
Cayó el Milan 2-0 en Cesena contra un recién ascendido. Si esto fuese un cuento sobre lo paranormal les contaría que todo ocurrió porque el Milan quiso jugar en la zona prohibida, justo a donde el recuerdo le aconsejaba no haber vuelto. Y que por ello murió. Les contaría que ayer una vez finalizado el partido, cuando los vomitorios de la zona prohibida aliviaron completamente del gentío, un transistor inexistente resonó narrando una historia antigua. Que con el campo en calma, el sonido entrecortado de una radio espectral rebotó contra cada trozo de cemento del viejo estadio explicando una victoria inútil. Sin embargo la historia que escupe la radio sí fue real y ocurrió en el mismo escenario de anoche y con los mismos actores sobre las tablas. Anoche murieron un poco los rossoneri, hace treinta años del todo. Retrocedieron a la Serie B por segunda vez en su historia. Fue un 16 de Mayo de 1982 en el Dino Manuzzi y enfrente también estaba el Cesena.
El Milan llegaba a la última jornada de una temporada infame con medio cuerpo en Segunda y a expensas de conseguir ensamblar las piezas de un rocambolesco puzzle para poder eludir su destino. La pésima noticia es que eran varias manos las que estaban jugando con los trozos de aquel rompecabezas. A los rojinegros no les bastaba ganar en Cesena para sobrevivir en Primera, necesitaban que el Bolonia no ganase y que el Cagliari o el Génova, uno de los dos, perdiese. El transistor fue artículo de primera necesidad aquella noche. El caso es que en el minuto 42, cuando la radio ya había anunciado que tanto el Bolonia como el Génova estaban sacando adelante sus respectivos encuentros, se adelantó el Cesena. 1-0 y el Milan en Segunda. Y fue aun peor cuando los locales aumentaron la renta en el arranque del segundo acto. Los rojinegros habían viajado a Cesena, a la zona prohibida, para ahogarse bajo las piezas de un puzzle inmenso.
Entonces aparece un rayo de luz inesperado a través del transistor, el Nápoles equilibra el marcador ante el Génova. Los de Italo Galbati, quien sabe si espoleados por las noticias o simplemente por instinto, reaccionan y logran acortar la distancia gracias a un tanto del escocés Joe Jordan, bulto inerte durante todo el campeonato. Y a partir de ahí, la radio. Vuela la noticia a Cesena de que el Bolonia se había dejado empatar por el Ascoli y súbitamente Francesco Romano pinta el 2 a 2 en el marcador del Manuzzi. El Milan queda en estado zombi, vivo pero muerto al tiempo. Con el transistor en la oreja, la clasificación en la mano y aquel gol de Ciccio Romano, el Milan se mantenía en Primera tan sólo con marcar uno más. Y aparece entonces Roberto Antonelli. Dustin, así le llamaban por su parecido con Dustin Hoffman, olvida que llevaba meses arrastrándose y marca un tanto tan bello como su apodo. Agarra el balón para resquebrajar en solitario a cuanto defensa le sale al peso y anota el gol de su vida. Fuera de todo ángulo, Dustin hace aparecer el 2-3 que rescata al Milan del mundo de los muertos. Milan brama.
Con todos los partidos finalizados menos uno, el Cagliari se había salvado tras empatar (0-0) con la Fiorentina y el Bolonia era equipo de Segunda tras dejarse remontar (2-1) en Ascoli Piceno. Pero aun había un puesto en juego, del que trataban de escapar Milan y Génova. En ese momento tan sólo faltaba por finalizar el partido del San Paolo y la radio era un órgano vital más del cuerpo de cada milanista. Los napolitanos, que vivían más que tranquilos con la clasificación UEFA en el bolsillo y no iban a mover un dedo por la salvación del Milan, aventajaban en un gol a los genoveses y sufrían para contener el ataque visitante. Todo Milan era sureño en aquel momento. Comenzó entonces la ópera bufa. Castellini, portero partenopeo de la época, se entretiene tontamente con la pelota y concede un saque de esquina que el Génova saca para que Mario Faccenda remate en boca de gol sin oposición alguna de la defensa. El Génova se salva y el San Paolo al completo, visitantes y locales, festeja. La acción es un atentado a la deportividad y un chiste del peor gusto que manda al Milan a Segunda División. Mientras tanto en la zona prohibida, la radio que llevaba minutos echando chispas, se congela. Ya saben, si esto fuese una historia sobre lo paranormal les diría que esa radio se escuchó ayer en Cesena.






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#1 Kj dijo,
13 septiembre 2010 12:39 am
Me extrañaría que, ya a principios de los ochenta, algún aficionado milanista esperase un “milagro”… en el San Paolo de Nápoles. Sabiendo de lo que estamos hablando, lo extraño es que los locales no se dejasen ganar por mil desde el primer minuto…
#2 cityground dijo,
13 septiembre 2010 4:52 pm
Desconocía como se había producido el segundo descenso del Milan, años duros para los milanistas que antes habían sido descendidos por el Totonero.
No parece que Cesena traiga muy buenos recuerdos al Milan, por cierto las palabras de Berlusconi diciendo que los árbitros perjudican al Milan porque son de izquierdas para mearse.
#3 DERTYCIA dijo,
13 septiembre 2010 9:24 pm
“…el Bolonia era equipo de Segunda tras dejarse remontar (2-1) en Ascoli Piceno”;”…sólo faltaba por finalizar el partido del San Paolo…”. Una aclaración: El Bolonia dónde jugaba, ¿en Ascoli o en Nápoles?. Un saludo.
#4 Sergio Cortina dijo,
13 septiembre 2010 9:37 pm
error mío Dertycia. El Bolonia jugó en Ascoli y el Génova en Nápoles
gracias por la correción
#5 Valjean dijo,
14 septiembre 2010 7:55 pm
Conocía la historia, pero en este caso está perfectamente narrada y muy bien asociada con el partido de esta temporada. Fantástico!
#6 juanpe dijo,
15 septiembre 2010 10:17 pm
Gran historia del calcio, yo quería decir que el gran Franco Baresi permanecio en el equipo durante los dos descensos que sufrio el Milan a pesar de tener ya un gran caché en aquella época (al final de esta temporada Bearzot lo llevó al Mundial del 82 aunque no jugo un minuto ) y muchos equipos grandes pujaron por él pero su fidelidad al club en esos momentos hizo de que hoy los aficionados lo reconozcan como la única e inimitabile bandera rossonera.
P.D. Es Italo GALBIATI no Galbati.