La última vez que Rumanía y Francia se enfrentaban con fines europeos fue en Zúrich, en la Eurocopa de Austria y Suiza. Era el primer partido del Grupo C, dónde Italia y Holanda completaban el a priori grupo de la muerte. Al final acabó degenerando en grupo del aburrimiento, tedio y amargura, pero eso ahora no nos ocupa. El combinado galo afrontaba entonces sus primeros minutos en un gran torneo sin Zidane y Domenech se inclinó por no suplir su ausencia. Había dado demasiadas vueltas en busca de un mediapunta, así que reconvirtió a Ribéry. No salió bien, como la mayor parte de sus decisiones en los últimos cuatro años. De aquél once del astrólogo en 2008, sólo un futbolista ha repetido hoy en el equipo inicial de Laurent Blanc: Karim Benzema.
Durante el verano de 2008 el delantero francés sufrió un mareo perturbador. Titular en el primer partido, inédito en el segundo y de vuelta al equipo tipo en el tercero. No hubo más. Francia quedó ridículamente eliminada, última de grupo, con sólo un punto en el casillero. Se dijo que la selección francesa necesitaba un cambio, que había talento joven que podía suplir a los grandes estrellados. Se hablaba de Benzema, y también de Nasri. Lo del principito en ese torneo fue extravagante. Tuvo minutitos contra Rumanía y salió en el 10′ de partido contra Italia por la lesión de Ribéry. Un cuarto de hora después, Abidal fue expulsado, Nasri pagó los platos rotos y fue sustituido por Boumsong. Hoy, en el Stade de France, rodeados por compañeros que en 2008 no existían (salvo Malouda), ahí estaban ambos, Samir y Karim, Karim y Samir, titulares en la nueva Francia de Laurent Blanc.
El estreno de Blanc en París a principios de setiembre contra la Bielorussia de Hleb fue desastroso. O así lo indicó el resultado. Pero como dato, en el equipo del técnico de Alès no repetía ningún sospechoso, ningún nombre sonaba mal. En Bosnia podía parecer que Blanc daba otra vuelta de tuerca al esquema. De hecho lo hizo, pero hubo algo que no cambió: la retaguardia. Si no fuera por la lesión de Bacary Sagna, nada hubiera cambiado hoy en el panorama defensivo francés. Lloris, Sagna, Rami, Mexès, Clichy, y por delante M’Vila y Alou Diarra. Inamovible, innegociable, novedoso y posiblemente, acertado. Además Blanc no es invidente, sabe del excelso estado de forma de Malouda y ha contado con él en los últimos tres partidos. De aquí en adelante, el debate.
Aquélla opinión lejana que se inspiraba en Nasri y Benzema como estiletes de una nueva generación se ha deteriorado progresivamente durante estos dos años. El primero no es constante en Londres, el segundo no es titular en Madrid. La nueva moda, Gourcuff. Todo apuntaba a él. Blanc lo había convertido en estrella en Burdeos, ¿por qué no podría repetir el proceso? A Yoann no le quisieron en Milán y todos nos llevamos las manos a la cabeza. Semana tras semana, era decisivo en la Ligue 1, maravillaba. Pero últimamente no estamos viendo al Gourcuff que conocíamos. Esperábamos ver en él algo diferente en Sudáfrica, una luz entre las sombras, pero su Mundial no fue nada bueno. Este verano le ha fichado el Lyon, posiblemente se haya estancado su progresión y ahora es difícil asegurar que realmente puede ir a más, que puede dar el último pasito hacia el jugadorazo absoluto. Ese que lidera un gran equipo y, por qué no, también una gran selección.
Blanc ha elegido a Nasri y Francia no ha estado mal. Quizá en el Arsenal le sobre conducción, empalague su juego en exceso y no marque diferencias. Sin embargo, uno de los males endémicos de la selección gala es la falta de continuidad en su juego, algo a lo que Nasri puede contribuir más que Gourcuff. Arriba Benzema ha peleado con el gol y ha perdido su batalla. Su mejor oportunidad, un tiro enroscado con el pie derecho, ha salido lamiendo el poste izquierdo de la portería rumana. Aunque no haya marcado, al delantero del Real Madrid se le ha visto activo. Se ha dejado caer en ambas bandas, ha combinado con acierto con la segunda línea y ha transmitido peligro. Es decir, se ha parecido a un delantero vintage del Olympique de Lyon. Necesita más confianza, seguir en el once más partidos. Lamentablemente para Blanc, eso no sólo depende de él.
El partido estaba ligeramente inclinado a favor de los locales. Rumanía gozaba de contragolpes pero Francia dominaba. No enamoraba, pero cumplía con lo que se le puede exigir a un proyecto en construcción en su tercer intento real. El marcador sin embargo seguía 0 – 0. Blanc sacó a Rémy y a Payet. El primero galopó imparable la banda derecha, se internó en el área y batió cruzado a Pantelimon. El segundo, con el partido en su ida y vuelta final, protagonizó la jugada del segundo gol, que cedió atrás para que Gorcuff -que había entrado dos minutos antes- la empujara a placer. La propuesta inicial de Blanc había funcionado, pero el plan B había decidido el partido. ¿Y ahora qué? ¿Confiar en la primera idea o volver a girar el equipo? Posiblemente Valbuena se caiga del próximo once y deje entrada a Rémy o Payet. Un híbrido.
En palabras del seleccionador rumano, Victor Piturca, al término de aquél partido de 2008: “Quizá Francia nunca vuelva a estar al nivel que tenía anteriormente. El resultado es justo”. Rumanía ha merecido el triunfo, o el empate, tanto o más que aquella vez. Pero sobre si Francia volverá al nivel que le corresponde, hoy se mira al futuro con más optimismo. Piturca es entrenador del Universidad de Cracovia y su antiguo cargo lo ocupa Razvan Lucescu. Al término del partido: “No hay excusas“.
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Fotografia | FFF







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#1 ElDiez dijo,
10 octubre 2010 11:58 pm
Bueno, se trataba de hacer una limpia en la selección gala empezando evidentemente por Domenech.
A pesar de tener mucho donde elegir y diferente tengo la sensación de que muchos de los jugadores franceses quizás estén un poco sobrevalorados. Nasri, Gourcuff, Benzema, Ben Arfa, Ribery… Desde luego no hay duda en cuanto a calidad y también hay jugadores muy físicos, pero parece que les falta carácter competitivo o algo. También puede que influya la lucha de egos o falta de compañerismo (Gourcuff vs Ribery…etc) y alguna cabecita poco asentada (Anelka, Lass, Ribery, Benzema…por poner ejemplos).
Vamos, que Blanc tendrá trabajo por delante si quiere devolver a Francia a la altura de los grandes.
#2 Davor dijo,
11 octubre 2010 4:11 am
Francia tiene un gran problema que suele acosar a las selecciones luego de ciclos como el reciente… Tras una generación inigualable de jugadores, comandada por uno de los mejores de todos los tiempos, será muy complicado que en la próxima década lleguen a conformar. Le pasó a Brasil post Pelé. Le pasó/a a Argentina post Maradona. Y le pasa a Francia.