
Anticipaba mi compañero Dadan Narval, en el análisis previo que dedicamos a cada una de las selecciones participantes en el Mundial, que Sudáfrica, la anfitriona, presentaba un equipo que ofrecía muchas, muchísimas dudas. Encuadrada en el Grupo A con Francia, México y Uruguay, Sudáfrica era, a priori, la selección más débil de las cuatro y con mayor número de papeletas para irse a la calle tras la disputa de los tres partidos iniciales.
Cuesta imaginarse un Mundial avanzando de rondas sin la presencia del equipo del país organizador. Y cuesta imaginarlo, porque nunca se ha dado la situación. Sudáfrica esperaba la celebración del Mundial con la misma ilusión con la que un niño se despierta la mañana del Día de Reyes. El gran regalo que la FIFA le había preparado, dieciséis años después de la abolición definitiva del apartheid y la instauración plena y efectiva de un modelo racial de igualdad, ha acabado quedando en una fiesta descafeinada. Las velas de la tarta aún no se han apagado y la música aún invita a pensar que lo mejor de la noche está por venir, pero el gran anfitrión se ha tenido que ausentar de manera definitiva.
No vamos a detenernos a analizar los argumentos futbolísticos esgrimidos por la Sudáfrica de Carlos Alberto Parreira en este ‘su’ Mundial. Bastará decir que ayer, con todo en su mano y con un pelele guillotinado enfrente, los sudafricanos no supieron rematar la mejor actuación de su breve historia mundialista. No hubo lugar para la menos sorprendente de las sorpresas.
Nos quedan para el recuerdo (se hace extraño hablar de ‘recuerdo’ cuando aún nos queda disfrutar de lo mejor del torneo…) las imágenes de los miles y miles de entusiastas Bafana Bafana aportando colorido y singularidad al Mundial. Nos queda la alegría incontenible del golazo en el partido inaugural, las galopadas por la banda izquierda de Siphiwe Tshabalala, el extremo de Kaizer Chiefs al que ya se le augura un buen futuro en el fútbol europeo, o el día en el que Sudáfrica sonrojó a Francia delante de todo el mundo. Pero el sueño se ha esfumado en apenas semana y media. La fiesta, sin su anfitrión, ya no será lo mismo.






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#1 Panorama Fútbol dijo,
23 junio 2010 7:40 pm
Sudáfrica ha sido un equipo muy potente físicamente y que no dejaba espacios a la espalda de su línea defensiva. No son ordenados tácticamente y han podido encajar goles con suma facilidad. No tienen peligro a balón parado y tampoco saben defenderlo. Son un equipo sin ese futbolista creativo que imponga criterio.
Un saludo desde Panorama Fútbol