Hace no mucho comencé una serie en este blog, inacabada y llamada Barraqueros del Mundo, con el propósito de reivindicar, frente al rodillo del toque esteta, otras maneras de afrontar el fútbol, igual de válidas y legítimas. Me acordé de ella el otro día, viendo el Villarreal-Valencia, donde chocaron dos corrientes que reivindicaron su valor precisamente porque se enfrentaban a un desafío opuesto. Unos quisieron ganar, y otros consiguieron no perder. Por un lado, el equipo visitante sorprendió de inicio, muy agresivo en la pelota dividida, decidido en la presión adelantada, preparando encerronas cerca del área amarilla, en un engranaje en el que resultó decisiva la posición de Bruno Saltor, que se quedó a mitad camino entre el lateral –cubiertas las espaldas con Stankevicius– y el extremo –donde Joaquín firmó una noche de finura y trabajo–, y trotó indetectable para la zaga del Villarreal, creando superioridades determinantes a la hora de cazar en emboscada al rival. Por el otro lado, el equipo local firmó un ejemplar ejercicio de estilo, dominó territorio y balón sin discusión, y asumió el reto de evitar el pelotazo, pese al campo minado que le aguardaba en el arranque de la circulación, salvando el tipo en el riesgo consiguiente, y añadiendo mérito a su propuesta habitual. Mostró más insistencia que musas, en una noche sin brillo, pero tuvo la paciencia suficiente para bracear hasta el empate con honor y justicia.
A Unai Emery, el entrenador del Valencia, le han llovido críticas por su planteamiento. Machacado por las bajas, cosió la alineación con retales y formó con tres centrales: Navarro, Ricardo Costa y Stankevicius; y dos carrileros: Miguel y el mentado Bruno. Cinco defensas para frenar al Villarreal -Moyà no fue héroe, sin apenas paradas- y para ser el primer equipo en toda la temporada -Liga, Copa y Europa League- que rasca un punto de El Madrigal. Habrá quien piense que lo hizo de manera cobarde, pero para mí fue exactamente lo contrario. Valiente, porque tomó una decisión impopular y, en caso de derrota, nadie habría perdido más que él. Al cabo, le sacó rendimiento a su plantel (o a lo que quedaba de él) y negó la mejor versión del contrario.
Jugar con tres centrales en la Liga, cinco defensas, de entrada, no provoca el aplauso. Pero el sistema es más interesante, y ofrece más réditos, de lo que en un principio podría suponerse. Para empezar, como explicaba Lotina hace un par de temporadas, los rivales no están habituados a él: “Los equipos en España están acostumbrados a jugar 4-4-2 y 4-2-3-1, pero con la defensa de cinco se ha perdido la costumbre. Gracias a ello creamos un problema a casi todos. Cuando pusimos los tres centrales, hasta nuestros jugadores pensaban que era para defender mejor, pero luego vieron cómo nuestros contrarios lo pasaban mal cuando nosotros teníamos la pelota. Nuestra salida de balón los volvía locos”.
Y es que la propuesta esconde beneficios colaterales. En las bandas, el carrilero casi siempre llega, no está. Por delante, se permite cierto caos inducido, y desde segunda línea se puede asomar sin temor. Pase lo que pase, por detrás habrá quien apague los fuegos. Se subraya la seguridad y reanima a grupos faltos de confianza. El propio Lotina ya rescató en su día al Deportivo de la amenaza del descenso con el 5-4-1, y ha recuperado con éxito el dibujo en las últimas semanas de esta campaña. De ser un equipo terminal, sin victorias en las primeras ocho jornadas, el Depor ha logrado diez de los últimos doce puntos, y ha pasado de ronda en Copa del Rey.
Evocando, Riazor podría cambiar cromos. A Manuel Pablo por López Rekarte, a Colotto por Ribera, a Aythami por Djukic, a Lopo por Albístegui y a Seoane por Nando. A Lotina por Arsenio. Y al Depor que sufre por sobrevivir, por el ambicioso y fresco Superdepor de los noventa, que también utilizó fórmula similar en la cueva, y que añadió a la roca de Mauro Silva para hacer brillar a Bebeto y Fran.
Con cinco atrás, y un hombre ancla por delante, el dibujo se flexibiliza en la parte ofensiva. Funciona un único punta -con Lotina-. Funcionan dos delanteros y dos interiores -Bebeto y Claudio, Fran y Aldana-. Y funciona casi cualquier cosa. Con un avispero táctico ganó Del Bosque una Copa de Europa para el Real Madrid, en el año 2000, tras heredar un grupo desnortado a mitad de curso. Helguera de líbero, Iván Campo y Karanka de marcadores, Roberto Carlos y Míchel Salgado en los laterales. McManaman complementó a Redondo en el eje, y Raúl hacía de todo tras Morientes y Anelka. Sin que se sepa muy bien cómo, contra pronóstico y con un adolescente Casillas en la portería, eliminó a Manchester United y Bayern de Munich, y goleó al Valencia -favorito- en la final de París. Con cinco atrás y sin prejuicios, defendió y atacó mejor, metió más goles y recibió menos. Que, en definitiva, es de lo que trata el negocio.
foto: valenciacf.com







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#1 Fanshawe dijo,
23 noviembre 2010 9:54 am
Casualmente ayer estaba diciéndole a mi pareja de memoria la alineación del SuperDepor de Arsenio (es decir, el del primer año que termino tercero, no el del penalty de Djukic ni el campeón de Irureta) y me la sabía de memoria. Han pasado cuánto, ¿diecisiete años? Qué significativo que me sepa esa alineación de carrerilla, siendo sevillano y del Betis.
#2 Piliniak dijo,
23 noviembre 2010 9:56 am
La verdad es que no recordaba el esquema del Madrid de ANelka. Sorprende pensar que jugaban con un 5-2-3, una formación que yo no veía desde los tiempos de aquel Steaua que ganó la final de la Copa de Europa en Sevilla frente al Barça.
Todas las formas de jugar son lícitas. Y que nos gustenunas más queo tras, también. Yo me quedo con el 4-3-3, pero es indudable que una defensa con 5 implica una salida del balón más sencilla y facilita el sistema de coberturas en el caso de que los laterales suban.
Gran artículo, Enrique!
#3 Jarke dijo,
23 noviembre 2010 10:25 am
Como se suele decir, lo de equipo ofensivo o defensivo depende más de la actitud en el campo que del dibujo en la pizarra. Así, el famoso 3-4-3 de Cruyff como local podría ser en realidad un 5-2-3, con tres centrales, dos carrileros, dos interiores, dos extremos y un delantero centro (o falso delantero). Todo depende de tus intenciones en el campo.
#4 Bortibort dijo,
23 noviembre 2010 10:58 am
Es un sistema que me encanta. De hecho ese Deportivo pasó de ser un pésimo colista a rozar Europa en apenas 18 jornadas. Y creo que en el Zaragoza actual podía funcionar, ya se ganó al Mallorca y no ha tenido continuidad por la frivolidad de Jarosik.
Y en el PES contra colegas siempre funciona
#5 Piliniak dijo,
23 noviembre 2010 1:08 pm
Ni que lo digas Bortibort. En el PES 6 online yo usaba un 5-2-3 imbatible con Sevchenko , Vieri y kaká+Seedor y Gatusso en el medio campo. Brutal!!!!!
#6 NIPO dijo,
23 noviembre 2010 1:47 pm
A mi es una alineación que me encanta. Para mi los dos principales aspectos son con sus pros y contras:
El punto de darle total libertad al lateral para que suba la banda sabiendo que sus errores no van a pesar demasiado. Como pega, la necesidad casi imperiosa de tener que sustituir a los dos porque si hacen bien su trabajo deben acabar totalmente exhaustos
El orden defensivo que se puede llegar a conseguir con 3 centrales bien compenetrados en la transición cortar pelota y sacarla jugada con multitud de apoyos. Como pega, dificulta realizar jugadas de fuera de juego
#7 Jordi dijo,
23 noviembre 2010 2:56 pm
Me encanta comprobar que aún alguien se acuerda de que el Madrid de la Champions del 2000 terminó jugando con una 5-2-3, pensaba que me había vuelto loco después de ver tanta gente diciendo que era una 4-4-2. Otro equipo que jugaba con 5-2-3 era el Bayern que perdió la recordada final en el Camp Nou.
El problema de jugar con tres centrales y carrileros es que, o dejan espacios a su espalda aprovechables por extremos rápidos (los centrales son más lentos que los laterales, así que las coberturas son limitadas), o es una táctica eminentemente defensiva que no sirve cuando hay que llevar el peso del partido.
Por otro lado, tantos equipos están desacostumbrados a jugar contra tácticas así que a menudo es una buena sorpresa. Por eso al Barça le costó horrores contra el Estudiantes de La Plata en la final del mundialito, de hecho tardaron medio partido en darse cuenta de lo que había que hacer.
#8 xabier dijo,
23 noviembre 2010 9:50 pm
¿Qué hay de Brásil en 2002 (Córea y Japón)?