Holanda: el candidato despreciado

sneijderBrasil y Holanda (para el que guste, Países Bajos), abren esta tarde, a partir de las cuatro, la ronda de cuartos de final de Sudáfrica 2010, en uno de los dos platos fuertes que los cruces nos han deparado a estas alturas del torneo. Dos selecciones invictas, con cifras goleadoras muy parejas (7-2 para los holandeses, 8-2 para los brasileños) y con sensaciones similares en cuanto a juego y consistencia.

Holanda arrancó la presente edición del Mundial fuera de todas las quinielas de favoritos. Los primeros puestos parecían reservados para los clásicos (Brasil, Argentina, Alemania) o los mediáticos (España, Inglaterra). No había hueco para el siempre interesante combinado oranje. Pese al magnífico momento de forma de dos de sus principales figuras, Arjen Robben y Wesley Sneijder, el seleccionado dirigido por Bert van Marwijk no parecía amedrentar a nadie. Sí, la habitual vistosidad de su juego, pero un equipo fácilmente soluble en cuanto llegase la fase comprometida de la competición.

Holanda superó sin problemas un grupo asequible. Se impuso en sus tres encuentros sin excesivo problema a Dinamarca, Japón y Camerún. Su juego no fue todo lo vistoso que cabía esperarse tradicionalmente. Rendimiento funcionarial de sus estrellas, dosificación del renqueante Robben, centro del campo de hormigón reforzado con Mark van Bommel y el fortísimo Nigel de Jong y trabajo de pico y pala de Dirk Kuijt en la línea ofensiva. Es el resumen simplificado de un equipo que no ha sido exigido en demasía defensivamente, y que ha solventado sus partidos con eficiencia pero sin brillo. Es decir, de la manera más sencilla para llegar lejos en un gran torneo.

Se ha criticado mucho a la retaguardia neerlandesa. Los habituales van der Wiel, Mathijsen, Heitinga y van Bronckhorst se han limitado a cumplir ante rivales mucho mas centrados en mantener su integridad ante el ataque tulipán que en intentar hacer daño a su poco fiable zaga. Quizá no sea tanto cuestión de demérito de la línea defensiva como de diferencia con las credenciales de los hombres de ataque. El salto de nivel entre los zagueros y los Robben, van Persie, Sneijder, Elia o Afellay es notable y evidente.

La historia nos ha deparado grandes enfrentamientos entre Brasil y Holanda. En la memoria de los más veteranos del lugar está el del Mundial de Alemania 74, el que ha sido considerado como el mayor repaso sufrido por una selección brasileña en toda su historia en una Copa del Mundo. La Holanda de Cruyff, Neeskens, Rep o van Hanegem se impuso por 2-0 a la Brasil de Dirceu, Jairzinho o Rivelino, heredera de la gran Brasil de primeros de la década, dejándola fuera de la final mundialista y acabando con el gran sueño de aquella maravillosa Brasil del 70.

Inolvidable también fue el choque que se produjo veinte años después, sobre el césped del Cotton Bowl de Dallas, entre la Brasil de Mauro Silva, Bebeto, Romário y Dunga, y la Holanda de Overmars, Rijkaard, Winter o el inolvidable Dennis Bergkamp. En aquellos cuartos de final del Mundial estadounidense, al mundo no-brasileño se le heló la sonrisa cómplice cuando Branco ajustició a los alegres holandeses con un disparo de falta, marca de la casa, que se coló raso por el poste derecho de la portería de Ed de Goey, haciendo inútil la heróica remontada de Bergkamp y Winter que había colocado el marcador en empate a dos, a poco más de diez minutos del final.

El último de los tres históricos Brasil-Holanda para el recuerdo tuvo lugar en Marsella. Mundial de Francia 98. Semifinal. Veinte años después, Holanda llegaba a los partidos decisivos. Enfrente, al gran Brasil de Ronaldo, Cafú, Rivaldo y Roberto Carlos. En un duelo que la canarinha parecía tener bajo control, tras el gol de Ronaldo para el 1-0, Patrick Kluivert colocó a los favoritos en una situación agónica cuando decidió tomar las riendas dela sunto y batir a Taffarel para colocar el empate en el marcador, a tres minutos del final del choque. Al final, en un disputadísimo partido, con numerosas ocasiones para ambos bandos, el primer finalista de aquel Mundial se decidió en la tanda de penalties. Los fallos de Cocu y Ronald de Boer, frente al pleno acierto de los brasileños, terminaron condenando a aquella selección holandesa, que veía como una de sus mejores generaciones de futbolistas perdía su última gran oportunidad de hacer algo grande en un Mundial.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

8 Comments

  1. cityground

    2 de julio de 2010 a las 12:35 pm

    Igual me equivoco pero creo que Holanda se puede cargar a Brasil, todo el mundo da favorito a los brasileños y a los holandeses que han ganado todos sus partidos me parece que se les tiene poco en cuenta, no están jugando tan vistosos ni ofensivos como otros años pero siguen siendo un gran equipo con grandes individualidades como Robben, Sneijder y Van Persie.
    Los holandeses suelen fallar como le pasaba a España en los partidos claves, en la pasada Eurocopa jugaron de cine en la 1ª fase (para mi mejor que España) pero en cuartos cayeron con Rusia, a ver si esta vez les toca pasar.

  2. ominorca

    2 de julio de 2010 a las 2:25 pm

    Crucemos los dedos, toca pasar toca pasar…
    Tengo muchas ganas de que ESTA Holanda se cargue a Brasil la verdad.

  3. cityground

    2 de julio de 2010 a las 6:19 pm

    Paso Holanda y eso que en la 1ª parte estuvo horrible, Brasil con ventaja y espacios estuvo bien pero cuando se le complico el partido se le vieron todas sus miserias. Me alegro mucho que perdiera Brasil, el equipo de Dunga no me gusta nada, que Brasil juegue con Gilberto Silva (que no es el que era) y Felipe Melo (horrible) es un pecado.

    Vaya añito se esta marcando el Sr. Sneijder.

  4. Kurono

    2 de julio de 2010 a las 6:33 pm

    Pues ominorca, se te cumplió tu deseo, Holanda acaba de eliminar a Brasil.

    Pero, esta Holanda no me gusta, carece de juego alegre, se observa más conservadora. Que tristeza que uno de los últimos bastiones del «Jogo Bonito» haya decidido ir contra esa historia para hacerse más pragmáticos.

    Por último, Dunga ha quedado en entredicho. La Copa América la venía ganando Luxemburgo y Parreira, muestra de la paternidad de Brasil sobre la Argentina actual, así que poco mérito aquí. Copa Confederaciones es un Amistoso Glorificado. Cuando de verdad le tocaba hacer historia a Dunga se ha visto detenido: Fracaso en los Juegos Olímpicos (3-0 a favor de los gauchos). Ahora en el Mundial se vio imposibilitado de derrotar a una Holanda que le recetó su propio remedio.

    Supongo (ya en tema) que la decepción generalizada que provoca Holanda (esa que va con cartel de favorita y luego nos quedamos con las ganas) sobre todo luego de fracasar en la Eurocopa 2008 les quitó esa vítola de favoritos que termina haciendo más daño que bien. Ahora sin favoritismo y sin un juego vistoso ¿podría Holanda romper al fin con su pasado, ese mismo que dice que con quizá los mejores jugadores del mundo no pudo ser campeón mundial?

  5. Frankicool

    2 de julio de 2010 a las 7:35 pm

    Me alegro por Holanda, no le han perdido la cara al partido y no han bajado los brazos.No se puede decir lo mismo de Brasil que ha perdido su acojonante apariencia de solidez al primer contratiempo y se ha descompuesto de manera sorprendente.
    Me ha parecido muy inteligente el juego de Robben de buscar las faltas de sus numerosos marcadores, ya que poco juego combinativo se podía sacar en ese patatal.

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