Aprovechando que el Real Madrid disputa en Auxerre partido correspondiente a la segunda jornada de Champions, me apetece poner el foco en la historia de Andrzej Szarmach: delantero polaco de leyenda y a la sazón máximo goleador en la historia del Auxerre. Buenos viejos tiempos.
En unos años me convertiré en el señor mayor que devora farias en la tribuna mientras escupe pestes contra la plantilla entera. Lo sé. Quizá no fume puros porque me dan verdadero asco pero del resto no tengo duda alguna. Que espetaré al fulanito de turno lo de que no le llega a la suela de los zapatos a mi gran menganito es tan cierto como que los balones son redondos. Que juraré en hebreo por el diseño de las nuevas camisetas y porque los futbolistas me corren demasiado deprisa, fijo. Flotaré en una nube de nostalgia y desde allí me cagaré en todo. Lo veo. De otro modo no me explico el absoluto convencimiento que tengo en que el fútbol antiguo le da cien vueltas al actual. O al menos sus alrededores. ¿Acaso sucede ahora algo tan bello como fichar a un polaco talludo y que se convierta en el máximo goleador en la historia de tu club? ¿Donde quedaron los futbolistas que se acercaban físicamente a la imagen que tenemos de un ser humano normal? Yo se lo diré. Todo eso quedó en el bigote de Andrzej Szarmach.
Szarmach ya era un cromo destacado del fútbol polaco antes de abrir el libro de historia del Auxerre y añadirle un nuevo capítulo. Siete años en el Gornik Zabrze y dos en el Stal Mielec le habían servido para embolsarse siete trofeos de máximo artillero. Y con la selección más de lo mismo. En un santiamén paso de jugar en Tercera División a formar pareja de ataque con Grzegorz Lato en aquel prodigioso once polaco que supo encaramarse al tercer puesto en Alemania 74. Tenía 23 años y marcó ante Argentina, Haití (tres tantos) e Italia quedando a tan sólo dos goles de los siete que otorgaron a su compañero Lato el premio al futbolista más goleador del campeonato. Era una estrella. Uno le observa cazando goles en sus vídeos y ve una combinatoria imposible de Asterix y un fontanero arquetípico. Le miras y crees que algún día serás futbolista pero detrás había un delantero que sabía colocar la pelotita en el fondo de las mallas. Rápido, fuerte en el aire y oportunista, el bigotón estaba fabricado para el gol.
¿Por qué un tipo de su categoría llegó tan tarde al fútbol occidental? En sencillo, Szarmach pertenece a la generación de futbolistas a las que las inflexibles normas políticas y deportivas de sus paises natales les impidieron desarrollar sus mejores años en equipos de mayor nivel en el extranjero. Pero a punto de echarse treinta años en la mochila le llega la oportunidad de salir de Polonia. “Mi compatriota Wieczorek había fichado ya por el Auxerre y me habó bien del club. Ellos me querían, me reuní con sus dirigentes en junio y firmamos el contrato en secreto el día 12. Pero la Federación Polaca no dejaba marchar a ningún futbolista menor de treinta años así que tuve que esperar como todos los demás. Finalmente aterricé el 20 de noviembre en Orly como e ystaba previsto y de acuerdo con mi federación una vez cumplidos los treinta. Nunca tuve dudas de que iba a venir porque había firmado un contrato” , explicaba en una entrevista al periódico local L’Yonne Républicaine justo a su llegada al nuevo club. Imagino que el presidente del Auxerre dio por bien invertidos los meses de espera.
¿Cómo se adaptó al fútbol modesto una supuesta estrella? Una palabra, trabajo. Se puso el mono para los parroquianos del Abbé-Deschamps de la 80 a la 85. Durante esas cinco memorables temporadas tuvo ocasión de enfundarse la camiseta titular en 154 ocasiones y de marcar 94 tantos convirtiéndose en el máximo artillero de la historia del equipo. La marca todavía no ha sido superada. Siempre en la élite de la liga pese a desempeñarse en un conjunto modesto fue escogido en dos ocasiones mejor jugador extranjero del campeonato. Y ya en el ocaso de su vida deportiva, con 37 años de claroscuros y sin levantar ni un sólo título en Francia abandonó su segunda casa para retirarse en Clermont haciendo las veces de entrenador-jugador, previo paso por el Guingamp. En el recuerdo de los hinchas del Auxerre queda el recuerdo del mejor delantero que han tenido. La imagen de un profesional escrupuloso. En el de los apasionados de épocas pasadas, de las historias pequeñas, la coartada para esperar tiempos mejores. Y para amargar al compañero de localidad…








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#1 cityground dijo,
28 septiembre 2010 10:36 am
A este no lo conocía mucho pero cuantos grandes jugadores polacos hubo en esa época; Lato, Smolarek, Boniek, Zmuda, Deyna, etc… y varios con bigote como debe ser, cansa tanto metrosexual en el fútbol actual.
#2 FutbolGol dijo,
28 septiembre 2010 11:37 am
Excelente artículo, no conocía al jugador, vaya cazagoles, a medida que el factor físico se ha ido acentuando, la fisonomía de los futbolistas ha ido cambiando sustancialmente. Hay que ver lo mal que está el fútbol polaco desde hace muchos años.
Un saludo desde: Futbolgol: Un modesto silenciosamente grande.
#3 Tsartas dijo,
28 septiembre 2010 11:46 am
Es cierto el fútbol polaco está fatal, fuerin a la última Euro pero no hicieron gran cosa.
Que artículo!
#4 nigelman dijo,
28 septiembre 2010 2:09 pm
Impresionante que este hombre se haga un nombre en el futbol occidental… a partir de los 30 años! Que errores de propaganda tenían los países del Este, cuando podían aprovechar para “potenciar” la imagen del “atleta gestado en el comunismo”. Que poco sabían “venderse”
#5 Leon el africano dijo,
28 septiembre 2010 3:55 pm
Me ha encantado el comienzo “En unos años me convertiré en el señor mayor que devora farias en la tribuna mientras escupe pestes contra la plantilla entera.” Hace años en Riazor cuando estabamos en la curva en grada de pie, un amigo miraba hacia la parte alta del fondo (sentados) y decía “en unos años estaremos ahi rosmando”.
Respecto al futbol polaco, vi en directo un Polonia-Perú que acabó 5-1 en el 82. Era la gran Polonia de Lato, Smolarek y Boniek que acabó 3ª aquel mundial, pero no me suena nada Szarmach, quizá le cogió mayor.
Muy interesante el recordatorio de como los jugadores del Este llegaban mayores a las ligas occidentales, salvo alguna excepción.
#6 Tan Solo Fútbol dijo,
28 septiembre 2010 4:05 pm
No conocía a este jugador, lo reconozco. Y mira que he visto vídeos sobre el mundial del 74, pero claro, Lato hacía sombra a cualquiera. ¡Vaya manera de cabecear! Tanto para rematar (golazo ante Italia) como para dejársela franca al compañero. Una pena que no pudiera salir de Polonia antes y una pena, también, que ningún equipo español se fijara en él.
Por cierto, me ha encantado eso de que los jugadores de ahora no se acercan físicamente a la imagen de un ser normal. Qué razón tienes. Hay muchos chavales, y lo digo por experiencia, que no quieren jugar como tal o cual jugador, sino que quieren parecerse a tal o cual jugador. El espectáculo que rodea al fútbol se ha ido comido al fútbol en sí.
Seguid con estos post, que son una delicia. Pues no estoy aprendiendo ni ná…
Un saludo,
Tan Solo Fútbol
#7 Sergio Cortina dijo,
28 septiembre 2010 4:07 pm
Hola Leon
Szarmach jugó el Mundial 82 pero de suplente. Un par de partidos. De hecho marcó en la final de consolación ante los franceses. En el Rico Pérez
#8 Leon el africano dijo,
28 septiembre 2010 8:16 pm
Joer Sergio, pareces Funes el Memorioso.
#9 tubilando dijo,
28 septiembre 2010 8:29 pm
Qué besucones eran los futbolistas polacos. En el vídeo aparece la foto del post pero ampliada; no tienen desperdicio los pantalones y el conjunto completo. La verdad es que Szarmach tiene un imagen divertida en la foto, un precursor de Super Mario Bros.
Los polacos fueron terceros en el 74 y en el 82, perdiendo siempre ante el campeón. Hace tiempo vi un resumen extenso del Alemania-Polonia del 74 y Maier está espléndido, de hecho Maier fue un pilar básico en el triunfo alemán ante Polonia y Holanda. Polonia también fue oro y plata en los Juegos Olímpicos. Antes los países del este jugaban con la selección senior, ya que no los deportistas no eran profesionales.
#10 Valjean dijo,
30 septiembre 2010 10:41 am
Me ha encantado, Sergio. Ah, y si necesitas algún compañero de tribuna para refunfuñar, escribe… me temo que yo acabaré igual… y mientras, me contento con ver partidos de los 70 y los 80 en mi videoteca retro!