
Cristiano Ronaldo ha caldeado a la afición. Y su frase estrella tiene cierta lógica: la energía que gastan en pitar podrían emplearla en aplaudir. Sabe el portugués que el Bernabéu es un estadio difícil. He ido pocas veces a este campo, me pilla lejos y es un capricho caro, pero en esos breves y memorables momentos he podido comprobar lo inflexible y a veces cruel que puede ser el aficionado blanco. Alguna vez en este blog me han mandado callar cuando he hablado del Real Madrid, casi siempre acusándome de desconocer los entresijos emocionales de una afición sibarita, histórica y juez de lo que se cuece sobre el césped del que es su club. Y posiblemente tengan razón, soy un bocazas, sentimental, pero un bocazas. Aún así tengo algo que decir sobre este tema.
Creo que el portugués tiene razón. Cierto que Mourinho ha sido más elegante diciendo que el público puede hacer lo que quiera, que para eso son los que pagan, pero hay cierta hipocresía en esa respuesta. El entrenador sabe a qué ha venido al Madrid y que quien le paga quiere ganar, pasear copas por el césped. Los pitos pueden ser parte de ese proceso, él quiere jugar bien pero si mientras lo consigue gana cualquier cosa jugando de forma llana las críticas arreciarán y los silbidos de desaprobación desaparecerán con el brillo de los trofeos. No podemos pensar que ir al fútbol es igual que ir a un museo, añado yo. Los títulos, las victorias o la épica están por encima de la belleza en este deporte. Habrá quien me replique mientras lee estas líneas, posiblemente azulgranas acostumbrados a ver las dos cosas recientemente, buen juego y resultados. Pero eso, lectores disgustados, es la excepción. Ni siquiera España pudo desarrollar su preciosista tratamiento de balón en el Mundial. Los uno a nada nos dieron la primera Copa del Mundo de nuestra larga historia. Ganar matiza los errores, tapa las arrugas, hidrata la piel de los equipos deprimidos. Un ejemplo: nadie dice que el Atlético de Madrid haga buen juego, sin embargo la Europa League y la final copera le han convertido en un equipo dichoso, en favorito, ha vuelto a ilusionar. Su estética es netamente inferior a sus victorias y no veo a nadie rasgándose la elástica rojiblanca.
Cristiano sabe que para que el Real Madrid alce el vuelo necesita el apoyo del estadio y más que del estadio de esa masa oscura llamada entorno. La prisa viene siendo la marca de la casa de Florentino Pérez. Todo se hace a corto plazo. El ejemplo más claro: el presidente llega como un redentor, sin elecciones, con el club aún caliente sobre la mesa. Es en ese momento cuando se debe trazar un plan maestro, un proyecto competitivo para el presente y para el futuro. Se fichan buenísimos jugadores y se ficha a un entrenador que parecía definitivo. No tiene sentido prescindir de ese técnico y empezar de nuevo, un año después. Cierto que no ganó nada pero el equipo estuvo fuerte y merecía una prorroga para finalizar su trabajo. Esa decisión va en contra del orden y rigor de un club ganador. Lamento ser bipolar en el artículo pero el ejemplo contrario tiene dos nombres: Laporta y Rijkaard. Y unos resultados evidentes. Pongamos que Ronaldo y yo pensamos de la misma manera, esto es, que la única manera de lograr títulos y buen juego pasa por el entrenamiento, la preparación y, consiguientemente, el tiempo. Y que ni aún así se puede garantizar una danza futbolística sobre el cesped, a lo sumo mejores resultados que si el equipo se arrastrara inconexo. Pitar en la segunda jornada de liga es juzgar a un acusado sin pruebas. Con indicios, con sensaciones, con ese intangible llamado “feeling”, pero no con pruebas definitivas, con argumentos concluyentes, con la verdad y el mazo por delante.
Por eso decía al principio que desde fuera las cosas se ven con perspectiva y paciencia, pero pierden la intensidad de esa prímera línea que siente los colores sin demasiados matices ni conjeturas. Entiendo que un estadio de fútbol es pura catarsis, un sitio donde mostrar de forma inmediata lo que pasa por la cabeza, desde un insulto mal traído o una alabanza a todas luces exagerada. Pero el madridismo debe confiar en que su proyecto es ganador y que aún queda tiempo para que sea indiscutible y palpable. Mientras tendrá que conformarse con una versión “beta” que se limite a ganar los partidos –que ya es suficiente mérito- y tratar de engrasar todas esas nuevas piezas que vienen, precisamente, a reforzar un club que avanza sólo a trompicones desde los últimos años. Tal vez Cristiano pedía eso, que el Bernabéu demore su legítima sentencia hasta que los hechos estén irremediablemente sobre la mesa.






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#1 Vid dijo,
18 septiembre 2010 2:13 am
Yo fui de los que pitó el otro día en el estadio y no fue por el mal juego, he visto partidos peores y no lo he hecho, el caso es que estamos hartos que año tras año tengamos que escuchar la retaila de que hay que dejar pasar el tiempo que está el equipo en construcción etc, cuando la realidad es que si se hubiera mantenido a Pellegrini que hizo méritos de sobra para continuar no habría que rehacer todo el equipo como todos los años…
En definitiva que mi pitada iba más para el ser superior pero tengo que aprovechar las pocas oportunidades que tengo para hacerme oir y así expresé mi disconformidad.
Y los famosos pitos a Cristiano Ronaldo no es porque falle las ocasiones es porque no se puede jugar absolutamente todas las jugadas él solo… Si entre Cristiano e Higuaín se pasaran 2 o 3 veces el balón por partido otro gallo cantaría pero parece ser que juegan a ver quien la tiene mas larga.
#2 Tan Solo Fútbol dijo,
18 septiembre 2010 2:31 am
Desde mi punto de vista, en el Bernabeu se pita, más que por el mal juego desplegado o el escaso acierto ante la portería contraria, por la indignación de no saber si este es, o no, el año del proyecto definitivo. Coincido en lo aportado por Vid en ese sentido. Sin embargo, no creo que la solución sea la pitada. Yo no fui de los que pitaban (aunque lo entiendo) porque me parece que, aunque sea desesperante ver a otro entrenador nuevo en el banquillo y a tres o cuatro nuevos jugadores en el campo (con la consiguiente adaptación que ello conlleva), no nos queda otra que esperar y rezar porque este año sí que sea el año en que se hagan bien las cosas (en el tema deportivo). Una pitada en la segunda jornada sólo puede llevar a más nervios y a una precipitación que ya vemos hacia donde nos está conduciendo en el Madrid.
Un saludo,
Tan Solo Fútbol
#3 Leon el africano dijo,
18 septiembre 2010 2:34 am
me ha gustado mucho esta frase Antonio: “Ganar matiza los errores, tapa las arrugas, hidrata la piel de los equipos deprimidos. “
#4 Torreblanca dijo,
19 septiembre 2010 7:53 am
“Se fichan buenísimos jugadores”
Dejémoslo en “buenos”.