Barraqueros del Mundo. Hoy: Nereo Rocco

Hablamos de mayo de 1968. El Milan, lejos de la excitante agitación primaveral parisina, se jugaba la Recopa ante el Hamburgo de Uwe Seeler. La tarde previa al encuentro, la expedición italiana decidió liberar la tensión con un paseo por las calles de Rotterdam, donde se topó con unos folletos anunciadores de la final, que incluían las alineaciones previstas por ambos equipos. El entrenador milanista, Nereo Rocco (Trieste, 1912-1979), se guardó uno de ellos y después de la cena, justo antes de que los futbolistas se retirasen a sus habitaciones, convocó una reunión imprescindible con un objetivo principal: asignar las marcas defensivas. Rocco sacó el folleto y empezó a repartir misiones. Anquiletti, Rosato, Scala… todos retenían en la memoria el nombre de su par. Tachando cruces, el entrenador se quedó sin peones antes de tiempo y, extrañado, preguntó: “Y a éste, ¿quién lo marca?”. Sobraba libre un contrario y Rocco no daba crédito. Angustiado, volvió a repasar la táctica. Y Anquiletti, Rosato, Scala… todos retenían en la memoria el nombre de su par. Pero tachando cruces, el entrenador se quedó, de nuevo, sin suficientes peones. Cuando bordeaba la desesperación, el portero Cudicini se atrevió a terciar, escueto: “Por favor, que alguien le diga que scheidsrechter, en holandés, significa árbitro”.

La obsesión por la marca fue uno de los rasgos principales del libreto de Nereo Rocco. No en vano, está considerado el introductor del catenaccio en el Calcio, y el inventor del juego a la italiana”. Esto es, acumulativo rigor defensivo, agonía física y dureza mental, poco atrevimiento y menos errores, y fe ciega en el talento de un único fantasista. Rocco, un hombretón de origen vienés, siempre con el marcado acento triestino, a menudo con el ceño fruncido, no sólo fue entrenador sino símbolo nacional. No tan obvio como la pizza o la pasta, y sí más sutil como el sentido dramático, la tendencia a la exageración o la sensación interior y pragmática de que al final las cosas funcionan por sí solas. Italia es Rocco y Rocco, il Paròn, simbolizaba la Italia común y popular. Tanto, que fue la opción original que Fellini deseó para el padre de familia de Amarcord, su obra maestra.

Icono costumbrista, pues, Rocco fue, en cambio y sobre la pizarra, un entrenador revolucionario gracias principalmente a un solo movimiento. Retrasó a uno de los centrocampistas a la posición de líbero. Y jaque mate. Rocco, que fue un futbolista del montón, empezó su carrera en los banquillos en el equipo de su ciudad, la Triestina, donde logró su proeza inaugural, un subcampeonato, sólo superado por el imponente Torino previo al accidente de Superga.

Tras otro milagro salvador en Padova, y la certificación del valor del método a medio plazo, Rocco dio el gran salto y llegó al Milan. Ahí encontró a la estrella que decantase la gloria, Rivera, al que da la alternativa de juvenil. Il Paròn dirigió al Milan en dos épocas quebradas por un inciso en el Torino del incipiente Meroni. La primera, en el arranque de la década de los sesenta. La segunda, hacia el final, en el paso a la siguiente, la más longeva. En las dos, desafiando al Inter de Helenio Herrera, fue campeón de Italia y de Europa y, en 1969, del mundo. En una final que provocó condenas de arresto en varios futbolistas de Estudiantes, una batalla infame, el Milan sobrevivió valiente y coronó la cima planetaria por vez primera en su historia. Fue con el entrenador mascullando en el banquillo (Rocco), diez atletas con la determinación febril e indomable de competir y un artista fabuloso (Rivera). El patrón de il Paròn y el espejo de un país.

Hoy, más de 30 años después de su muerte, el campo de fútbol de Trieste lleva su nombre y eso lo hace doblemente eterno. Porque ya lo era. Gracias a él, toda Italia sabe cómo debe jugar Italia. Siempre.

Castellón, 1983. Escribo en el diario Levante. A veces de fútbol y a veces de música.

15 Comments

  1. Jordi

    26 de octubre de 2010 a las 11:19 am

    Los italianos siempre me han dicho que HH no jugaba al catenaccio, el inventor del catenaccio era Nereo Rocco. También es famosa su frase a los jugadores: “Calciare tutto che si muove a pelo d’erba. Se è la palla miglior” (“Patead todo lo que se mueva a ras de suelo. Si es la pelota, mejor”).

  2. dieci7

    26 de octubre de 2010 a las 1:04 pm

    Perdonen el off-topic, pero lo de Diego Milito en la lista de los 23 candidatos al Balón de Oro FIFA no tiene nombre.

    Si quitamos el mes del Mundial es para mi el jugador del año. El hombre clave del equipo que lo haganado todo. Decide la final de Champions con dos golazos metiendo goles en todas las rondas. 22 goles en Liga, incluido uno en el último partido cuando el Inter estaba contra las cuerdas. Vuelve a decidir la final de Copa. Pocas veces ha sido un jugador tan decisivo en los momentos clave como Diego Milito este año.

    Coño, y vale que el Mundial sea importante. Vale que Milito no haya jugado. Pero, joder, ¡son 23 jugadores!

  3. Lobo

    26 de octubre de 2010 a las 4:31 pm

    Parece mentira con el gusto hacia lo estético que han demostrado los italianos en su historia y que en el mundo d3l fútbol lleven la etiqueta, a veces injustamente, de fútbol simple y sucio.

  4. Full Norbert

    26 de octubre de 2010 a las 7:36 pm

    @ Jordi:

    Con lo que he leído del artículo y si esa gloriosa frase que citas es cierta (que no lo dudo) estamos ante un jefazo absoluto.

    Creo que cada día sé menos de fútbol, porque conozco a pocos personajes de los post. Eso sí, dar las gracias, porque estoy aprendiendo mazo.

  5. Enrique Ballester

    26 de octubre de 2010 a las 8:17 pm

    hay varias frases buenas atribuidas a Nereo Rocco. antes de los partidos, cuando alguien le decía: “que gane el mejor”, él respondía “espero que no”.

    imprescindibles sobre Rocco:
    artículo de Enric González -> http://www.elpais.com/articulo/deportes/balon/paciencia/elpepidep/20090518elpepidep_21/Tes
    entrevista de Gianni Brera-> http://www.youtube.com/watch?v=isGtWdcLFmc&feature=related

  6. RoNiN

    26 de octubre de 2010 a las 8:36 pm

    Soy yo o recordamos más y mejor a los barraqueros que a aquellos que se suicidaban buscando la portería ajena? xD

  7. Enrique Ballester

    26 de octubre de 2010 a las 8:42 pm

    lo de Suicidas del Mundo ya lo dejo para otro…

  8. Pingback: Habitaciones Estudiantes | Habitaciones Estudiantes

  9. Kurono

    27 de octubre de 2010 a las 7:34 am

    Que el inventor del “catenaccio” no fue ni Helenio Herrera ni Nereo Rocco, fue un técnico austriaco llamado Karl Rappan allá en los lejana década de los años 30′s (cuando la WM estaba de moda y Stabile, Leónidas, Sindelar y Meazza eran las mayores estrellas del panorama futbolístico mundial), le denominó “Verrou” (cerrojo en francés) y fue ampliamente utilizado por sus equipos. Hace un buen tiempo sugerí un post para la época gloriosa del futbol centroeuropeo durante las décadas pre y post Segunda Guerra Mundial, creo deben ser honrados y reconocidos como los precursores del futbol contemporáneo, ojalá no caiga en saco roto mi sugerencia (y aquí deben entrar varios técnicos húngaros, István Kovács, técnico rumano, Ernst Happel, el primer técnico en ganar dos Champions con dos equipos diferentes).

    Bueno, tras este paréntesis donde tal vez me alargué un poco, diré que Rocco rescató el viejo manual del “Verrou” y decidió actualizarlo para competir en Italia contra un Inter de Helenio Herrera que parecía indestructible. Sus dos Copas de Europa, dos Recopas, 5 “Scudettos” y dos Copa Italia, hablan de un gigante entre los técnicos. Aunque, cuando su “catenaccio” fue destruido hasta la ruina por el Ajax de Cruyff, Neskens, Repp & Cía. en la vuelta de la Super Copa de Europa (un 6-0 incontestable), fue como despertar un día y darte cuenta que tu novia te dejó, te degradaron en tu empleo y tu auto está en hecho trizas. El surgimiento del catenaccio, dominante en los 60′s, masacrado por el Ajax en los 70′s, dura época para “el modo italiano” de futbol. Curiosa anécdota la de la entrada del post por cierto. XD.

    Ah sí, ojalá algún día hablen de colosos “barraqueros” como Héctor Cúper y su “cuperativa” absolutamente sub-campeona de todos los títulos grandes que disputó (que está teniendo cierta “resurrección” en Grecia), “Javi” Clemente, Menotti y su versión argentina del antifutbol en el Mundial de 1990 o el más reciente “asesino” de éstetas: Bert Van Markwijk y su infame “Total Antifootball” como denominaron algunos diarios británicos.

  10. E

    27 de octubre de 2010 a las 7:58 am

    Kurono, el texto no dice que fuera el inventor, sino el introductor del catenaccio en Italia.

  11. Full Norbert

    27 de octubre de 2010 a las 4:36 pm

    Gracias por los enlaces, Enrique. Me quedo con otra frase de este grande: “Drogo a mis jugadores con pasta y judías y el jueves, a las diez de la mañana, con un filete de caballo y un vaso de vino”.

    Sublime.

  12. Leon el africano

    27 de octubre de 2010 a las 6:00 pm

    Enorme personaje. La foto es una revelación y la peli de Fellini, para el que no la haya visto, es muy recomendable.
    Con todos los peros que se quieran poner, 40 años despues se sigue hablando de Rocco, por sus triunfos y su influencia.

  13. Jordi

    28 de octubre de 2010 a las 9:37 am

    @Kurono
    Cierto que el Verrou ya estaba inventado, y Rocco lo italianizó. Aunque el catenaccio no fue el recurso para ganar al Inter con el Milan, sino que lo sacó de la chistera antes. El catenaccio fue el recurso para plantar cara a los grandes con equipos chicos. A finales de los ’50 y principio de los ’60 los grandes de Italia iban fichando todo lo mejorcito del mundo (Omar Sívori, Luis Suárez, etc.) y Rocco les plantó cara con la Triestina y el Padova, consiguiendo subcampeonatos con equipos a años luz de aquéllos.

  14. Jordi

    28 de octubre de 2010 a las 9:56 am

    @Kurono
    ¿Supongo que ha sido un lapsus al decir Menotti, y te referías a Bilardo? También se podría proponer a Omar Zubeldía, el maestro de Bilardo, y propulsor del que se considera el equipo más sucio de la historia (por violento y antideportivo), el Estudiantes de los ’60.

  15. Kurono

    30 de octubre de 2010 a las 11:46 pm

    Ups, Jordi tienes razón, esa si fue una buena metida de pata (es hora que un argentino me de palos). Tienes razón, Bilardo fue el que diseño el equipo campeón de 1986 y “eso” que tuvo la suerte de llegar a la final del torneo mundial en 1990 y ser considerado el equipo más odiado de los Mundiales, hasta la infame Holanda de Sudáfrica 2010. Oh, Omar Zubeldía, claro que cabe en esta serie, como el “ideador” del equipo más sucio de toda Sudamérica (violentos, antideportivos, barraqueros), pero también está el odiado Leeds United de Don Revie a finales de los 60′s, uff, tanto así que cuando el célebre Brian Clough inició su andadura de 44 días en el banquillo del Leeds les dijo (según la leyenda): “pueden tirar todas sus medallas a la basura, ya que no las ganaron justamente sino robando”; siendo el equipo más violento y sucio de toda Inglaterra y quizá de toda Europa.

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