Cuando el periodista de l’Equipe Erik Bielderman viajó al norte de Londres para ver a Pirès, en el año 2000, lo hizo con una fotografía del futbolista ocho meses anterior a su fichaje por el Arsenal. Cuenta la historia Paul Kimmage en el Times. Bielderman se acercó a Vieira, éste recogió la estampa y fue corriendo a enseñársela a Dennis Bergkamp, que después de estallar de risa preguntó seriamente quién era el joven de la imagen. Era Robert Pirès, frente al que Bielderman no daba crédito, testigo de la transformación en mosquetero de quién antes lucía pelo corto y rostro rasurado. En la fotografía adjunta al artículo nos hemos ido un poco más atrás, a su etapa en el Metz, donde empezó la carrera del nuevo jugador del Aston Villa.
Bergkamp, como Pirès, también tuvo su momento anónimo. En su debut, un catorce de diciembre de 1986 frente al Roda, con Johann Cruyff en el banquillo ajacied, Frank Rijkaard se acercó por detrás y le preguntó qué edad tenía. “Diecisete”, dijo Dennis. “Entonces tienes un gran futuro por delante”, le soltó el ahora técnico en paro. El destino volvería a juntarles en el último encuentro del delantero, que puso punto final a su carrera en 2006, en aquélla final de la Champions en París. Bergkamp, que había viajado por tierra, hizo su último viaje solitario para quedarse en el banquillo y no disputar ningún minuto. Quizá al término del encuentro se acercara al banquillo rival, hablara con Rijkaard y le contara cuanto había pasado desde la primera vez. Fue su último partido como profesional. En la misma final también terminó algo para Robert Pirès. Víctima de Lehmann, fue el escogido para el cambio en el minuto 12 tras la expulsión del guardameta.
Pirès confesó su mal trago unos meses más tarde: “Cuando vi mi número para ser sustituido, no me lo pude creer. Era mi último partido después de seis años en el club, una final de la Champions League en frente de toda mi familia, en París, donde me convertí en Campeón del Mundo. Y duró solo 12 minutos”. No fue suficiente, Arsène Wenger prefirió mantener a Ljunberg y Hleb sobre el campo. Ni el peso de la historia, ni jugar en tu país. Robert se podría consolar pensando que a Bergkamp no le valió ni llevar el nombre del estadio para salir a jugar un ratito. En cierto modo la alegría de Pirès en Villarreal, el fútbol que desplegó, parten de la frustración de no querer acabar allí, con el recuerdo de ser sustituido en el peor momento posible, en el peor escenario posible.
Por eso, la broma de Gérard Houllier en la presentación del francés como villano tiene más sentido del aparente. “Me place anunciar el fichaje de un joven jugador”, dijo acompañado de un par de carcajadas. El mediocampista de 37 años, que se estuvo entrenando en las instalaciones del Arsenal durante dos meses, recoge un nuevo reto porque no ha tenido suficiente. Compartirá equipo con una medular especial, Marc Albrighton, Barry Bannan y Ashley Young, a quienes les han fichado un profesor aventajado. Hoy, mientras se disputa el derby del norte de Londres, entre el que fuera su equipo y su máximo rival, Pirès estará pensando en domingo. En un vestuario de Blackburn, atándose las botas, poniéndose una nueva camiseta. Con una apariencia lejana a la de aquél chaval que jugaba en el Metz, pero igual de joven.
The Sunday Times | Robert Pirès: The Laughing Cavalier
Fotografía |FC Metz







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#1 Runtledge dijo,
20 noviembre 2010 12:39 pm
Genial artículo, me ha encantado la historia de un jugador “de culto” al que le deseo muchos momentos de alegría con los villanos.
#2 Betadine dijo,
20 noviembre 2010 2:29 pm
Ni me habia enterado que Pires firmo con el Villa, gran articulo, muchas cosas que desconocia de pires, un gran jugador, se agradecen estas cosas que os diferencia de los panfletillos
#3 belloumi dijo,
21 noviembre 2010 11:21 pm
aunque ya no desborde con la continuidad de antes, es de de lo jugadores que siempre le dara la pelota a uno de su equipo, y hoy en dia eso es mucho… valerón tambien sabe de eso.
#4 DERTYCIA dijo,
22 noviembre 2010 5:12 pm
Gran artículo.