Quiero esa estrella en mi pecho

semifinales--976x305

Hace poco más de cuatro años, e inmerso en la enorme desazón que me produjo el ver como la Francia de los ‘prejubilados’ se llevaba una vez más el sueño español por delante en una Copa del Mundo, titulaba mis sentimientos post eliminación, desde la más absoluta desesperación, con un elocuente Desengañémonos: nunca ganaremos el Mundial. Las cosas han cambiado de manera evidente.

Fue en una noche de junio en el Ernst Happel de Viena. Rompimos con nuestra historia, apeando a la Italia campeona del mundo. Aprendimos a competir. Algo cambió en nuestra mentalidad. A partir de que Cesc Fàbregas anotase aquel bendito penalty a Buffon, los nuestros se sintieron importantes y, lo que es aún más importante, se sintieron capaces. Luego vino lo de la Final. El gol de Torres frente a Alemania y la gloria. Ya no éramos los habituales perdedores derrotistas. Éramos campeones de Europa.

Fue el punto de partido para lo que comenzó a gestarse el 6 de septiembre de 2008, cuando un gol de David Villa (quién si no) nos sirvió para deshacernos de Bosnia-Herzegovina en Murcia, en el primer partido de clasificación para la fase final del Mundial sudafricano. Han pasado casi dos años, pero el efervescente empuje de España sigue manteniéndonos en la cresta de la ola. Pese a todo, yo confieso que estaba aterrado ante el partido de anoche. Alemania me parecía un rival complejísimo, muy mejorado con respecto a su versión del 2008. Había percibido síntomas de debilidad y vulnerabilidad en los nuestros, imagino que como cada aficionado que se bhubiera parado a analizar someramente el juego desplegado en este torneo. Y el tenerlo ahí, tan cerca pero a la vez tan lejos, me hacía ponerme en el peor de los escenarios posibles.

Cuando el húngaro Kassai dio por finalizado el choque, cuando, por fin, la gesta de España se confirmó, cuando ese gol de Carles Puyol, el gol más rebosante de ‘Furia’ de todo este torneo, quedó indeleblemente grabado en nuestras memorias para siempre, los recuerdos comenzaron a agolparse, ansiosos por exhibirse, en mi cabeza. Me acordé del penalty de Eloy Olalla en Puebla, y de mis incrédulas lágrimas infantiles junto a mi abuelo. Vinieron Platini y Stojkovic con su pies justicieros, Rudi Völler mandándonos para casa en el Olympiastadion en el 88, Tassotti con su codo de vida alegre, Sunday Oliseh desde lo más profundo del África negra. Incluso un árbitro egipcio de dudoso nombre e infausto recuerdo se dejó caer por allí. Todos en tropel. Y a todos les dije adiós con la mano, sonriente, feliz. Habían sido muchos años junto a ellos, muchas vivencias compartidas, muchos sinsabores, demasiadas desazones. Me despedí de todos ellos, de aquella ‘troupe fantástica‘ protagonista de mis peores pesadillas ante un campo de fútbol. Y me dispuse a vivir un nuevo orden en la parte de mi vida que gira en torno a este deporte.

España, todo el país, jugará el próximo domingo día 11 la primera final mundialista de su Historia. Ahora sí veo cercano el poder ganar un Mundial. Y lo quiero ganar. Quiero poder lucir orgulloso esa estrella, hasta ayer inalcanzable, en mi pecho.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. b.barba @ diariosdefutbol.com

8 Comments

  1. cityground

    8 de julio de 2010 a las 10:45 am

    Borja, eso nos ha pasado a muchos, han sido muchas decepciones durante muchos años grabadas a fuego pero por fin estamos logrando triunfos que parecían hasta hace poco imposibles.

    El domingo no sera fácil pero jugando como ayer podemos ser CAMPEONES DEL MUNDO, que bien suena coño.

  2. morri

    8 de julio de 2010 a las 11:51 am

    Genial texto. Yo del primer Mundial que tengo recuerdo es el de USA 94 y la derrota contra Italia me dejó hecho polvo como niño que era. Luego llegaron más decepciones. Cuando uno se empezaba a acostumbrar a ellas llegó la Eurocopa y creímos. En el Mundial he sido un descreído, y aún no me creo que estemos en la final y que podamos ganarla. No me lo creo. Vi la semifinal contra Alemania con un estado de relax como el de que ya todo lo que venga de bueno bienvenido sea. La final contra Holanda la veré de la misma manera, y a ver qué pasa. Podemos.

  3. cityground

    8 de julio de 2010 a las 12:11 pm

    Después de tantas decepciones parece un sueño lo que estamos viviendo, hay que disfrutar el momento porque sabemos lo que cuesta llegar hasta aquí, a muchos se nos han venido a la mente partidos donde por una razón u otra quedabamos eliminados.

    Yo también quiere ser CAMPEÓN DEL MUNDO, que bien suena.

  4. Rober

    8 de julio de 2010 a las 1:41 pm

    Me gusta comprobar que a veces el fútbol responde a una lógica. Cuando tienes a la mejor selección por nombres del mundo (ni Brasil puede juntar tanto talento en este momento como nosotros) y creas el entorno propicio para que desarrollen su fútbol, el resultado es invariablemente el éxito.

  5. juan

    8 de julio de 2010 a las 1:56 pm

    Mi primer recuerdo también data del mundial del 94, en cuanto a mundiales se refiere.

    Fue un golpe muy duro en todos los sentidos y muchas veces creí, creo que todos lo hicimos, que esto no era para nosotros. Que no podíamos tener un equipo de futbol campeón, pero el tiempo me ha quitado la razón, bendita equivocación!!!

    España está viviendo su época dorada en el deporte, desde hace años tenemos grandes campeones en muchísimas disciplinas deportivas y, ahora, el futbol también está entre ellas.

    Pero, no nos equivoquemos!!! O como también se dice, no hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.

    Holanda está en la final por méritos propios, es tan finalista como nosotros y el creernos superiores o la ansiedad pueden ser fatales consejeros en este partido tan importante.

    Si jugamos como ayer contra Alemania estoy seguro de poder ganar, pero la concentración y la intensidad tienen que estar rallando la perfección.

    Las cosas han cambiado y no somos la eterna eliminada en cuartas. Confío en nuestra selección y confío en todos y cada uno de esos jugadores. Ánimo España!!!!!!!!!!!!!!!!

    PODEMOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  6. Piliniak

    8 de julio de 2010 a las 4:56 pm

    Hermosisimo…

  7. El Señor Lechero

    10 de julio de 2010 a las 12:08 am

    Yo también quiero esa estrella. En mi caso, los recuerdos son un poco anteriores y, consecuentemente, más llenos de decepciones: mi memoria llega a los partidos preparatorios del Mundial 82 (el del “Naranjito”) con tres cero a Luxemburgo y empate a uno con el País de Gales… y luego, un empate in extremis contra Honduras, una remontada con Quini y Saura frente a Yugoslavia y una derrota frente a Irlanda del Norte. Segunda fase, derrota frente a Alemania y empate a nada contra Inglaterra. Después llegó la Eurocopa, con el gol por el que injustísimamente se recuerda a Arconada. Más tarde, Méjico 86 y el penalty de Eloy Olalla. Luego la Eurocopa del 88, donde el equipo de Miguel Muñoz fue eliminado a las primeras de cambio. No volveríamos hasta 1996 al europeo. Después, otra decepción con Italia 90, y un destello de esperanza con la medalla de oro en Barcelona 92… que se vino abajo con el codazo de Tassoti en USA 94. A casa por los penaltis en Inglaterra 96, al más espantoso de los ridículos de Francia 98, a una nueva decepción en la Eurocopa de 2000, a un robo deleznable en Corea y Japón 02, a otro ridículo en Portugal 04 y a la lección de Francia en Alemania 06, cuando vendíamos la piel del oso antes de cazarlo. Desde entonces, pase lo que pase el domingo, que nos quiten lo bailado.

  8. testarazo

    10 de julio de 2010 a las 1:52 am

    El primer gol de la selección en los mundiales que ví al instante fue la volea de Dani a Austria en el estadio del Veléz.Largo ha sido el camino, pero España merece como la que más tener la Copa del Mundo, apropiándose como suyo el fútbol total de la Holanda del 74 y superándolo con un juego más completo todavía, marcando el hito de ser la primera selección europea que lo logra lejos del Viejo Continente.