De la pandilla que se juntaba cada mañana en el Café de la Forêt de Saint-Germain a principios de los noventa, Alain Roche, David Ginola, Paul Le Guen, Vincent Guerin, Laurent Fournier, Bernard Lama, o Daniel Bravo, el defensa del PSG Antoine Kombouaré era posiblemente el menos dotado. Uno se lo imagina, entre café y café, ilustrando sus futuras hazañas ante el catálogo de fenómenos que allí se reunían y casi puede escuchar las risotadas. Aunque hayan pasado más de veinte años. Sin embargo Kombouaré héroe, eliminaba en cuartos de la UEFA al Madrid de Benito Floro en el que los hinchas parisinos consideran el partido más bello de su historia. Y casi dos décadas después Kombouaré entrenador, lidera la resurrección del PSG en el campeonato francés. Bendita casualidad.
Resulta curiosa la evolución de Antoine Kombouaré a ojos del aficionado francés. Cuando llega de Nueva Caledonia a Nantes con 20 años es un defensa tosco de 185 centímetros y cien kilos al que apodan kanak, perro grande. Para 1995, cuando abandona el PSG, el mostrenco es un cromo imperdible en la imaginería del club parisino conocido como Casco de Oro. Entre medias se puede decir que moldeó la semántica a testarazos. Casco de oro nace un 18 de marzo de 1993 y una vez repasados los hechos solo cabe reconocer que el sobrenombre es más que merecido. Cuartos de final de la Copa de la UEFA. El PSG, que venía jugando como los ángeles con Ginola, Valdo y George Weah en estado de gracia, buscaba la machada ante el Real Madrid de Floro en un Parque de los Príncipes eléctrico. ¿En el debe? Una candidez tal que les había hecho regresar del Bernabéu con un sonoro 3-1 en la mochila pese a un buen juego más que palpable. Por contra, quien lo iba a decir 20 años atras en el Café de la Forêt, tenían en su equipo a Kombouaré.
Recuerdo que aquel día el PSG salió en tromba. Cosa rara, Artur Jorge había cambiado el sistema para acomodar un ataque de tres puntales como Ginola, Weah y Amara Simba. Y la cosa funcionaba como una apisonadora hasta que Valdo burló a Rocha y mandó la pelotita a la red por vez tercera. El 3-0 daba la clasificación ante al Grand Real Madrid. “Estaba hecho. Sentimos una alegría enorme pensando que ya estábamos clasificados”. recuerda Kombouaré. Pero entonces, justo cuando el equipo se ablanda lo suficiente, para Zamorano deja al estadio en coma con un gol postrero. 3-1 y la prórroga servida. Con los dos equipos resignados a bailar en el alambre de la prolongación a Sandor Pulh se le ocurre añadir cinco minutos y entonces nace el héroe. Ginola gana un tiro libre en la frontal que Valdo envenena con la maestría acostumbrada. Nadie lo espera pero Kombouaré, que ya había dado el pase a cuartos frente al Anderlecht con otro testarazo oportuno, hace bueno el centro y París estalla. “Recuerdo querer llegar a ese balón más que nada en el mundo. Le pegue con todo”
L’Equipe tituló al día siguiente “La felicidad total” y pese a que aquel PSG no levantara finalmente el título la hazaña fue recordada durante años. No se había visto cosa igual, eliminar a todo un Real Madrid, desde los buenos tiempos del Saint Etienne en los setenta. Incluso fuera de Francia muchos asociamos PSG a buen fútbol por aquellos momentos. Las palabras del protagonista lo confirman. “Ese fue el gol de una generación, una dedicatoria a mis compañeros, a la banda del Café de la Forêt”. Kombouaré, contra todo pronóstico que flotara en aquellas matinales, devenía en Casco de oro, escribiendo una página gloriosa en la memoria del club. Cerca de veinte años después quiere continuar escribiendola.







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#1 alexmo2k dijo,
3 enero 2011 10:07 pm
No sabía que kanak pudiera significar perro grande.
En cualquier caso, en el caso de Kombouaré, pienso que tiene más que ver con su origen ya que los Kanaks son los habitantes autóctonos de Nueva Caledonia.
Por otra parte, Raí aún no formaba parte del equipo en esta eliminatoria, llegó la temporada siguiente.
De todos modos, buen artículo que me ha hecho recordar a todo un equipazo.
Y que gran jugador me pareció siempre David Ginola.
#2 Sergio Cortina dijo,
3 enero 2011 11:22 pm
Hola Anselmo
dices bien muy sobre los canacos pero de hecho kakak también el un término despectivo con el que se referían a ellos los franceses.
sobre Raï sólo apunto que él era uno de los habituales de aquellas reuniones en el Café. Sé que no participó en aquella UEFA. Aunque tienes razón, en mi “ficción” Kombouaré nunca podría haberle contado sus futuras hazañas a Raï. Simplemente porque no estaba. Lo corrigo
Un saludo
#3 Camisetas clásicas: la Recopa del PSG » Diarios de Futbol dijo,
24 julio 2011 6:32 pm
[...] por allí, maleta en una mano y gesto de despedida en la otra, Ginola, George Weah, Valdo, Ricardo, Kombouaré y M’Boma. Medio álbum de cromos colgó la azul, roja y blanca y se largó. Y aunque por la [...]