Cuando Laporta dijo que se quedaba con el 2-6 antes que con cualquiera de los títulos ganados, hubo quien se llevó las manos a la cabeza. Ninguno culé, apuesto, catalán, asiduo al Camp Nou. No hay partido semejante para el FC Barcelona que el enfrentamiento contra el Real Madrid, donde lo de “máxima rivalidad” no es precisamente una frase hecha. Créanme, tuve que ir al colegio el lunes siguiente al 5-0 de 1994. Hay grandes desafíos en la aventura del balompié, pero éste es especial, único, para quien ha mamado Barça desde pequeñito, tal y como hicieron, entre otros: Valdés, Puyol, Busquets, Xavi o Piqué, el heredero de la mano extendida a la tribuna de Tony Bruins Slot.
Pero, además, este Barça-Madrid encerraba una motivación extra. El barcelonismo interiorizó el partido como un choque de estilos, no sólo futbolísticos, que también, sino vitales, una oportunidad de subrayar todos esos conceptos que sirven de lemas en los paneles electorales. Y lo hizo a lo grande, con una exhibición tan estética como impía, y tan cerebral como pasional. Xavi recibió de Iniesta para marcar el primero; Villa alcanzó la línea de fondo para que Pedro firmase el segundo; Messi iluminó al mentado Villa para el tercero y el cuarto; y Jeffren, casi al final, rubricó el resultado legendario a pase de Bojan. Cinco, para coronar un año al que se le escapó un par de copas (la del Rey y la de Europa) pero no el aura de equipo de época.
Genial en múltiples ocasiones, competitivo hasta el último suspiro en las contadas derrotas, el Barça impresiona porque da la impresión de pelear, sólo, contra el desgaste y la historia. Pensándolo, lo tiene todo: primero, una idea innegociable; luego, un portero fiable y especialista en grandes noches, un lateral que va y otro que espera, un central que da salida a la pelota y jerarquía por alto, y otro experto en corregir desajustes a base de intuición e intensidad, un pivote de manual, que mezcla con los dos interiores para amasar la posesión, para ubicar las batallas en el punto exacto de ser ganadas. ¿Por quién? Por Leo, que juega como y de lo que quiere, en la escolta de los que rompen al espacio y desahogan la saturación de apoyos. Es perfecto, por inmortal, el FC Barcelona.
foto: blaugranas.com







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#1 Obdulio Varela dijo,
28 diciembre 2010 7:43 pm
Chapeau!
#2 Torreblanca dijo,
29 diciembre 2010 12:46 am
De acuerdo. Nunca vi a un equipo jugar tan bien como este.
#3 Un Clásico atípico | GolHD.com dijo,
26 enero 2012 1:15 am
[...] lectores. En una muestra de incapacidad y de asimilación de inferioridad superior incluso a la del sonadísimo 5-0 del duelo liguero del Camp Nou de la pasada temporada, el conjunto de José Mourinho vio como, ni [...]
#4 Un Clásico atípico » Diarios de Futbol dijo,
30 enero 2012 12:59 pm
[...] lectores. En una muestra de incapacidad y de asimilación de inferioridad superior incluso a la del sonadísimo 5-0 del duelo liguero del Camp Nou de la pasada temporada, el conjunto de José Mourinho vio como, ni [...]