Fútbol, narcotráfico y violencia en Colombia (1974-1995) Parte II

Tras el varapalo de la renuncia, Colombia se repuso de la mejor manera posible, deportivamente hablando. Hasta entonces la selección nacional de fútbol tan sólo había participado en un Mundial de los doce disputados y alcanzado las semifinales en una de las treinta y dos ediciones celebradas de la Copa América. En cuanto a los clubes, el Deportivo Cali había sido el único en disputar una final de la Copa Libertadores, el torneo más importante de Sudamérica. En cambio, en 1985 comenzó lo que se conoció como El Proceso: el paso del fútbol cafetero hacia una década dorada. La selección se clasificó para tres Mundiales consecutivos y llegó a semifinales en cuatro de las cinco Copas América siguientes. Entre la edición de la Copa Libertadores de ese año y la de 1996 hubo siempre un representante colombiano entre los tres mejores equipos del subcontinente. Más que un cambio, un auténtica metamorfosis.

Sin duda, un motivo capital fue la coincidencia de una magnifica generación de futbolistas. René Higuita, Andrés Escobar, Luis Herrera, Leonel Álvarez y Albeiro Usuriaga formaban la columna vertebral del Atlético Nacional, campeón de la Copa Libertadores en 1989. Pacho Maturana era su entrenador y, desde 1987, también fue el seleccionador nacional. Junto a ellos, Carlos Valderrama, Anthony de Ávila, Freddy Rincón o Faustiano Asprilla formaron una quinta difícilmente igualable. Sin embargo, aquello no fue únicamente la aparición de once buenos jugadores nacidos en un mismo país durante un breve espacio de tiempo. Varios equipos colombianos (Atlético Nacional, América de Cali, Millonarios, Júnior, Independiente de Medellín…) pasaron, además, a estar entre los más potentes de la zona. Y no es ningún secreto que las relaciones del fútbol con el narcotráfico contribuyeron fuertemente a ello.

Precisamente este es el tema principal del documental “Los dos Escobar” (Jeff Zimbalist y Michael Zimbalist, 2010). Los Escobar que menciona el título son Andrés Escobar, zaguero de la selección Colombiana y del Atlético Nacional (de quien hablaremos más adelante), y Pablo Escobar, patrón del Cartel de Medellín. La producción, aunque algo sensacionalista y con ligeras alteraciones cronológicas en la narración de ciertos acontecimientos, es una más que correcta reconstrucción del popular y polémico matrimonio entre fútbol y narcotráfico.

Pablo Escobar comenzó su actividad en los violentos años 70 colombianos. Supo dar el salto de la pequeña delincuencia al tráfico de marihuana y, cuando el mercado así lo demandó, al de cocaína. Aunque este negocio nació en Perú y Bolivia, al disponer de la materia prima de la pasta de coca, los ecos de su lucratividad facilitaron que cruzara la frontera norte. Pablo fundó el Cartel de Medellín a finales de la década junto a Gonzalo Rodríguez Gacha el Mejicano, Carlos Lehder y los hermanos Ochoa, corporativizando así el tráfico.

A principios de los 80, Pablo comenzó a ser conocido en toda Colombia. Paralelamente, el M-19 puso en práctica el secuestro de narcotraficantes para financiarse. Nuevos ricos, dinero fácil. Tras varios intentos fallidos contra el Cartel de Medellín, Martha, hermana de los Ochoa, fue una de las víctimas. Los medellinenses organizaron una reunión con otros carteles que se resolvió con la creación del MAS (Muestre a los Secuestradores). Este hecho se considera como el inicio del fenómeno paramilitar en Colombia, que añadía un nuevo actor a la escena de violencia en el país. En apenas tres meses el MAS delató, entregó o secuestró a decenas de militantes y, supuestamente, asesinó a diez de sus líderes. El M-19 se vio obligado a negociar la paz y a liberar a Martha, quedando completamente inoperativo en la zona de Medellín y Magdalena. La batalla perdida contra el narcotráfico y las consecuencias de la toma del Palacio de Justicia precipitaron la participación del M-19 en las negociaciones de paz con Betancour. Precisamente, aquel seis de noviembre de 1985, mientras el Palacio era asaltado por la fuerza, la televisión colombiana ofrecía un Millonarios-Unión Magdalena. En el asalto murieron 33 guerrilleros, 12 magistrados y 31 civiles, y al menos 12 personas continúan desaparecidas. La Comisión de la Verdad de 2005 desmontó la versión original y acusó al Ejército de la mayor parte de las muertes, y al mismo tiempo que no escatimaba responsabilidades al ejecutivo. En cualquier caso, sí resultó el principio del fin para el M-19, cuya desmilitarización definitiva y su entrada en política llegaría a partir de 1990.

Un tiempo atrás, también Pablo había comenzado una carrera política. En las elecciones de 1982 consiguió una plaza como suplente de congresista por Alternativa Liberal, lo que le otorgaba la inmunidad parlamentaria. Este podría haber sido el motivo principal del interés de Pablo por la política, dado que en septiembre de 1979 los Estados Unidos comenzaron a amenazar con extraditar a los capos más importantes. Pablo consiguió afianzar una masa electoral fuerte entre los más humildes, ya que fue (y sigue siendo) muy querido por sus proyectos sociales. Entre otros, levantó el barrio Medellín Sin Tugurios (más conocido como barrio Pablo Escobar) donde dio hogar a más de 5.000 personas e iluminó decenas de canchas de fútbol para llenarlas de jóvenes. En ellas se formaron varios de los jugadores que se proclamaron, una década después, campeones de Sudamérica con Atlético Nacional. La permanente imagen positiva de Pablo aún se refleja en muchos de ellos, como en las palabras de Leonel Álvarez: «qué bueno que le regalaran a uno canchas [independientemente de su procedencia ilícita], y que no le regalaran vicio».

Texto original de Emilio Pons Guia, revisado y editado por Diarios de Fútbol.
foto: elespectador.com

Lee aquí la Parte I.

La redacción de Diarios de Fútbol la componen: ...

8 Comments

  1. an_dario

    3 de diciembre de 2010 a las 5:07 pm

    Supongo que habrá una parte III, no es así?

  2. Enrique Ballester

    3 de diciembre de 2010 a las 5:12 pm

    sí, y cuarta, creo

  3. Kurono

    3 de diciembre de 2010 a las 5:57 pm

    Emilio Pons Guia, en la parte anterior contesté a tu respuesta:

    http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/26/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-i/#comment-540940

    Ah sí, soy de la Ciudad de Guatemala.

    Bueno, adentrándonos más en la relación futbol-narcotráfico, resultó un tanto curioso la relación Pablo Escobar con el futbol, patrocinando canchas de futbol gratuitas, pero no solamente eso, sino que proyectos de vivienda popular, hospitales, escuelas, etc. De ahí el triste término de “colombianización” de una sociedad, cuando el narcotráfico llega a suplir la presencia de un gobierno, sector privado, fuerzas armadas y red de servicios básicos; que conste que lo utilizan mucho para referirse a la situación actual de lo que está pasando lamentablemente en algunas partes de México y de Guatemala, donde hay poblados que se han recibido beneficios del capo del narcotráfico más importante del lugar y los habitantes se vuelven fieles servidores de estos personajes (esto yo lo sé de primera mano, recuerden que vivo en Guatemala y sé de poblados que literalmente han crecido gracias al narcotráfico y los narcotraficantes). Un saludo y buen post, espero con ansias la tercera parte (si es que no hay más).

  4. Mario Escobar

    4 de diciembre de 2010 a las 12:25 pm

    Las drogas y su tráfico han sido convertidos en motor estratégico del imperio como herramienta de intervención económica, política y territorial pero además presta otros servicios no menos importantes: Se utiliza el lavado de activos para impedir o retardar el colapso de economías nacionales en tiempos de crisis; se ha usado como fuente de financiación del terrorismo contra-terrorista y anti-comunista; como medio para incrementar la desigualdad social; y como un mecanismo de control social… Por esto, la institucionalidad de los países ha terminado a su servicio y muchos integrantes de los organismos creados para combatirlo en todo el mundo, sean civiles o militares, han terminado corrompidos y al servicio de los capos de las drogas: Desde el general Phao de Tailandia, quien terminar distribuyendo morfina por todo el mundo, especialmente hacia EE.UU., el ex coronel Luis Arce Gómez (1980-1981) organizador de hordas de paramilitares, el General Mata Ballesteros de honduras, el coronel norteamericano Oliver North en los 80s, en tiempos de Donald Reagan; El grupo de élite Aeromóvil (GAFE) del Ejército mexicano que en los 90s se convirtió en el actual brazo armado Los Zetas del Cartel del Golfo; El D.A.S (Departamento Administrativo de Seguridad) de Colombia, durante varios años estuvo al servicio de las bandas narco-paramilitares hasta ex-presidentes de la talla de Manuel Antonio Noriega (1988-1989) de Panamá, Alfonso Portillo (2000-2004) de Guatemala, Jaime Paz zamora (1989-1993) y Luis Garc Meza T (1980-1981) de Bolivia, y el más recién Alvaro Uribe Vélez (2002-2010) de Colombia a quien estudiosos sociales lo señalan de haber co-gobernado durante los 8 años con los narco-paramilitares.

  5. xxx@gmail.es

    4 de diciembre de 2010 a las 1:40 pm

    hay esta el error… el m-19 no cogio a martha para enriquezerce… el m-19 cogio a martha para presionar al cartel de medellin, para que escobar cayera.. tal como paso con lehder si no que el se alcanzo a escapar… en fin son cosas q las dejan al olvido y son cosas q son falsas realidades… igual donde dejan a los carteles del valle? donde dejan a los orejuela del norte del valle, a los endo de jamundi (si claudio estuviera vivo seria mas poderoso que escobar)… hay los dejo a su imaginacion…

  6. Emilio Pons Guia

    5 de diciembre de 2010 a las 4:52 pm

    @an_dario
    Sí, supongo que nos saldrá una tercera y cuarta entrega.

    @Kurono
    Perdona por no contestar. Sólo quería saber si conocías el departamento de San Marcos y, concretamente, el municipio de San Pablo. Te vi tan “capitalino” Pero bueno, es un tema que se sale un poco del post. No conocía el término “colombización”.

    @Mario Escobar, @xxx@gmail.es
    Al salir el artículo por partes tiene la desventaga de que algunos planteamientos quedan amputados. Según tengo entendido, el secuestro era una práctica habitual, por motivos financieros o ideológico, alcanzando a principios de los 80 su cénit. Yo veo sólo el motivo del rescate como móvil en el secuestro de Martha. El M-19 y el Cartel de Medellín no eran opuestos ni en ideología ni en negocios. Incluso a ambos les convenía que exitiera el otro porque tenían enemigos comunes, lo cual les convertía en potencialmente compatibles, tal y como se declaró en la Comisión de la Verdad. Insisto, es una simple opinión.

  7. Kurono

    6 de diciembre de 2010 a las 10:48 am

    Emilio Pons, pues sí, soy “capitalino”, y bueno, aunque concretamente no conozco el municipio de San Pablo y no he viajado al Depto. de San Marcos, pero soy consciente de que San Marcos es un paso muy importante de armas, drogas y personas (tanto los “espalda mojada” para trabajar en USA como redes de trata de personas para prostitución). Es duro lo que sucede ahí (y en casi todo el territorio nacional). Y lo del término de “colombianización”, pues es muy utilizado en México y Guatemala para describir la situación donde un capo del narcotráfico “apadrina” una población y sustituye al Estado, sector privado, servicios y demás, es un tanto regional, se utiliza en USA, México, Guatemala, Centro América en general y en algunas partes de Sudamérica (concretamente no lo sé, pero si lo he oido para referirse algunas veces a Bolivia, en un plan un poco mala fé y de desprestigio). No te extrañes, suele ser utilizado en esta parte del Mundo, pero dudo que tenga una repercusión fuerte este término en Europa.

    Ya me desvié del tema bastante, pero espero que estos datos aporten bastante a tu curiosidad.

    Y lo del M-19, grupos paramilitares, FARC, Pablo Escobar y los cárteles de narcotráfico, son una pieza tenebrosa en el Puzzle político-social colombiano. Hay muchas cosas que contar, que descubrir y que demostrar, pero claro, quizá los “buenos” no sean tan buenos y los “malos” quizá no sean tan malos, ya se sabe, todo tiene tantísimos matices y cuestiones, la verdad es bastante escabrosa, pero las únicas víctimas son millones de colombianos inocentes en este pleito absurdo y para mantener el mercado de los estuperfacientes (algo que vivo en carne propia en mi país).

    Un saludo amigo!!

  8. Kuduz

    19 de diciembre de 2010 a las 4:24 pm

    @Kurono
    Mejor escríbeme a kuduz@mixmail.com y te comento aquello que se sale del post.