Sobre las barreras

El pasado fin de semana tuvimos ocasión de presenciar en varios campos diferentes algunos sucesos de importancia variopinta que tienen que ver con el uso de las barreras en el fútbol. Antes de entrar en ellos, no está mal recordar un poco la regla XIII, que dice que en cualquier tiro libre que se realice fuera del área de meta, los jugadores del equipo rival deben encontrarse mínimo a 9,15 metros del balón. Esto en particular es el fundamento de la existencia del círculo del centro del campo y de las medias lunas de las áreas, tan bonitas ellas.

Entre la niebla que presidió el Zaragoza-Levante, se produjo un lance que pudo tener su incidencia en el marcador final del partido (como muchos errores de los futbolistas, no debe olvidarse) y que resultó llamativo y polémico. El equipo maño fue sancionado con una falta en el borde del área, los jugadores granotas sacaron rápidamente, y como consecuencia obtuvieron gol. El árbitro Álvarez Izquierdo anuló el tanto entre las airadas protestas de los futbolistas, que alegaban no haber pedido distancia. Si asumimos este postulado como cierto y miramos las imágenes de TV, encontramos que el árbitro ha perdido de vista el balón, y por tanto la hipótesis más razonable es que manda repetir porque no está seguro de que la falta se haya ejecutado correctamente; ésta también fue la interpretación que dieron en El Día del Fútbol, donde analizaron la jugada.

Por supuesto, estamos hablando de un error grave en términos del resultado, pero traemos esto aquí a colación para hacer notar que no es sólo un error grave, sino uno diferente a los que solemos ver normalmente. Cuando un árbitro pita un penalty injusto, sanciona un fuera de juego que no es o da por válido un gol que no ha entrado, incurre en un error de apreciación, un fallo, para entendernos, que siempre puede justificar diciendo que “no lo vio bien por circunstancias del juego”. Normalmente este tipo de fallos, a menos que sean muy flagrantes, no reciben sanción alguna del comité correspondiente.

Sin embargo, cuando el árbitro ha parado el juego y pierde el balón de vista, ya no está fallando por un imponderable que le impide verlo, sino que está haciendo dejación de sus funciones (la responsabilidad, en menor medida, también se extiende a los asistentes). Entonces, está incurriendo en un error técnico, mucho más grave desde el punto de vista de la competencia del colegiado que un simple error de apreciación. Es una distinción importante que pocas veces se realiza, pero que marca la diferencia muchas veces entre el fallo incontrolable y la capacidad del árbitro.

Otra jugada relacionada con barreras que se ha comentado mucho fue la mano del almeriense Mbami en el partido contra el Madrid, que saltó con los brazos extendidos en una barrera situada ligeramente por detrás de la línea del área, y cometió infracción. Pérez Lasa pitó la falta, pero no penalty, y así recibió las iras de parte del respetable. Se ha invocado en esta jugada que las líneas son parte del área, pero poco se ha dicho sobre lo difícil que es juzgar (incluso a cámara lenta) si la mano es fuera o dentro. En estas circunstancias dudosas, el árbitro debe siempre señalar la infracción de menor gravedad, que fue la decisión en esta ocasión. Parecen irrazonables, pues, las quejas del Madrid al respecto de esta jugada.

Finalmente, en el partido City-Wolves del sábado, vimos una imagen que era común en el pasado y que ahora resulta poco menos que simpàtica: el colegiado midiendo los 9,15 metros con los once pasos que en su tiempo era recomendación, y hoy ni se menciona. La pregunta es, considerando que las barreras están a distancia insuficiente casi por sistema, por qué no se vuelve a ese sencillo método que permitía a los lanzadores gozar de un derecho que les da el reglamento, a la vez que daba a los espectadores más posibilidades de gozar de una de las suertes más hermosas del balompié: el friqui a la escuadra. No sabemos, quizá en la FIFA preocupe más saber cómo colarnos un mundial en invierno que la esencia del precioso juego que sólo utilizan para llenarse los bolsillos. Quién sabe.

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

3 Comments

  1. Diegol 9

    20 de enero de 2011 a las 8:56 pm

    El problema de la mano contra el Madrid es que el colegiado coloca la barrera claramente dentro del área. Por tanto, si el arbitro duda de si es mano o no es porque obviamente (y como ocurre siempre) los jugadores del Almería de adelantan. Dada esta situación digo yo que: o repite la falta porque la barrera se ha movido o pita penalty, pero en ningún caso mano al borde del área.

  2. cardeI

    20 de enero de 2011 a las 9:02 pm

    En México, los árbitros usan espuma para delinear la barrera. A los 3 minutos ya no se ve en el campo y las barreras suelen respetar la distancia. No estaría mal que lo implementasen en la liga, aunque a alguno no le gusten los avances tecnológicos en el fútbol.

  3. Miquel Moro

    21 de enero de 2011 a las 10:04 am

    Lo de la espuma también lo vi en Brasil y me parece una solución fantástica que no sé por qué no se aplica aquí.

    En cuanto a lo de mi Levante, a parte de esa maldita jugada, no sé si fue cosa del streaming o realmente fue así. Preguntaba por twitter que si el línea podría ver la otra banda entre esa espesa niebla (y nadie me contestó). De no poder hacerlo ¿debería haberse suspendido el partido?

    Saludos