
David Moyes es entrenador del Everton y uno de los técnicos más admirados de la Premier League. Su equipo no ha empezado bien la temporada, empata en casa, pierde fuera y ocupa zona de descenso. Las expectativas en torno a Tottenham y Manchester City les han apartado de las quinielas europeas y del cuarto puesto que en su día birlaron a sus conciudadanos de Liverpool. Sin embargo, cuando sus futbolistas muestran su mejor cara, Goodison Park es escenario de uno de los espectáculos más intensos de la Premier League. Cuando eso sucede Phil Jagielka es internacional, Tim Howard retira a Van der Sar, Pienaar es continuo y Baines le disputa a Gareth Bale el título de mejor lateral zurdo del Reino Unido. En forma todo el conjunto, son capaces de ganar a cualquier rival. Pero a veces no lo están, empatan con recién ascendidos y suman malos resultados. Entonces a Moyes sólo le queda confiar en sus dos valores seguros. Uno es Mikel Arteta, que cuando no está lesionado juega el fútbol más inteligente de la Premier League. El otro es Tim Cahill, un mediocampista que se disfraza de delantero, burla a las torres contrarias y lo celebra batallando con los banderines.
No es extraño que en ocasiones el Everton presente una alineación sin delanteros. La larga lesión que tuvo Yakubu, las molestias constantes de Saha o que Moyes aún no confíe al cien por cien en Jermaine Beckford lo han propiciado recientemente. Entonces el ataque toffee se convierte en un dúo peculiar: Marouane Fellaini, un belga peinado a lo afro, y Cahill. Ninguno de ellos ejerce de poste, pero se dejan caer por esa zona. La posición de Fellaini parece más una táctica puntual que una realidad constante. Lo de Cahill es un recurso que se ha institucionalizado. Durante el transcurso del partido pasa como uno de los mediapuntas, se asocia con Pienaar y la toca con Osman. Pero cuando llegan los balones parados se convierte en el mayor depredador aéreo de la liga, se eleva por encima de los adversarios, sean Ferdinand, Dunne o Vidic y cabecea con violencia al fondo de la red. Algo extraordinario midiendo 1,78m.
Tim Cahill nació hace casi 31 años en Sydney y pasó seis años de su carrera internacionalmente desconocido en el Milwall. Hasta que Moyes se fijó en él durante la final de la FA Cup de 2004 y lo trajo a Liverpool. El australiano condujo al equipo londinense a su primera final de la competición, que perdió ante el Manchester United. Quizá le venga de entonces su admiración por Cristiano Ronaldo, que fue el Man of the Match de aquélla final y al que describe cómo: “alguien que no puede ser marcado”. En otra faceta del juego, Cahill domina esa habilidad. Solía pensar que los aciertos de Cahill eran demerito del contrario. Que si el técnico rival pusiera más empeño en indicar la cobertura de aquél mediocampista que se escondía en el área, no remataría con tanta facilidad. Pero caían todos, uno tras otro, incluso el estratega Martin O’Neill. Cahill anotaba, se iba a la esquina, golpeaba al banderín y alzaba los brazos. Dice Cahill que la celebración la adquirió de Archie Thompson, delantero australiano del Melbourne Victory, que posee un increíble récord goleador al anotar 13 tantos en un Australia 31 – American Samoa 0. Ambos llegaron a un trato para que Cahill se llevara la celebración a Inglaterra. Archie ha intentado comprarle de nuevo el movimiento de puños, pero Cahill no vende.
El jugador del Everton ronda la decena de tantos cada temporada. Hoy, sin ningún delantero en el once de Moyes, lo ha vuelto a hacer. Había quedado patente que el Manchester United le tenía controlado. En un saque de esquina, mientras dos compañeros -más altos que él-, le hacían la pantalla, los defensas red devils han estado al quite y han desactivado el arma. Pero en minuto 90′, con el partido 1 a 3, se ha erigido entre los dos centrales y no ha tenido compasión. Dos minutos más tarde, ante el United que le arrebató el sueño de la FA Cup en 2004, ha descolgado un balón imposible y lo ha cedido a Arteta, para que la pegara con todo y empatara el partido. Todos y cada uno de los defensas del Manchester United sabían a ciencia cierta que ese centro en el último minuto era para Cahill. Impotentes, no han tenido nada que hacer.
Lectura recomendada | Shooting star: Tim Cahill






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#1 EL CENTRO DEL CAMPO dijo,
12 septiembre 2010 11:11 pm
hola, soy el administrador de el centro del campo y se esta aora mismo poniendo el partido de las 17:00 http://www.elcentrodelcampo.tk
#2 ElDiez dijo,
13 septiembre 2010 6:58 pm
Enhorabuena por el post, a mí personalmente me ha gustado mucho.