enteros, circunstancia que ha terminado condenando a Camacho.
José Luis Mendilibar se perfila como posible sustituto del ya destituido técnico murciano.








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#1 Tito dijo,
14 febrero 2011 11:56 am
Pero con el equipo que tienen a que aspiraban? El que venga lo hará mejor o peor, pero dudo que la cosa cambie mucho. Pero bueno si buscan un técnico que les caiga bien eso ya es otra cosa.
Por cierto Borja, puedes mojarte y valorar la labor del murciano, no pasa nada por opinar…
#2 Bp dijo,
14 febrero 2011 12:21 pm
Da la sensación de que las dos partes se han quedado a gusto…
Hablo desde el total desconocimiento de lo que viene por abajo en Osasuna, de su cantera, pero me da la sensación de que poco cambiará la cosa con Mendilíbar u otro entrenador, y sin embargo Camacho sí tiene mucho que mejorar la temporada que viene.
#3 Borja Barba dijo,
14 febrero 2011 12:35 pm
@ Tito
Destituir al entrenador siempre es la medida más sencilla de intentar cortar una racha negativa. Dicho esto, Osasuna, con la plantilla actual, debe aspirar a salvarse (como todos los equipos que hay desde el 12º hasta el último de la tabla). Si hay equipos como el Mallorca, el Zaragoza o el Dépor, que su objetivo es la salvación, no veo por qué el de Osasuna debería de ser algo superior a eso, a día de hoy.
Y que no se me enfade ningún osasunista, por favor.
#4 Manu dijo,
14 febrero 2011 4:12 pm
Evidentemente el osasunismo sabe a qué puede aspirar el equipo, la afición es plenamente consciente de que el presupuesto de Osasuna es de los más bajos de primera y que el club no puede permitirse los desembolsos que incluso otros equipos modestos, caso de Getafe o Almería, se permiten. Pero eso no es razón suficiente para tragar con la más que discutible trayectoria de Camacho en el banquillo del Reyno de Navarra.
En sus dos primeros años cumplió sin alardes con lo que se le exigía, mantener al equipo, pero, sinceramente, no demostró el carácter que se le presuponía y que debía ser un estímulo importante para el equipo. Ya al finalizar su primer año en el equipo, los dos capitanes de Osasuna, Puñal y Cruchaga, pidieron su no renovación a la directiva, y eso, a mi juicio, es una situación muy significativa. Fuera de casa, el rendimiento del equipo es bajísimo, lleva más de un año sin ganar a domicilio y ayer un jugador, Calleja, cuestionó sus planteamientos fuera de casa y dio a entender que hacía falta un cambio de sistema para rascar algo lejos de El Sadar. Y lo peor de todo, para mí, son sus reacciones en las ruedas de prensa, nunca tiene la culpa, siempre es cuestión de mala suerte. Mala suerte que le ha llevado a no ganar fuera de casa en más de un año y a mostrar casi siempre una imagen muy pobre. Ya es mala suerte, oigan. Yo creía que en el fútbol contaba algo más, y que un entrenador de la talla de Camacho estaba dispuesto a asumir su responsabilidad y a buscar soluciones por todos los medios, pero no ha sido el caso.
Difícilmente Mendilíbar haga milagros, es muy probable incluso que no mejore los números de Camacho, pero estoy convencido que en una cosa le irá mejor a Osasuna: en la parte económica. Sí, he dicho bien; y me explico. El caché de Camacho (ganado a base de su pasado madridista y su estancia en la selección) supongo que será mucho más alto que el de Mendilibar, un técnico venido de abajo, apenas desconocido hasta su etapa en el Valladolid. En definitiva, igual no lo hace mejor (peor será difícil también) pero cobrará menos. Y eso, en un equipo como Osasuna, que se pegó 5 años sin gastarse un euro en fichajes porque su presupuesto no da para más, es muy importante.
#5 José Fernández dijo,
15 febrero 2011 7:55 pm
Osasuna tiene un equipo tan discreto como el Depor, Levante y otros implicados en la lucha por el descenso. Eso no obsta a decir que los números de Camacho son malos. Vale, no tiene materia prima, pero otros equipos con lo mismo o peor sacan más rendimiento. La verdad, es que creo que Camacho está sobrevalorado por parte la afición por el hecho de ser uno de los pocos que se ha enfrentado abiertamente con Florentino Pérez. Entiendo que el personaje de FP no levante muchas simpatías, pero no creo que nadie se convierta en un santo por no someterse a sus dictados.