Un superclásico sin desahogo

La previa avisaba de la situación. Ni River Plate ni Boca Juniors son esta temporada lo que antes asociábamos a sus nombres. Aunque algunos de los presentes ayer noche en el Monumental sí sean nombres de otra época. Ambos llegaban al clásico perdidos en la mitad de la tabla y sin una dirección firme. Ángel Cappa fue destituido la semana pasada en River y Claudio Borghi dimitió tras la espantosa imagen que dio ayer su equipo. Con todo, se esperaba alguna cosa más de un encuentro que solo tuvo tensión. En algún tramo pareció que River quería jugar a algo distinto, con Erik Lamela, el mejor de anoche, incordiando a la defensa rival. Boca, en cambio, murió al son de Riquelme, que abandonó lesionado en el entretiempo después de un paseo de cuarenta y cinco minutos.

Sin su Diez, los visitantes apelaron al balón aéreo en busca de Viatri o Palermo, que nunca encontraron el remate. Un juego plano e ineficaz. River se adelantó al inicio del segundo tiempo gracias a un cabezazo de Jonathan Maidana. El central, ex de Boca, remató un córner ante la atónita mirada de sus marcadores, que pusieron poco empeño en frenarle. River dio señas de estar capacitado para sentenciar a su rival, pero con el gol dio un paso atrás y esperó treinta minutos de nada para poder cantar el triunfo. Los periódicos argentinos titulan sus crónicas con Maidana o hablan de un desahogo de River. Quizá lo fuera por el resultado, pero no hubo nada más que eso.

Olé | El peor Superclásico (Riquelme)

Olé | Le rompió el alma

Clarín | River se desahogó en el Superclásico

Fotografía | River Plate

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3 Comments

  1. Alejandra

    17 de noviembre de 2010 a las 11:50 am

    Llevan ya tiempo, River Plate y Boca Juniors manteniendo su popularidad (son los dos clubs más populares de la Argentina y los dos de mayor proyección internacional, especialmente Boca), sin embargo, sus logros deportivos han ido mermando en los últimos 10 años.
    La instauración de los torneos llamados cortos (a razón de dos por cada temporada: Clausura y Apertura, para ir a tono con el calendario futbolístico europeo) da más posibilidades de lograr un título a cada club, sin embargo, cada equipo paga por el lastre de la deuda que pesa sobre el futuro y el presente del fútbol argentino. Llegan los equipos que tienen mejor gestión de las alicaídads finanzas institucionales: Vélez Sársfield, Estudiantes de La Plata, Lanús y alguno que otro, sin desmerecer nombres y simpatías.
    Otro problema que afrontan todos los clubs, es el de la revalorización y apuesta por sus divisiones inferiores, por sus canteras, en desmedro de esa conversión de clubs de turismo receptivo, donde jugadores más cerca del retiro que de un rendimiento pleno de hechos y de ganas, ganan fortunas para un fútbol pesificado como el argentino y aportan muy poco a sus respectivos equipos.
    Boca y River no son ajenos a estas realidades: tampoco a sus resultados.
    Un saludo.

  2. DRAGONDAN

    17 de noviembre de 2010 a las 2:46 pm

    Alejandra, me parece un comentario bastante interesante, de veras, aunque el apunte sobre los jugadores en edad crepuscular , bueno, considero que los clubes son los que deben ser conscientes de que estos muchachos con sueldos mastodónticos venderán camisetas, aunque aporten poco o nulo rédito deportivo a la entidad…es cosa del que paga, el que cobra estará encantado, solo tiene q poner la mano (aunque existan honrosas excepciones como palermo, verón… que regresan enteros aún).
    salud!!

  3. Lasambadelfutbol

    17 de noviembre de 2010 a las 4:40 pm

    El problema del futbol argentino se puede resumir con una frase. Cada vez se ve más choque y menos futbol. No hay talento y el poco que hay está desaprovechado porque se utiliza de mala forma. El mejor ejemplo es la escasez de jugadores de mediocampo que traten de jugar al futbol. Lo único que importa es el físico y las defensas férreas, y lamentablemente así no solucionamos nada.

    O algo cambia de manera contundente en el futbol argentino o podemos estar asistiendo a la desaparición de la esencia del futbol argentino de hace 15 o 20 años. La muestra de todo ello se refleja en situaciones rocambolescas como la destitución de Cappa de River a mitad de proyecto. Si solo se busca el resultado a corto plazo, mal van.