Es algo que, posiblemente, sea inherente a la condición humana. Al miedo a perder responden los instintos buscando protección y, aferrándose a ese mismo pavor a la derrota, hay quienes han sembrado un gran prado de triunfos como negación del fracaso, esquivando las caídas en la paradoja. El deseo más importante no es el que empuja a ganar sino a no perder y, partiendo de esa premisa, abundando en el sentido de supervivencia, de atrás hacia adelante (“una defensa de hierro”), se construyen los equipos de Giovanni Trapattoni, uno de los técnicos más laureados de la historia del fútbol mundial.
Vestido de corto. Antes de convertirse mito en los banquillos, Trapattoni firmó una destacada trayectoria como zaguero central. Durante casi tres lustros defendió la elástica del Milan, con el que ganó dos Copas de Europa, dos Scudettos, una Coppa, una Recopa y una Intercontinental. En la ida del otro cetro mundial, que perdió, sufrió ante la habilidad de Pelé. El brasileño marcó los dos tantos del Santos, en Italia, antes de caer lesionado por una entrada de Trapattoni, que limitó territorio y dejó su sello. Pelé se perdió la vuelta, pero aún así el Santos se proclamó campeón en el desempate. En aquel Milan la estrella era Rivera pero il Trap, al igual que Cesare Maldini, era uno de los favoritos del entrenador, Nereo Rocco, considerado el introductor del catenaccio en el Calcio, y el inventor del juego “a la italiana”. Con maestros así, no sorprende que el discípulo heredase la fórmula (orden y trabajo, poderío físico y mental, prioridad defensiva y agonía competitiva), cimentando la tradición, y aumentando la leyenda.
Los viejos y buenos tiempos. Trapattoni inició su carrera de entrenador en el Milan, pero fue en Turín donde logró sus mayores éxitos. La Juve triunfal de Platini fue también, y para algunos sobre todo, la Juve de Trapattoni. El técnico sumó y sumó títulos, destrozando registros. Las cuatro competiciones europeas (Copa de Europa, Recopa, Copa de la UEFA y Supercopa), seis Scudettos y dos Coppas, además del broche de la Intercontinental. El rey de las vitrinas, el ganador de hambre insaciable, abrazó las musas del resultado.
El reto Inter. Con sobredosis de laurel (“ya no me quedaba nada por ganar”), Trapattoni dejó la Juve y se marchó a un Inter en crisis. Sólo había sido campeón dos veces en veinte años. Contra pronóstico, en la contundencia defensiva de Bergomi, el liderazgo de Matthäus y la puntería de Serena halló la virtud necesaria para conceder apenas dos derrotas en todo el torneo, e imponerse al incipiente Nápoles de Maradona y al fortísimo Milan de Sacchi. Trapattoni logró así su Scudetto menos esperado, y de algún modo, el más meritorio. Incluso, devolvió al Inter al escaparate internacional, consiguiendo la Copa de la UEFA, su primer título europeo desde la década de los sesenta.
La selección y el reciclaje. Tras un doble paso por el Bayern de Munich, donde, cómo no, fue campeón, y dejó constancia del carácter que esconde bajo su impronta de caballero -siempre impecable en el vestir-, Trapattoni bajó un escalón, y dirigió a Cagliari y Fiorentina. Con el cambio de siglo, le llegó la gran oportunidad, al tomar el mando de la selección italiana, con la que sólo sufrió decepciones. La más dolorosa, fue la polémica e injusta derrota en octavos ante Corea del Sur, anfitrión del Mundial de 2002. Al desgaste de los focos internacionales, tocado desde que desoyó el clamor popular y no convocó a Roberto Baggio en Corea, y después del fiasco de la Euro 2004, le siguió un hábil reciclaje. Trapattoni hizo mundo y, en ocasiones, regresó a sentir la dicha de la victoria: en Portugal con el Benfica (1 Liga), en Alemania con el Stuttgart, en Austria con el Red Bull de Salzburgo (1 Bundesliga). En 2008 se presentó, con el gran desafío de devolver a su selección al Mundial, en Irlanda. Y el anciano Trap anduvo, en Francia, al borde de la machada, aquella noche revuelta de la mano de Henry. En la actualidad, a sus 71 años de edad y mientras permanece en el cargo irlandés pese a las peticiones de retirada de su mujer, ha aceptado dirigir a la modesta selección de Ciudad del Vaticano. El estreno, frente a un combinado de la Guardia de Finanza, será el próximo 23 de octubre. Bien pensado, quién mejor que Trapattoni, el entrenador que esparcía agua bendita en los banquillos italianos, para mover la pizarra al antojo de Dios.
foto: trapattoni.de







RSS
#1 Mhusrra dijo,
10 octubre 2010 6:46 pm
Un artículo fantástico. Para recordar que incluso el juego menos “vistoso” o “estilístico” puede ser un juego ganador.
Leyendo el artículo no he podido evitar acordarme de un cita,atribuida a Mario Bellugi, ex-jugador de Inter, Bolonia y Nápoles entre otros; aunque ignoro si es cierta o no:
“Trapattoni no se discute. Es el mejor de Europa, y puede que de Italia”
#2 tubilando dijo,
10 octubre 2010 7:23 pm
Como técnico de clubes tiene un palmarés envidiable, pero como seleccionador nacional ha tenido mala suerte, ya ha sufrido dos de los atracos más famosos de los últimos tiempos: el arbitraje de Byron Moreno en Corea y la mano de Henry hace unos meses. Para colmo, siempre quedará la duda acerca de sospechoso empate en la Euro 2004 entre Dinamarca y Suecia, que clasificaba a ambas selecciones y dejaba fuera a Italia.
La Juventus de Platini era el mejor equipo de mediados de los 80. Tenía la base de la selección italiana campeona del 80 (Zoff, Cabrini, Scirea…) y probablemente los dos mejores jugadores europeos del momento: Platini y Boniek. Quizás, la derrota frente al Hamburgo les privó de encadenar dos o tres Copas de Europa consecutivas.
#3 Aless dijo,
10 octubre 2010 11:41 pm
Ay viejo Trap, como italiano no identificado con la cultura futbolistica de mi nacion, he de decir que es de los pocos “barraqueros” famosos que no “odio”. No puedo con Capello, ni con Lippi especialmente, pero il Trap, tiene su aquel… xD El gran pero que le pongo es ese, no haber llevado a Baggio, pero bueno…
#4 Tan Solo Fútbol dijo,
11 octubre 2010 5:46 pm
Míticas las imágenes de la rajada que soltó cuando entrenaba al Bayern. Todo personalidad el bueno de Trapattoni. Por edad, la época de los ochenta en la que entrenó a la Juve no la viví con intensidad, pero sí que recuerdo (y quién no) lo de Corea en el 2002 y la mano de Henry en la clasificación para Sudáfrica. Un barraquero, de acuerdo, pero de los grandes, de los que tenían un planteamiento defensivo del fútbol, pero para nada marrullero. Un caballero.
Un saludo,
Tan Solo Fútbol
#5 Kurono dijo,
21 octubre 2010 4:35 am
El buen “Il Trap”, siempre una leyenda, todo un señor. Y si, ciertamente su mal paso en selecciones es debido a la mala suerte, cosas de la vida desafortunadamente para un ganador como él.