Es una pregunta a la que he contestado innumerables veces, pero siempre me cuesta explicarlo con precisión. ¿Por qué me apasiona tanto en fútbol africano? Por supuesto, no es una cuestión exclusivamente futbolística –que también-, sino algo más importante. Se podría decir algo así como que en lo referente a África, ansío que acontezca una gran victoria simbólica que inyecte un poco de esperanza en millones de corazones que sufren. Y creo que no hay mejor ámbito para ello que el fútbol, que es y puede ser en África el ámbito en el que se produzca la sutura simbólica de una herida que sangra, por desgracia, en la realidad.
La historia África es fundamentalmente de sufrimiento. Desde hace siglos, el continente negro ha estado inmerso en un bucle de dolor, humillación y vergüenza del que aún no ha logrado salir. Pareció tener su fin con el comienzo de una nueva era que tuvo su comienzo con la descolonización, a partir de mediados del s. XX. Sin embargo, la realidad es perra, y lo que parecía ser el comienzo de un sueño pronto se vio que no era más que la continuación de una pesadilla. No hace falta entrar en detalles, narrar lo que ocurrió, articular explicaciones: solo diremos que aún hoy, en la mayor parte del continente, no se ha despertado de esa pesadilla.
Alguien se puede preguntar qué puede hacer el fútbol ante tal problema. Obviamente, no logrará que los problemas de África se disipen, ni nada por el estilo. Pero sí creo que para comenzar a levantar el vuelo, para empezar a construir un futuro mejor, hacen falta victorias en todos los planos de la vida. En el económico fundamentalmente, claro, pero también en el de los símbolos: en la cultura, en el deporte. Poco a poco, la literatura, el pensamiento, la música, africanas han ido tejiendo un red de significados en la que el hombre africano ha ido recuperando su ego, la dignidad que siglos de humillaciones le fueron robando poco a poco. El deporte, por supuesto, también ha hecho mucho por esto. El atletismo fundamentalmente,
Pero en lo relativo al deporte la gran pasión de los africanos es el fútbol y, en ese ámbito –tan fútil a la vez que importante- la gran victoria se resiste –sólo aquella medalla de oro de Nigeria en Atlanta 96 matiza lo dicho- y, por lo visto ayer, se resiste incluso por encima de cualquier razón. No caben explicaciones a lo que ayer aconteció. Fue como si la realidad, tan perra, temiera que la victoria de Ghana negara las miserias que ella se empeña en mostrar día a día. En ese sentido, la imagen del balón impactando en el larguero tras el lanzamiento de Gyan en el último suspiro de un largísimo partido es una instantánea cruel, es la imagen de la derrota moral de todo un continente. Ayer, pareció como si el destino negara a África la esperanza incluso en el plano simbólico. Fue un revés terrible, casi insuperable. Uruguay jugaba para su país, su gente, pero Ghana jugaba por todo un continente, frente a la historia pasada, para entrar en la historia futura. Y, por lo visto, también luchaba contra el destino, pues cuando todo estaba hecho, con millones de africanos viendo las imágenes en directo por todo el continente, con el corazón en un puño creyendo que por fin se daría el paso veinte años esperado, a ese balón repugnante le dio por estrellarse contra el larguero.
En segundos, se esfumo la esperanza. Los penaltis sobraban.
Con la imagen final de los jugadores de Ghana desgarrados por el llanto, encabezados por Asamoah Gyan –el mejor del equipo, sin duda- y por John Paintsil –por quien tengo una simpatía especial-, lloré. No me avergüenzo de ello. Al contrario, mientras lo hacía, pensé en cuántas personas habría en ese momento llorando por la crueldad del destino. Me imaginé a niños y mayores de todo África –pero no sólo, sino también más allá-, llorando también, unidos invisiblemente como una comunidad sufriente. Y esa imagen, paradójicamente, me reconfortó. Pensé que sólo mientras haya personas que de alguna manera sufran por lo cruel del destino –y por más que simbólica la imagen de ayer fue fundamentalmente eso, una metáfora de la crueldad del destino-, había lugar para la esperanza. Y de esa manera, me convencí, finalmente, que más fuerte que el destino son las personas y que un día, no se cuándo, pero un día, lo que hoy no se puede -ganar en fútbol, ganar en la vida- se logrará.






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#1 Elios dijo,
3 julio 2010 8:11 pm
Qué lástima, de verdad.
África hubiera tenido en Gyan, un héroe, un nuevo Roger Millá…pero en vez de añadir la palabra cuartos, añadir la palabra semis…
Una verdadera pena, genial articulo Dadan.
Saludos desde Argentina eliminada
#2 Oscar dijo,
3 julio 2010 10:55 pm
Has hecho un gran artículo. La misma tristeza la sentí yo ayer, con el penal de Gyan, no deje de pensar en ello hasta hoy. Fue como cuando Dinamarca humilló a Nigeria en el 98 y le negó la gloria a Okocha y compañía. Me equivoco, fue peor, ahora la gloria estaba a 1 segundo y, como dices tú, el maldito destino le vuelve a negar una alegria a Africa. Espero que eso cambie algún día y que, como en los mundiales juveniles, veamos a un equipo africano levantar la copa del mundo.
Por fin encuentro alguien que comparte el mismo interes por el futbol de africa, has ganado un seguidor.
Un saludo
#3 an_dario dijo,
4 julio 2010 3:13 am
Por qué no se puede votar???? Cien veces cien! Excelente!
#4 luis gualotuña dijo,
4 julio 2010 3:59 am
soy ecuatoriano, sud americano, lo de ghana ayer fue muy triste, en verdad como es de cruel el destino para un continente con muchos problemas y se les niega la oportunidad de una sonrisa y un abrazo fraterno estre todos…….así es el futbol de inexplicable . Ayer fuí sudamericano con la alegría de uruguay y africano con la trizteza de la derrota a 1 segundo de terminar el partido. Suerte heramos africanos para el otro mundial.
Saludos
Viva Ecuador
#5 cortes dijo,
4 julio 2010 5:49 am
Desconozco si tuviste la oportunidad de ver la reacción de Kuffour, que en la actualidad ejerce como analista para la TV, tras el penalti errado. Unas lágrimas lógicamente mucho más dolorosas que las derramadas hace 11 años en aquella épica final entre Bayern y United.
¿Fue el fútbol injusto con Ghana y África? Es posible. Pero si fuera africano lo menos que me gustaría en estos momentos tan dolorosos es que me compadecieran. En efecto, es un acto humano que entiendo e incluso comparto. Ahora la gente le tendrá más cariño a esta selección en futuros campeonatos, y a Gyan en particular. Pero no sé hasta qué punto les beneficiarán estas palmaditas en la espalda, ojo, muchas de ellas llamémoslas “protocolarias”.
No se me olvidará el rostro desencajado de Kuffour, o el de Gyan. Pero no se debe pasar de ahí, han perdido y punto. De nada vale usar los típicos argumentos tocando el aspecto sentimental, la falta de suerte, el destino cruel, etc; tan manidos y socorridos tras décadas y décadas de fútbol. No miren, tiremos de manual. El fútbol en estos casos es un deporte donde se juegan 90 minutos, si se empata, se juegan otros 30 minutos, y si aún así ningún equipo es capaz de tomar las riendas, y tras casi 2 horas y media de partido el reglamento establece que se decida en los penaltis, básicamente porque el de las cámaras, el árbitro, la gente, y el utillero quieren cenar y dormir.
Así que si Ghana no ha avanzado ha sido primero porque ha sido INCAPAZ de acabar por delante en 120 minutos, segundo porque ha fallado un penalty en el 121, y tercero porque en la tanda ha vuelto a errar otros 2 y su portero es incapaz de parar ninguno aún yendo algún lanzamiento por el medio. E incluso, apurando un poco el tema, tanda de penalties que dicho sea de paso no es una lotería, sino que para mi es donde se demuestra el equipo más entero psicológicamente, y esos eran los charrúas, que avanzaron con total merecimiento.
Y ya lo siento por el bueno de Sami Kuffour, personaje que admiro. Pero así se escribe la historia en el deporte, y, si me apuran, en la vida en general.
#6 Lasambadelfutbol dijo,
4 julio 2010 10:36 pm
Sin ninguna duda la salida de Ghana de este mundial ha sido la forma más cruel posible de terminar un torneo. Es cierto, que el fallo de Gyan fue importante pero no decisivo pero es que ese momento determinó el bajón moral de todos los jugadores. Para muestra más clara, la forma en la cual algunos lanzadores encararon el punto de penalti.
Pero intentando sacar lo positivo del fracaso veo una selección jóven y con un gran futuro en los próximos años, no olvidemos que parte de esta Ghana viene de ser campeona del mundo, por tanto, en 4 años podríamos ver a los Inkoom, Mensah, Boateng o Adiyiah en unas semifinales de todo un mundial. Y la verdad es que esta idea no es una utopía ya que si nos paramos a analizar, de cara a los próximos años nos vamos a encontrar con un continente africano donde selecciones como Costa de Marfil o la misma Nigeria pueden verse apeadas de toda una Copa del Mundo. Así que, por qué no soñar.
#7 sebastian_2301 dijo,
4 julio 2010 10:41 pm
No había leído este artículo. Te he seguido por radio Marca y por Twitter todo el mundial y solo me queda que felicitarte. Has sabido cómo transferir tu pasión por el fútbol africano, y has logrado que, si no llantos, se nos erizara la piel y se nos envidriaran los ojos cuando Gyan falló la pena máxima. Este verano luciré orgulloso la camiseta de las estrellas negras con el 3 a la espalda y parte de ese orgullo, te lo debo a tí.
Enhorabuena Dadan
#8 Manu dijo,
4 julio 2010 10:45 pm
Los problemas del continente africano no van a/ni pueden solucionarse en estadios de fútbol…