
Con el cerebro averiado por las fiebres calciófilas, compartidas por cierto con Antonio Agredano, editor de éste su blog, y de nuevo con lo textil como motivo rescato a continuación algo que escribí hace tiempo. Como es costumbre la cosa iba de infrafútbol…
Camisetas emblemáticas en el asunto de la pelotita hay muchas. La inmaculada del Real Madrid (importada después a Leeds con mimética admiración por ese paladín de la marullería y el marketing que atendía por Don Revie), una aurinegra de Peñarol, la verdeamarelha brasileña, o una blucerchiata de la Sampdoria son ya, más que trozos de tela útiles, iconos. Pero quizá pocas equipaciones sean tan originales y distintivas como la del Casale italiano. Totalmente negra y adornada tan sólo por una estrella blanca, la nerostellata del Casale cristaliza con clase la historia de uno de los clubes pioneros del fútbol europeo. El Casale Calcio, habitual del calcio seminal y campeón de Primera en 1914, es un clásico del infrafútbol transalpino. Grande en su infancia pero a años luz de sus mejores tiempos su sino ahora es cruzar, sin pena ni gloria, la avenida mugrienta que separa la serie C de la D. Sin embargo, la estrella sobre fondo negro todavía es portada con orgullo por la tifosería del equipo de Casale Monferrato.
El curso balompédico de 1909 en la sopa original del calcio es el patio particular de la Pro Vercelli. Los leones blancos conquistan su segundo campeonato consecutivo e imponen ley mientras en Casale Monferrato, el pequeño pueblo del Piamonte, tan sólo pueden sentarse a observar con una mezcla de admiración y envidia, los éxitos del vecino poderoso. Es entonces, justo en el año del bicampeonato cuando Raffaelle Jaffe, profesor de ciencias naturales, pare la Associazione Sportiva Casale Calcio con el único objetivo de hacer frente a la hegemonía de la Pro Vercelli. Inmediatamente, y para distinguirse de su odiado rival, que se pasea por toda Italia enfundado en unas inmaculadas elásticas blancas, el Casale adopta su mayor de seña de identidad y el símbolo que mejor le ha definido durante toda su historia: la casaca totalmente negra con una estrella blanca. La nerostellata que cumple ahora un siglo de vida.
Pero fue cinco temporadas más tarde cuando, enfundados con orgullo en inusual uniforme, el Casale alcanzó contra todo pronóstico el mayor y único éxito de su historia: el campeonato de primera división de 1914. Desbancó, por supuesto y para regocijo de toda la ciudad, a la Pro Vercelli pero también a los conjuntos más potentes del momento entre los que se encontraban Inter, Genoa, Verona o la mismísima Juventus de Turín. Entonces con el scudetto en la vitrina y la Pro Vercelli humillada, la misión que los fundadores del Casale se habían impuesto con la creación del equipo se había cumplido con creces. Quizá por ello y como si de cerrar la historia de manera perfecta se tratase, la estrella del Casale se fue apagando lentamente tras la hazaña, empañando su brillo año a año, hasta que con la llegada del profesionalismo el club comenzó su paseo agridulce y sereno hasta las barriadas más humildes del infrafútbol transalpino de las que hoy es inquilino habitual.






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#1 Full Norbert dijo,
23 julio 2010 6:25 pm
Me encantan estas historias que escribís sobre el fútbol de antaño y también las del infrafútbol. Cuando me dicen algunos que yo sé mucho de fútbol, siempre me río y pienso en vosotros, los que me enseñáis.
PD: Llamadme pelota, pero yo estoy aprendiendo mucho de fútbol en esta página y hay que agradecerlo.
#2 Kurono dijo,
23 julio 2010 6:58 pm
Una aclaración: Hasta 1929 el campeonato de la Serie A no era profesional, así que no puedes considerarlo como el “Scudetto”, sino como el Campeonato Nacional de Italia. De todas formas, es impresionante como este modestísimo equipo lograra un campeonato, muy linda historia para un club que vive actualmente en la mediocridad de la Serie D. Otros equipos que también disfrutaron de su gloria en los años mozos del Calcio fueron el Genoa y ese equipo que ya mencionaste, Pro Vercelli, actualmente en la Serie C2, otro ilustre en la pobreza.
#3 Sergio Cortina dijo,
23 julio 2010 7:06 pm
uso la palabra scudetto como recurso literario y por extensión. Aunque antes del Génova nadie se cosiese la banderita a la camiseta. No tiene nada que ver con el profesionalismo