Los seguidores de nuestra antigua serie Grandes Estadios recordarán cómo hemos pretendido recordar un poco la historia de algunos de los coliseos de más rancio abolengo en el fútbol mundial: Hampden Park, Pequeño Maracaná, La Bombonera, Atocha… Hoy, aprovechando que el Real Madrid visita por primera vez en partido oficial el campo en el que de algún modo inauguró su historia moderna, queremos dedicar unas palabras al que es probablemente uno de los paradigmas de la modernidad en cuanto a recintos deportivos se refiere: el Amsterdam ArenA.
A finales de los 80 ya comenzaba a verse que la afición del Ajax, el club más laureado de Holanda, necesitaba un nuevo hogar. El viejo de Meer, entrañable y mítico, hacía tiempo que se caía a pedazos, y sus poco más de 30.0000 localidades no podían ya acoger a una afición cada vez más numerosa. El proyecto inicial se gestó con vistas a la candidatura de Amsterdam para los Juegos Olímpicos de 1992, y el diseño definitivo tomó cuerpo precisamente ese año. Acorde con la aureola cosmopolita y chic que rodea al club ajacied, se planteó la construcción de un recinto muy innovador, multifuncional, suficientemente amplio –más de 50.000 localidades de asiento-, y con un impresionante tejado retráctil como seña de identidad.
La obra se realizó en un tiempo récord de cuatro años, y su inauguración resultó todo un acontecimiento en Holanda: acudió la reina Beatriz, se simuló un mar sobre el césped con barquitos que representaban a todos los equipos de la Eredivisie, y se organizó incluso el traslado de una antorcha, por relevos, desde de Meer, en una carrera que duró ocho días, que comenzó Cruyff y que concluyó Frank Rijkaard. Cinco estrellas de la UEFA, el campo acogió la final de la Champions dos años después de su inauguración, y durante varias temporadas ejemplificó una perfecta simbiosis con el impresionante equipo, joven y atrevido, que había montado Luis van Gaal con futbolistas procedentes casi en su totalidad de la cantera. Fueron tiempos de maravillar al mundo exportando una imagen inimitable, que conjugaba adecuación a los nuevos tiempos, preciosismo, eficacia y multiculturalidad.
Con el tiempo y la ley Bosman llegó el declive al equipo, pero el estadio conserva su doble status como multiespacio y templo futbolero: como lo primero, ha acogido conciertos sin número, es sede permanente de un festival de baile y en él jugaron sus partidos como local los Amsterdam Admirals de la NFL Europa; y en cuanto a estadio, además de la mencionada final de la Copa de Europa y de finales de Copa holandesas, fue sede de varios partidos de la Eurocopa 2000. Más de 17 millones de visitantes entre 1996 y 2006 dan idea de la importancia del recinto, que sobrepasa lo deportivo y se ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de Amsterdam; y más de 500 eventos celebrados en él ese mismo periodo indican el camino de lo que debe ser hoy día el planteamiento de un gran recinto deportivo. El ArenA marcó el camino.
DDF | Grandes estadios (II): Stadion de Meer
Amsterdam ArenA | Web Oficial








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#1 belloumi dijo,
23 noviembre 2010 8:49 pm
da gusto ver los nuevos estadios, siempren que no tengan pista de atletismo, lo que ganan en modernidad y comodidad lo pierden en encanto.
PD: el stadio san paolo de napoles en los años 80 tenia pista de atletismo pero no perdia encanto
porque cada 15 dias jugaba Maradona…
#2 Miguel dijo,
23 noviembre 2010 9:51 pm
El encanto, bajo mi opinion, es algo que se gana el estadio con el tiempo, no con su construccion.
#3 k3m dijo,
23 noviembre 2010 11:15 pm
no se, pues estoy de acuerdo que un estadio sin pista de atletismo de por si, ya ganas puntos en encantao sin tner historia.
#4 desde la barrera dijo,
24 noviembre 2010 1:41 am
El estadio del Copenhague está muy chulo también.
#5 luisss dijo,
24 noviembre 2010 1:50 am
creo que por amsterdam harian un cambio , quedarse con el antiguo estadio y con los equipazos que jugaron en él , en vez del estadio actual y las plantillas del ajax que han jugado en él.
#6 Ramón Flores dijo,
24 noviembre 2010 9:53 am
@desde la barrera El Parken es un clásico. Algún día escribiré sobre él también.