
En plena fiebre cefalópoda, con el pulpo psíquico enrachado de manera increíble, e inspirado por un dato certero de Álvaro Vega, esa suerte de Johnny 5 del balompié que nos ilustra a diario en twitter desde su cuenta @laligaennumeros, he considerado de justicia recordar a unos cuantos peloteros que pasaron y pasarán a los tomos de historia futbolística por apodarse como el ya icónico octópodo adivino. Habitualmente centrocampistas con la misma querencia por tragar kilómetros que por acariciar el tobillo rival, son unos cuantos los futbolistas que han crecido con el apodo de “El Pulpo” a cuestas. Quiero recordar a unos pocos. Va por ti Paul.
Patrick Vieira. Cerca de dos metros de pegada negra que han liderado a la selección francesa durante años, lo del pulpo le viene al francés por la envergadura de sus piernas. Inacabables y siempre prestas para segar . Para entender su juego basta tan sólo leer lo que de él mismo solía decir. “Para mi lo único que importa es la eficacia, no la estética. Eso lo da la posición. Tengo que hacerme respetar. Siempre me han dicho que cuanto más miedo tienes de entrar más daño te haces. Por eso busco el contacto”. Mirar a su vitrina es para desmayarse: Mundial y Eurocopa, tres ligas y cuatro copas con el Arsenal y cuatro scudettos con el Inter son algunas de las chucherías que ha conseguido Vieira gracias a esos benditos perniles. El pulpo por excelencia sigue repartiendo en el Manchester City.
Javier Mascherano. El que juega con diez más al lado según el diez por excelencia, el jefecito, también contesta cuando le gritan lo del pulpo. A estas alturas no hay nada que descubrir de un jugador más que contrastado. Perfil ganador, del tipo Simeone, un soldado con una disciplina táctica y mental a la altura de los mejores medios Masche es el capitán de la albiceleste y uno de los puntales del Liverpool. Germinó en River Plate y cuando demostró que la cinco millonaria no le pesaba deshizo la maleta en Sao Paulo, en el Corinthians al que llegó en el mismo paquete que el Apache Tévez para seguir creciendo en el West Ham y consagrarse en el arte de la contención a las orillas del río Mersey. Un grande.
Mauricio Astudillo. El pulpo Astudillo es uno de los octópodos del césped por excelencia. Grande en la marca, dejó su impronta a base de un notable buen hacer a ras de suelo en aquel Alavés impactante que en los 90 deslumbrara en UEFA. En Vitoria fue emblema y capitán. Pero antes de todo supo ganarse el apodo rascando en varios y muy infrafutboleras instituciones argentinas. Primero en Godoy Cruz y más tarde en Gimnasia y Esgrima de Jujuy. No está disfrutando, sin embargo, de un buen final en la tierra que lo vio nacer y actualmente se dedica a deambular por el plantel de Rosario Central con más pena y disgusto para la hinchada que otra cosa.
Juan Jayo Legario. Aun a riesgo de tornar el artículo en parabólico quiero recordar a un peruano. 37 años pateando lo que aparezca por la zona central del rectángulo y 97 apariciones con la blanquiroja peruana, el cuarto que más vistió la camiseta de la franja roja, contemplan la carrera del pulpo Jayo, un clásico de Alianza de Lima y por ende, de la Liga Peruana. Buen rascador y comprometido hasta el límite del reglamento, Jayo Legario pasará a la posteridad por la ocurrencia de marcarle a todo un River Plate desde el centro del campo cuando jugaba para Unión de Santa Fe. Marcado por el gen errante característico de aquellas latitudes su carrera también le llevó a probar en el Celta de Vigo y la Unión Deportiva Las Palmas.
Martín Zúñiga. La parabólica excepción que confirma que para ser pulpo no es necesario andar a patadas con el vecino. Con todos los números para ser arquero, el vascuence apellido marca a cualquiera, el mexicano de Tampico debutó en la 92-93 con los Tigres de la UANL. Tras dejar la disciplina auriazul levantó la Copa de Campeón con las Chivas de Guadalajara en 1997 e incluso llegó a integrar el exitoso plantel azteca para la Copa América del mismo año que finalizaron en tercer lugar. Celaya, Tecos, Puebla (gran año aquel para Zúñiga salvando los muebles en el descenso), Tiburones de Veracruz y las Chivas USA, donde se retiró, fueron los clubes donde el pulpo Zúñiga extendió sus tentáculos. Por cierto, con uno de ellos agarra el micro ahora en la Fox.






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#1 Vega dijo,
10 julio 2010 4:59 pm
“Álvaro Vega, esa suerte de Johnny 5 del balompié que nos ilustra a diario en twitter desde su cuenta @laligaennumeros”. Es lo más bonito que me han dicho en mi vida
Los cordobesistas también recordamos al argentino Silvio “El Pulpo” González, delantero que marcó unos cuantos goles (no todos los delanteros han hecho eso aquí) en la temporada 2003/2004
Me alegro de haberte inspirado
Un saludo!
#2 NIPO dijo,
10 julio 2010 8:06 pm
Curiosa esa nueva querencia del blog por desligarse de la parabólica
#3 corduba dijo,
11 julio 2010 1:29 am
Vega, me lo has quitao de la boca: Silvio “Pulpo” González, que creo que marcó 11 goles.
Era bastante bueno, jugaba bastante bien de espaldas, aunque fallaba bastante de cara a puerta.
Me alegro que haya otros cordobesistas en esta web.
#4 nigelman dijo,
15 julio 2010 3:23 am
No os olvidéis del “Pulpo de Badia” como bautizó Reina el otro día a Sergio Busquets xD
#5 Víctooooooooooooooorr dijo,
8 septiembre 2010 4:13 pm
El Pulpo Paul Y la Tortuga Eloisa se casan