El próximo domingo día 31, Newcastle United y Sunderland AFC reeditarán un nueva edición del Tyne-Wear derby, del derby del noreste de Inglaterra, o lo que es lo mismo, el partido más importante del año para una y otra afición. Dicen quienes lo han podido vivir de cerca, que no existe en el fútbol europeo una rivalidad semejante entre dos clubes a la que media entre Newcastle y Sunderland. El derby del norte de Inglaterra, el Tyne-Wear derby, enfrenta a dos equipos geográficamente alejados de los dos grandes epicentros futbolísticos del país que conforman el área de Londres y el conglomerado surgido en torno a Manchester y Liverpool. Quizá por ese motivo, y por la escasa distancia que separa a una y otra población (apenas 12 kilómetros), un Newcastle-Sunderland siempre deja un sabor especial.
No debe ser sencillo para un club como el Newcastle, con una de las masas sociales más fieles y numerosas del pais, verse relegado continuamente al insípido papel del convidado de piedra en el festín del que participan con alborozo Man United, Liverpool, Arsenal o Chelsea. Como, del mismo modo, no debe ser plato de gusto para la nutrida hinchada del Stadium of Light (el Sunderland fue el sexto club en asistencia de espectadores a su estadio en la pasada edición de la Premier League), ver cómo las portadas y los flashazos son para otros.
Como en cualquier derby de máxima rivalidad que se precie, la historia nos ha dejado episodios memorables en los enfrentamientos entre Magpies y Black Cats. Las crónicas hablan de una sonorísima derrota del Newcastle en 1908, humillado por el Sunderland, con St. James’ como sufrido testigo, con una goleada de otros tiempos: 1-9.
Sin necesidad de ponerse la escafandra para bucear en las hemerotecas, quizá alguno de nuestros lectores (probablemente aquellos que ya superéis la treintena) recuerde el Newcastle-Sunderland de la temporada 1999/2000. En el cuarto partido de la temporada, el Newcastle de Alan Shearer, Duncan Ferguson, Nolberto Solano o el español Marcelino, tenía ante sí la posibilidad de dar un carpetazo a un horrible arranque de temporada que había situado al técnico magpie, Ruud Gullit, en una situación muy comprometida. Pero los insatisfactorios resultados deportivos (el equipo había sido decimotercer clasificado en la anterior campaña, primero del astro holandés en el banquillo de St. James’) no eran la única losa en el debe del técnico. Enfrentado desde meses atrás con Alan Shearer, indiscutible estrella y líder de plantilla y aficionados, Gullit evidenció una cierta torpeza a la hora de escoger sus enemigos.
En el imprescindible duelo ante el Sunderland, Gullit apostó por cometer una de las mayores insensateces que se recuerdan en su, hasta hoy breve, carrera como entrenador de primer nivel. Decidió abrir y hacer público y notorio el enfrentamiento con Shearer dejando al ídolo local en el banquillo en el derby. Prescindió del guía en su momento más delicado al frente del Newcastle. Y el pulso le salió mal.
El Sunderland se impuso al Newcastle en St. James’ (1-2), agravando la crisis de resultados de los locales. Ni la tardía entrada de Shearer en el terreno de juego pudo arreglar el estropicio. Su equivocada decisión, unido a la que era su tercera derrota en cuatro partidos, puso a Gullit de camino a los despachos, con el finiquito dispuesto para ser firmado. Fue el precio a pagar por desconfiar de un ídolo en un partido simbólico.
En DDF| La Toon Army en el alambre







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#1 cityground dijo,
29 octubre 2010 7:59 pm
En Inglaterra hay un montón de derbis muy calientes; el Forest-Derby, el derbi de Sheffield, el Ipswich-Norwich, etc… son partidos de una gran rivalidad donde los campos se llenan sea en la categoría que sea.
El Newcastle-Sunderland lleva mucha fama con razón, equipos con mucha afición y tradicionales, como dices un poco alejados de los otros grandes del país y dos clubs que desgraciadamente no ganan hace mucho ninguna Copa, así que el partido se convierte en una final que marca mucho la temporada.