El 20 de enero de 2009 es una fecha para recordar en el lado blanquiazul de Barcelona. Han pasado exactamente dos años. Dos años de calma, de estabilidad, de sensatez y de buenas sensaciones. Dos años desde que Mauricio Pochettino (Santa Fé, Argentina, 1972), se hiciera cargo del banquillo del RCD Espanyol, en un momento de máxima tensión. El equipo ocupaba posiciones de descenso. Ni ‘Tintín’ Márquez primero, ni José Manuel Esnal ‘Mané’ después, habían conseguido enderezar el rumbo de un equipo que parecía carne de Segunda cumplida la primera vuelta del campeonato. La llegada del argentino al banquillo, un emblema reciente como futbolista perico pero una incertidumbre total como técnico, era una absoluta incógnita. Nadie confiaba demasiado en que la apuesta, arriesgada, fuese a salir bien. Pero había que lanzarse a la aventura y, o bien salir exitoso, o bien sucumbir en el intento.
El efecto conseguido con la sorprendente incorporación de Pochettino al banquillo espanyolista fue positivo. El golpe de timón fue finalmente efectivo y el cuadro perico consiguió eludir el descenso de categoría con una segunda vuelta para el recuerdo. Exprimiendo a ilustres veteranos como Tamudo (asediado por las lesiones aquella temporada), Luis García y Moisés, y sacando lo mejor de la aportación personal de futbolistas como Nené, Nico Pareja o el difunto Dani Jarque, el nuevo Espanyol de Pochettino alcanzó la serenidad necesaria como para acabar la temporada sin sobresaltos, sentando, de paso, las bases para el equipo del futuro más inmediato.
Pochettino se ganó la confianza y, con ella, la renovación. Gozó de la tranquilidad necesaria para convertir a un club con aspecto cadavérico en un ejemplo de modernidad y optimización de recursos. En dos temporadas repletas de acontecimientos (inauguración del nuevo hogar en Cornellà – El Prat, fallecimiento del capitán Dani Jarque, salida entre borratajos de Raúl Tamudo), el Espanyol, guiado por la firme batuta de su entrenador, ha sabido capear el temporal, lidiar con las crisis sobrevenidas e inesperadas y afianzar su estabilidad en Primera. Y todo ello, con la notable condición de hacerlo siempre mirando hacia su prolífica y exitosa cantera. Sin dar nunca la espalda a los jóvenes que aseguran el futuro saneado, tanto económico como probablemente deportivo, de la entidad.
Ya no está Raúl Tamudo, mástil al que aferrarse en los crudos días de tempestad. Tampoco Dani Jarque, llamado a ser leyenda y convertido, para lo bueno, en recurso emocional común a todos los estamentos del club. Pero ahora ya no queda una vasta extensión desértica por delante con un final presumiblemente triste. Hay un futuro hacia el que dirigirse partiendo desde unos cimientos sólidos. Un futuro que ilusiona y que, nadie lo duda, tiene un espacio reservado para los Álvaro Vázquez, Javi Márquez, Dídac Vilà o Jordi Amat.
En DDF| El Espanyol se ajusta a la elite








RSS
#1 Robert dijo,
19 enero 2011 9:14 am
Yo la verdad es que no confiaba demasiado en el proyecto Pochettino, el año de su llegada se salvó con el 1-0 por bandera y sin jugar demasiado. Pensé que no duraría demasiado más, pensé que era un “Clemente” más, que en un año entero y planificando él la cagaría. Pero me alegra haberme equivocado. El Espanyol está arriba por méritos propios, jugando bien y con jugadores en plena forma como Verdú, Callejón o Kameni. Por cierto, igual se están arrepintiendo en Getafe de no haber apostado un poquito más por Callejón…
#2 Economía de salvado » Diarios de Futbol dijo,
25 abril 2011 1:49 pm
[...] | RCD Espanyol En DDF | El triunfo de la perseverancia En DDF | El Espanyol se ajusta a la [...]