
Recostados en asientos de primera clase la UD Almería afronta su cuarto viaje consecutivo en el vagón de los importantes. Un gustazo para un equipo joven y modesto. Al mando permanece Juanma Lillo y las maletas, por deseo expreso del tolosarra, volverán a estar repletas de respeto por el juego. Dice Lillo, amigo como es de la frase pulida, que le gustan los equipos que buscan la probabilidad antes que la posibilidad. Aquellos que no especulan. Los que piensan y juegan. Y en ello está la UD desde que el vasco sucedió a Hugo Sánchez en el cargo. En construir las victorias (dentro de las limitaciones que impone el presupuesto) desde la ambición. Con un fútbol agradable a la retina. ¿Objetivo? Huelga decir que aunque el equipo parezca haber encontrado su hueco en Primera, la meta está en conseguir la permanencia. Y si se tercia vivir un final de temporada plácido, tanto mejor.
Arrancar el curso ante Osasuna y pescar un punto dulcísimo en Pamplona, sin romper la línea del satisfactorio rendimiento ofrecido en pretemporada, habla a las claras de que el equipo es una versión mejorada de lo que hemos visto durante los últimos años. Desde la llegada de Lillo, al que conceptos nunca le han faltado, el once ha crecido en lo táctico y esto se ha reflejado en una mayor solidez defensiva: cimientos indispensables para no sudar frío a final de temporada. La noticia aciaga es que la venta de Chico, Soriano y Cisma más la lesión de Pellerano han obligado al Almería a recomponer la zona y resta saber si el equipo conseguirá funcionar atrás tras los cambios. No obstante, han llegado refuerzos interesantes para la zaga: el danés Michael Jakobsen para el lateral izquierdo (corpulencia y juego aéreo) y el joven central uruguayo Marcelo Silva junto con Rigo (central también, zurdo y aseado en el pase).
En el centro del campo es donde la UD acumula el talento. De que el Almería sea un cojunto de probabilidades, Lillo dixit, se van a seguir encargando Pablo Piatti y Crusat. El argentino y el catalán aunan velocidad, talento para la conducción y peligro de cara a puerta (7 goles cada uno en el curso pasado) Se antoja fundamental que estos dos sean capaces de generar situaciones arriba teniendo en cuenta las carencias goleadoras de un equipo trufado de futbolistas que se deberían de dar un canto en los dientes si consiguen llegar al doble guarismo al final de año. Bernardello, M’Bami y Vargas soldificarán el conjunto y un nuevo, Diego Valeri viene a demostrar que su mejor fútbol (en el Lanús campeón de 2007) aun no le ha dado la espalda. Llega cedido del Oporto y puede ser la sorpresa agradable. Arriba hay dudas. Al equipo se le presupone vocación ofensiva pero deberán aportar más que el año pasado Goitom (buenos movimientos y poca pólvora) y Kalu Uche, que finalmente ha permanecido en la entidad tras un verano pleno de rumores. Ulloa, rematador de solvencia probada en Segunda (Castellón) es la otra solución.
Mención aparte merece Diego Alves. Si obviamos la anomalía de Vicente Biurrun, el ochentero portero vasco nacido en Sao Paulo, nunca antes un guardameta brasileño había participado en la Liga Española. Hasta que llegó Alves y dejó el listón a gran altura. Meta extremadamente rápido y ágil aunque no exento de técnica, fue uno de los futbolistas destacados durante la temporada pasada y no sería raro verle con la camiseta de un equipo más grande el año que viene.
Sin embargo y repasada ya la plantilla, no tengo dudas de que el verdadero acierto de Alfonso García, presidente de la entidad rojiblanca, ha sido mantener a Juanma Lillo en el cargo. Criticado, incluso cariturizado en demasiadas ocasiones por su singularidad, fue capaz de enderezar el rumbo de la nave, ganarse el respeto del vestuario e imponer su estilo de juego en tiempo récord. Con él, el Almería puede aspirar a la permanencia y a comprar el billete para una nueva temporada en el vagón VIP de la Liga. Sería la quinta consecutiva y todo una garantía de futuro para el club.
Lo mejor: Apuesta por el buen fútbol. Fichajes interesantes como Diego Valeri y el argentino Ulloa. La no venta de Uche y la continuidad de Juanma Lillo en el banquillo son sinónimos de tranquilidad y trabajo bien hecho.
Lo peor: La adaptación de los nuevos defensas al equipo. Lillo consiguió poner la máquina a carburar el año pasado pero la defensa se ha renovado casi por completo. El escaso apoyo de la grada. Parece mentira pero la parroquia del Estadio Mediterráneo mengua cada año un poco más pese a contar con una plantilla notablemente mejor.
Un pronóstico: la salvación está cara. Pelearán por ella hasta última hora






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#1 Ocp45 dijo,
6 septiembre 2010 11:03 pm
Sé que es un topicazo, pero creo que esta temporada será la de la consagración de Piatti en la liga española. Cuando jugaba para Estudiantes apuntaba para crack. En cuanto a Valeri, con ver la mitad del jugador que se vio en Lanus, Almería va a disfrutar mucho.
#2 NIPO dijo,
7 septiembre 2010 6:54 pm
Pues a mi me da la sensación de que el Almería puede pasar la temporada con relativa facilidad. Veo bastantes equipos con plantillas más pobres que la suya. Los fichajes dan buena espina, tengo la sensación de que Silva será un central enorme pese a su, en principio, desconocimiento
Todo mi apoyo a los paisanos andaluces!
#3 Alejandro dijo,
7 septiembre 2010 7:35 pm
Muy buen resumen-análisis de la actualidad del equipo indálico. Se nota que estás puesto al día o que lo has estudiado muy bien. Un buen trabajo.
En cuanto a lo que mencionas sobre la defensa. Creo que es la parcela donde el equipo genera más dudas.