Debió de suponer toda una revolución, como muchas cosas en aquella innovadora y revolucionaria, tecnológicamente hablando, década de los 80. La entrada del césped artificial en el fútbol profesional inglés tuvo su gran momento a comienzos de aquella década. Quizá el precursor fuera Loftus Road, el coqueto estadio londinense, cobijo durante tantos años, y en sucesivas etapas, del Queen’s Park Rangers. El Omniturf, marca comercial que comenzó a instalar la novedosa superficie, de Loftus Road se implantó en 1981, dispuesto para la temporada 1981/82. Fue el primero de unos cuantos. Sobre el nuevo ‘césped’, el Rangers alcanzó la final de la FA Cup del 82 (siendo equipo de segunda división), y consiguió el ascenso la temporada siguiente. El invento funcionaba. La buena experiencia del recinto de Shepherds Bush pronto llamó la atención de otros equipos.
La iniciativa fue pronto seguida por equipos, fundamentalmente de segunda línea, como el Luton Town, el Preston North End o el Oldham Athletic. Todo parecían ser ventajas. El campo no sufría los rigores del invierno. Se jugaba sobre una superficie inmaculadamente verde, no sobre el habitual barrizal espeso. Y, para colmo, los equipos visitantes, generalmente no habituados a la novedosa superficie, las pasaban canutas en cada visita a Kenilworth Road, Deepdale o Boundary Park.
Caso especial, similar al del QPR, fue el del Oldham Athletic. Instalado en Boundary Park, hogar de los Latics, en el año 1986, el césped artificial fue un protagonista más de la mejor temporada de la historia del club, cuando en la 1989/90 se alcanzó la final de la League Cup (cayeron por 1-0 frente al Forest) y la semifinal de la FA Cup. Además, gran parte de los clubes poderosos que pasaron por Oldham acabaron mordiendo el polvo sobre la superficie sintética durante aquel año maravilloso. Eran los años del ‘Fantastic in plastic‘, como llegó a denominarse a aquella brillante, aunque breve, era. Y todo ello, siendo aún equipo de segunda división. La temporada siguiente, 1990/91, el club consolidó su gran etapa sobre el césped artificial, consiguiendo el ascenso a la máxima categoría del fútbol inglés (por entonces, aun First Division). El del ascenso, ante el Sheffield Wednesday (3-2, con recordadísimo gol de penalty de Neil Redfearn en el último minuto) fue, precisamente, el último partido sobre la controvertida superficie. El éxtasis sobre el Omniturf.
Fue entonces cuando comenzaron a aflorar las críticas por la supuesta ventaja de la que gozaban los Latics en los partidos jugados como local. Quizá se había llegado demasiado lejos. La nueva superficie, cómoda y limpia, podría haber alterado el orden lógico de la competición, otorgando a su titular una ventaja frente a rivales no acostumbrados que no se correspondía con su verdadero nivel futbolístico.
Finalmente, y ante la prohibición de la FA de emplear superficies artificiales en todas las competiciones organizadas bajo su auspicio, la situación dio un cambio radical. Fue el fin del Omniturf en Boundary Park y el adiós a los años felices en Oldham. Tres temporadas en la elite (pasando muchísimo apuros en todas ellas hasta el definitivo descenso), ya sobre césped natural, fue todo el bagaje de los Latics. Sin la ‘ayuda extra’ de la superficie sintética, y tras la necesidad de desprenderse de varias de las principales figuras de los años gloriosos el equipo, el Oldham se vio condenado a vagar por la First Division primero y la Second pocos años después. Actualmente en la zona media alta de la League One (tercera categoría del fútbol inglés), el club no volvería a recuperar el prestigio perdido con la erradicación del Omniturf.







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#1 cityground dijo,
16 diciembre 2010 12:18 pm
Genial artículo, solo conocia el caso del Luton que jugaba en hierba artificial en los 80, pero era mas parecida a la moqueta del Hockey hierba que a las modernas de ahora. La ventaja para los que jugaban de local era muy clara.
Suena un poco extraño que fuera Inglaterra donde normalmente son tan clásicos con su fútbol donde comenzaran con el cesped artificial en Europa, igual influenciados por el soccer americano ya que en la NASL la mayoría de campos eran así.
#2 Borja Barba dijo,
16 diciembre 2010 1:22 pm
Sí, la verdad es que aquellos primeros céspedes artificiales eran más parecidos a una especie de moqueta que al actual césped artificial (que, pese a la lógica evolución, es un superficie asquerosa para jugar al fútbol).
#3 Teje dijo,
16 diciembre 2010 2:27 pm
@ Borja Barba
Discrepo de tu opinión sobre el césped artificial. La evolución del fútbol -partiendo desde el fútbol base- es mucho más esperanzadora en este tipo de superficie que en tiempos más remotos en los que se jugaba sobre tierra y piedras.
Es más, diría que es uno de los grandes avances de la historia del fútbol. El progreso a nivel de entrenamientos y dinámica de trabajo con el fútbol base ha sido abismal desde la irrupción de este tipo de superficie.
Todos sabemos del coste que acarrea un buen mantenimiento de un campo de hierba natural (en algunas zonas geográficas es prácticamente imposible), por lo que son muy pocos los equipos que pueden mantenerlo para los entrenamientos de sus categorías inferiores. Con la hierba artificial (que ha progresado cualitativamente muchísimo) soliviantan esos problemas sin ver mermada la calidad de los entrenos, más bien al contrario. Luego, tildar esa superficie como “asquerosa” me parece un poco erróneo.
#4 Borja Barba dijo,
16 diciembre 2010 2:41 pm
@ Teje
La hierba artificial moderna tiene un coste de mantenimiento MUY elevado. Además, no es eterna, como te puedes imaginar. Imagino que en determinados lugares dará un gran servicio, pero no me parece una superficie apta para el mejor fútbol profesional. Habiendo probado las dos superficies (incluso la que comentas de tierra/arena y piedras)… no hay color entre la hierba natural y la artificial.
#5 Teje dijo,
16 diciembre 2010 4:34 pm
@Borja Barba
He de decir que a mi también me gusta más jugar en campos de hierba natural, pero he jugado en campos de hierba artificial que no tienen mucho que envidiar a un buen campo natural… Y el mantenimiento es caro sí, pero hay que hacerlo cada cierto tiempo (de 6 meses a 1 año), no como la hierba natural que requiere de un cuidado casi diario, y eso limita mucho a los clubes. Y ni que decir tiene que un campo de hierba natural no aguanta el envite que suponen los entrenamientos diarios de todas las categorías inferiores de un club. Uno de hierba artificial si.
#6 Curb your entusiasm dijo,
16 diciembre 2010 4:43 pm
Borja:
La duración media de un campo de cesped artificial oscila entre los 6 y los 12 años dependiendo de la calidad del mismo. Los únicos cuidados que precisa es el cepillado, que debe hacerse cada cierto tiempo para eliminar piedrecitas o cualquier otro objeto que pueda lesionar al jugador, así como un tratamiento cada 3 o 4 años de la superficie del mismo que es muy sencilla y se hace rápidamente.
Lo más grave que le puede ocurrir al cesped artificial es que precise de un proceso de descompactación sobre la que descansa la tarima sintética, pero esto se debe a una mala colocación y en ningún caso al desgaste.
El cesped artificial es, por muy mal que suene, la opción más ecológica para los campos municipales y de entrenamiento. Otra cosa es que quieran quitarnos nuestros campos de siempre. Eso jamás.
Pero el cesped artificial no tiene un coste de mantenimiento elevado. Además ¿elevado comparado con qué? ¿sabes lo que cuesta renovar el cesped de un campo normalito? ¡Sabes lo que cuesta la fertilización? ¿la adecuación de drenajes? ¿La igualación del terreno tras la fertilización?
Creo que en este caso te equivocas o no te han informado bien, Borja.
De todas formas, lo repito, yo siempre preferiré el cesped natural. Pero para aquellos clubes que no puedan permitírselo es una opción módica y práctica.
#7 Borja Barba dijo,
16 diciembre 2010 5:00 pm
@Curb
Sé lo que cuesta mantener y cuidar un campo de césped natural (echa un vistazo en esta misma web a la categoría “Fútbol modesto”).
Por eso no me parece tan descabellado, al menos para cierto nivel de utilización.
Nunca me acabará de convencer el césped sintético. Será muy práctico, barato y funcional, pero implica perder parte de la esencia de este juego. Al menos para mí.
#8 Curb your entusiasm dijo,
16 diciembre 2010 6:19 pm
Totalmente de acuerdo, Borja. pero para aquellos que no pueden permitírselo no es una mala opción para un campo de entrenamiento.
Ir más allá me parece una aberración. El futbol debe jugarse en cesped natural.
#9 juni dijo,
16 diciembre 2010 6:32 pm
Esta categorización también se puede hacer en otros deportes: en el fútbol sala(y lo mismo podríamos decir del baloncesto) la pista sintética(y cubierta) gana por goleada al cemento; eso sí, si comparamos la pista sintética con el parquet, no hay color.
El caso del fútbol guarda las mismas similitudes, con el añadido de que el salto de césped artificial a césped natural no es tan traumático como el de tierra-césped natural. Aunque le quite un poco de romanticismo al asunto de la tercera división y demás categorías inferiores(por aquello de “ese jugador hace dos temporadas se paseaba por los campos de tierra de tercera división y mírale ahora, es la revelación de la liga” xD), ha sido un paso de gigante para competiciones municipales, regionales, juveniles, etc.
#10 RoNiN dijo,
16 diciembre 2010 10:36 pm
Yo juego a nivel amateur (grupo de amigos q se juntan un dia a la semana) en cesped artificial y habiendo probado el natural, no hay color. Sobretodo si tienes que tirarte.
No tenia ni idea de esta aventura de lo sintético que vivieron en Inglaterra. Curioso cuanto menos.
#11 NIPO dijo,
17 diciembre 2010 8:51 pm
Pues yo no veo tanta diferencia entre un campo natural y uno artificial. Quizás solo sea al tirarte al suelo que un raspón en artificial deja marca, pero vaya más dolía una caída en albero con sus queridos chinos. Para mi un campo de césped artificial es el futuro.
Pero la norma de la FA es acertada. Es ilógico que equipos de categorías altas lo instalen porque es algo peor que el natural y ningún equipo profesional debería escudarse en que lo hacen por economía. Pero para los modestos es la bendicion
#12 Mordred dijo,
18 diciembre 2010 12:59 pm
El campo de césped natural es un suicidio en según qué sitios que no pueden permitirse el cuidado que necesita. Sin ir más lejos, yo juego en uno de ellos en el que entrena UN equipo en toda la semana y es un auténtico patatal en invierno. El hielo es criminal.
En cambio todo el mundo está instalando ahora césped artificial. No se convierte en un barrizal si llueve, la superfície es uniforme y no sufre tanto con el frío. Lógicamente a todos nos gusta disfrutar de un campo de césped natural (en primavera y principios de temporada nuestro campo es una delicia) pero es muy complicado de mantener.