Cada quince días y de la mano de Classic Football Shirts: la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.
A la relación de sucesos que seguramente tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos le llamamos leyenda. Y resulta reconfortante que algunas permanezcan impermeables a la realidad. La del Wimbledon campeón habla de como el equipo más chapucero de la historia fue capaz de birlarle la FA Cup al todopoderoso Liverpool. De como una criatura de alcantarilla se asomo al mundo real y mordió cuanto se puso en su camino.
Era 1988 y el templo del tenis aparcó por un momento el deporte de alto copete para recibir a una panda de operarios que regresaban al barrio con el trofeo más codiciado bajo el brazo. La leyenda dice que lo hicieron con el kick and rush más cerril entre ceja y ceja, que los goles sucedían con la gracia aleatoria con la que se acumulan puntos en el pinball. ¿Nunca jugó bien aquel Wimbledon? Claro que sí pero es difícil pararse a pensar en ello teniendo en las manos aquella camiseta.
Comandado por un presidente que prometió comprarle un camello a su delantero estrella si era capaz de anotar 20 goles durante la temporada, aquella anomalía en azul y amarillo se presentó en Wembley. Allí estaban Dave Beasant, primer portero en lucir brazalete de capitán en una final de Copa y el primero en atajar un penalti en la cita trascendental, Goodyear, Phelan, Vinnie Jones, Eric Young, apodado el Ninja por su destreza en el centro de la zaga, Thorn, Terry Gibson, Alan Cork, el recordado John Fashanu, Lawrie Sánchez y el gran Dennis Wise.Imaginen como sería el cuadro, las expectativas, que tan solo Laurie Cunningham, que había ganado Liga y Copa con el Real Madrid ocho años antes, sabía lo que era levantar un título. No importó.
Once sibaritas de la patada y el barullo frente a un señor equipo configurado a base de brillantes cromos como Alan Hansen, Peter Baerdsley o John Barnes. Nadie daba un duro por los de azul. Hasta el minuto 37. Entonces Beasant mandó la pelota a ochenta metros de su propia área y el balón se acostó en el corner izquierdo. Terry Phelan arañó un tiro libre y Dennis Wise, un tipo tan competente para la patada como para engendrar fútbol, supo barnizar de delicadeza el duelo con un centro medido que Lawrie Sánchez peinó al fondo de la portería. A partir de ahí, después de aquel maravilloso minuto 37 en Wembley, un tobogán. El Wimbledon aguantó, presionó, rascó, levantó el único título de tu miserable historia, le prohibieron pasear su diferencia por Europa y languideció hasta desaparecer por la misma alcantarilla de la que había salido. Just Wimbledon, ¿Pura leyenda?.
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#1 ivan dijo,
7 enero 2011 3:07 pm
maravilloso
#2 Elwood dijo,
7 enero 2011 3:16 pm
The Crazy gang. Fue y sigue siendo un equipo legendario. Líder en quinta categoría, congrega de media a más de 3.000 aficionados por partido en Kingsmeadow. Sólo espero el día que se cruce con el MK Dons en la Cup (y ese día llegará) para enseñar que la pasta no siempre puede ganar al corazón.
#3 Jorge dijo,
6 agosto 2011 3:19 am
pues ya estan de regreso en la Football League. Acaban de ascender a la League 2 tras ganar el Play-Off al Luton. Para no desmerecer su propia leyenda, su sexto ascenso en nueve tempradas que existe como club y el tercero consecutivo.