Cuando solo queda el gol

Desplazado a la banda derecha, cuál Rooney en el Camp Nou, Samuel Eto’o disputó su tercera final de la Champions trabajando para que otro compañero marcara los goles. Como la cosa funcionó, esa vez no pudo reprobar a su técnico en la banda, contarle sus virtudes de nueve y aniquilar cualquier idea que pensara en él lejos del centro de atención. No fue la mejor temporada para el camerunés, 16 tantos en 48 partidos, eclipsado por el cénit de Diego Milito. Cuando el argentino sentenció aquélla final, en el equipo bávaro saltó al campo Mario Gómez, pesado y sin suerte, delantero testimonial de 30 millones de euros. Su campaña goleadora, 14 en 45, supo a poco, comparada con la eclosión de Müller, la viveza de Olic y las exhibiciones de Robben.

Eto’o y Gómez fueron fichados el pasado verano para ocupar las portadas de la final, pero el primero fue actor secundario y el segundo un extra. El viernes, cuando el bombo europeo volvió a juntar a Bayern e Inter, lejos del súmmum de una final, encuadró a dos proyectos a la deriva, al borde de la caducidad. El conjunto de Louis Van Gaal está a catorce puntos del Borussia Dortmund, líder incontestable de la Bundesliga. El equipo de Benítez -hasta que pase a ser de otro- a trece del Milán, aunque con dos partidos menos. Solo ocupan portadas para hablar de sus penas. Salvo Gómez y Eto’o, que han pasado de segundos en orden a iconos, manteniendo con goles las opciones de sus equipos, esperando a que sus compañeros vuelvan al nivel que se les supone.

Cuando Mario Gómez (Riedlingen, 1985) está iluminado, es un delantero letal. Le ayuda una condición física envidiable, que le permite forcejear con cualquier rival en estático y sin ser del todo lento, optar al desmarque al espacio. Remata todo lo que le llega y además, seduce lo que no debería llegarle para que termine en sus botas, o en su hombro, o en su espalda, y de carambola a la red. Algunas veces inexplicablemente. Pero la otra mitad de días, cuando no está iluminado, lo vigoroso se transforma en tosco, si forcejea se cae, si conduce tropieza y si opta al desmarque, se queda en fuera de juego. Algunas veces, inexplicablemente, interpone su cuerpo entre el tiro del compañero y el gol. Esta temporada brilla más que erra, 16 goles en 22 partidos, sin él al Bayern no podría soñar en la remontada.

Samuel Eto’o (Duala, 1981) está hecho de otra pasta. Solo cuando peleaba el pichichi en las últimas jornadas de La Liga se le notaba algo tenso ante la portería. Apenas ha sufrido largas etapas sin gol o rachas negativas muy pronunciadas. Regular, insaciable, se fue de Barcelona por un feeling y le costó sentirse cómodo en Italia. Mourinho le alejó poco a poco del gol, obligado por el momento de forma de Milito. Samuel marcó, pero no tanto como se esperaba. Aprovechó la banda para crecer en otros aspectos, se solidarizó más que nunca con el juego de conjunto y levantó, como uno más, la Copa de Europa. Sin embargo, esta temporada, Sneijder no está y a Milito no se le espera. Queda Eto’o, que con 23 tantos en 26 partidos, marca por todos y mantiene al Inter con opciones en la Serie A.

Rafa Benítez se quejó el sábado de la falta de fichajes y quizá hipotecó su futuro en Milán. A Van Gaal le ficharon menos que al madrileño, aunque para traer a Biabiany quizá prefiriera quedarse como estaba. Coutinho es otra cosa. Las lesiones han masacrado ambas plantillas. En el Inter empezaron las desgracias cuando mejor jugaban. En Múnich, sin Robben, hace tiempo que no disfrutan. Sobreviven solo con los goles de Gómez y Eto’o, y éstos salvan su expediente enseñando sus cifras. No es suficiente para ninguno, y febrero no está tan lejos.

El País | Benítez pasa de la fiesta

Fotografías | Uefa.com

9 Comments

  1. emedepan

    20 de diciembre de 2010 a las 11:00 pm

    Creo que habrá que empezar a discutir si Eto’o no merece estar ya por encima de Weah como mejor futbolista africano de todos los tiempos. Le quedan ya pocos retos por conseguir.

  2. an_dario

    20 de diciembre de 2010 a las 11:54 pm

    #1
    Dónde hay que firmar?

    Alguien supo qué significaban las bolsas de plástico de la poco ortodoxa celebración de Eto’o en el mundial de clubes?

  3. Teje

    21 de diciembre de 2010 a las 12:03 pm

    Sensacional post. Ambos goleadores, pero tan tan tan diferentes en el camino de llevar el balón hasta la red.

  4. kapo

    21 de diciembre de 2010 a las 12:05 pm

    Dice la leyenda urbana,que la celebración de Eto’o es una protesta contra los supermercados que no dan ya las bolsas de plástico grátis…

    Me parecería demasiado absurdo incluso para el camerunés.

  5. sogorb

    21 de diciembre de 2010 a las 12:13 pm

    Si Eto’o no fuera un cabra loca todavía estaría en el Camp Nou disfrutando de las ocasiones que crean Xavi, Iniesta, Messi, Pedro… Sin embargo, tuvo que marchar y parece que no va tan bien como debería

    saludos

  6. NIPO

    21 de diciembre de 2010 a las 12:56 pm

    @sogorb

    Que no va tan bien? Pues ya me dirás que es para ti ser la estrella del equipo campeón del mundo. Eto’O ya tiene 4 champions (una testimonial) en su saca

  7. RaMa

    22 de diciembre de 2010 a las 12:44 am

    #1 emedepan: hay alguna duda?¿ Samu es el mejor jugador africado de la historia.

    #4 kapo: no es tan absurdo ya que las tiene que pagar eto’o que gana 9 kilos por año y tambien doña marta que contra 900 euros por mes.

  8. Taliban

    24 de diciembre de 2010 a las 3:27 pm

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