Grupo G: Brasil, fin de la falacia

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Llegó Dunga, y se terminó la estafa del jogo bonito. Hasta el último Mundial, cada vez que se avecinaba un partido de Brasil teníamos que soportar a una legión de cantamañanas, anunciantes y expertos zorros en marketing cantando las excelencias del sin par juego carioca, fantasía, belleza y alegría todo uno, samba en el campo y disfrute para los ojos. Un festival de luz y color que duraba exactamente hasta que el árbitro daba el pitido inicial, momento en que un ejército de mastodontes vestidos de amarillo invadían el campo, y muy especialmente el centro del mismo y su defensa, para hacer imposible cualquier incursión del rival y trasladar el balón a un par de artistas solitarios que resolviesen el encuentro en un par de fogonazos.

Este concepto tan particular del juego bonito ha llevado a la canarinha a dos campeonatos del mundo en los últimos veinte años (uno menos que en el periodo 58-70, por cierto), a la vez que ha generado una cierta corriente de frustración entre los que nos sentábamos frente al televisor pretendiendo contemplar a los sucesores de Garrincha y Pelé o las sinfonías del 70 y el 82 y nos marchábamos de allí sintiéndonos estafados por la diferencia entre lo que habíamos visto y lo que nos habían vendido.

La verdad es que resulta preferible lo que vamos a encontrar en la actualidad. A Carlos Caetano Bledorn Verri, más conocido como Dunga por su poca estatura, leyenda donde las haya de Brasil y sargento de hierro en la mejor línea de la película de de Kubrick, se le podrán achacar muchas cosas, pero desde que llegó al cargo en 2006 no ha engañado a nadie: él quería un equipo poderoso físicamente, construido desde la defensa e impenetrable en el medio, con dos o tres atacantes liberados que se ocupasen de meter, al menos, un gol. Como fuese el primero en proclamar como ideario lo que llevaban realizando sus predecesores muchos años de modo camuflado, le llovieron palos de todo tipo, hasta que al olor de la Copa América de 2007 arrimó a su ascua a los ganadores de vocación a la vez que silenció a los estetas. Hoy Brasil es una selección europea de corte italianizado, y con esta organización -que los jugadores han asumido como un solo hombre- presenta una candidatura al título cuando menos sólida.

Y es que si algo reconocen todos los analistas es que el mecano que ha montado Dunga –con jugadores, justo es reconocerlo, que no están en general a la altura de los de antaño- constituye una roca que es dificilísimo afrontar. Desde Julio César, a quien muchos consideran con argumentos de peso el mejor portero del mundo, hasta ese Luis Fabiano que llega descansadísimo al Mundial, Brasil ofrece un dechado de poderío y experiencia que promete convertir los partidos en un infierno para los rivales. Con Juan y Lucio aportando de nuevo fortaleza y veteranía a partes iguales en el centro de la defensa, el eterno Gilberto Silva y Felipe Melo cerrando el tráfico en el medio –quizá con el apoyo en momentos puntuales de Josué o Kleberson-, y la potencia en movimiento de la bestia Baptista entrando en el área como un bisonte, tendrán que tener un gran día los Cristiano, Touré o Kalou de turno para sobrevivir en el campo de minas que va a plantear la canarinha. De Corea del Norte ni hablamos, claro.

Y si así son las cosas, ¿qué podemos esperar de bonito, sutil o ligero los que aún mantenemos esa llamita de esperanza del mismo color de la camiseta de la seleçao? Teóricamente, los hechiceros de guardia son Robinho y Kaká, y si bien para el primero podemos traer a la memoria incluso un buen semestre en el Madrid y algunos partidos al comienzo de su etapa en el City –hablamos de aventura europea, claro-, los primeros conceptos que acuden a la cabeza si uno piensa en el futbolista más protegido por el periodismo deportivo español son los de timo, jugador en la cuesta abajo, o, al menos en los últimos dos años, sobrevaloración galopante. La verdad es que no lo tiene nada fácil Kaká en este mundial, ya que si juega mal porque juega mal, y si juega bien porque se ha reservado, será difícil que satisfaga a gran parte del respetable. Quizá mejor olvidarse de estas consideraciones y disfrutar de los detalles, pocos o muchos, que deje este futbolista a quien nadie puede negarle la elegancia dentro y fuera del campo. De él y de Robinho dependerá el rendimiento ofensivo de Brasil, y también de los laterales: Maicon o Alves en la derecha, mejores ambos del mundo en su puesto, e influyentes globalmente, y de Bastos en la izquierda, si es que Dunga se atreve en competición con su curioso experimento. En cualquier caso, nos guste más o menos, un gran equipo, que parte al menos con el mismo favoritismo que cualquier selección brasileña del pasado.

Lo mejor: la implicación de todos los futbolistas en el proyecto y la competitividad de la selección.

Lo peor: que nos acordemos del prototipo de Brasil.

Jugador a seguir: el lateral diestro, sea el que sea, y Luis Fabiano, ya que la posición del nueve es capital en los esquemas de Dunga.

Pronóstico DDF: semifinales o final.

Porteros:

- Julio César (Inter de Milán)
- Doni (AS Roma)
- Gomes (Tottenham Hotspur)

Defensas:

- Maicon (Inter de Milán)
- Daniel Alves (FC Barcelona)
- Michel Bastos (Olympique de Lyon)
- Gilberto (Cruzeiro)
- Lucio (Inter de Milán)
- Juan (AS Roma)
- Luisao (Benfica)
- Thiago Silva (AC Milan)

Medios:

- Gilberto Silva (Panathinaikos)
- Felipe Melo (Fiorentina)
- Ramires (Benfica)
- Elano (Galatasaray)
- Kaká (Real Madrid)
- Julio Baptista (Roma)
- Kleberson (Flamengo)
- Josue (VfL Wolfsburgo)

Delanteros:

- Robinho (Manchester City)
- Luis Fabiano (Sevilla)
- Nilmar (Villarreal)
- Grafite (VfL Wolfsburg).

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

15 Comments

  1. Transmission

    11 de junio de 2010 a las 11:28 am

    La verdad es que coincido contigo al 100% Ramón. El jogo bonito fue un fraude. Brasil lleva ya muchísimo tiempo sin jugar bien. La Brasil de Romario aburria a las piedras, pese a su enorme fiabilidad. La de Rivaldo y Ronaldo tampoco será recordada por su juego, aunque si por sus nombre. Al menos Dunga no nos vende la moto (aburre de forma sincera).

    Por otro lado me parece que Brasil tiene una de las delanteras más flojitas de su historia, sobre todo si la comparamos con años recientes. Aún asi, con esa delantera les basta para ser campeones. Otra cosa es que la ausencia de un plan b les haga descarrilar antes de la final. Brasil va a vivir más que nunca este año, de su leyenda y no de sus nombres.

  2. cityground

    11 de junio de 2010 a las 11:53 am

    La brasil clásica murió en el 90 cuando Lazaroni sacaba cinco defensas con libre incluido (creo que era un tal Mauro Galvao), en el 94 gano con Mauro Silva, Dunga y Mazinho donde no pasaba nadie y así hasta ahora. Lo del jogo bonito era un chiste desde hace años pero Dunga ha dado un giro mas de tuerca.

    Me parece que tiene un portero y una defensa de primer nivel, un centro del campo muy físico y una delantera que tampoco es que asuste sobre todo los reservas (Nilmar y Grafite), un buen equipo y muy solido pero deseo que Brasil se la pegue, cuanto antes mejor. Brasil con los jugadores que tiene podría jugar a otra cosa y seguir siendo muy competitiva, la prueba de fuego de Dunga es el Mundial.

    Kaka y Luis Fabiano otra cosa no pero frescos llegan los tíos.

  3. Deston

    11 de junio de 2010 a las 12:13 pm

    Toda la razón, llevo mucho tiempo diciéndolo. Tengo 26 años y no he visto jugar bien a Brasil colectivamente en mi vida

  4. Julio

    11 de junio de 2010 a las 12:32 pm

    Buen análisis, pero por si os sirve, El Sargento de Hierro es de Eastwood. Muchas gracias en todo caso por el curro de cada análisis!

  5. Ramón Flores

    11 de junio de 2010 a las 12:45 pm

    Gracias, Julió. Me refería al sargento de la Chaqueta Metálica, que también se tomaba la cosa en serio. :D

  6. Kj

    11 de junio de 2010 a las 7:12 pm

    @ Ramón

    Hubo una época, en la Confederaciones de 2005, en la que Brasil no jugó mal… estaban Ronaldinho, Adriano, Robinho y Kakà, y les entrenaba si mal no recuerdo Parreira; barrieron a la mayoría de rivales y encima jugando bien al fútbol. Ese que yo recuerde es el último Brasil que realmente ha valido la pena ver, los demás… bueno, no vi del de 1994 p’atrás no recuerdo nada. Tampoco me parece que en líneas generales haya mucho que recordar, pero en fin…

  7. tubilando

    11 de junio de 2010 a las 7:32 pm

    Contundente y claro artículo. Nada que objetar. Fiel a la realidad.

    El recuerdo de la selección brasileña del 94 se reduce a los goles de Romario y Bebeto y poco más. Considero que aquel fue el Mundial más asequible para ganar, de forma que si España, sin ser nada del otro jueves, hubiera rematado a Italia, habría llegado a la final sí o sí. En 2002 tenían mejores individualidades pero un juego similar.

    El juego bonito de Brasil se quedó en las imágenes de archivo que ofrecen cada cuatro años y en el anuncio de la selección brasileña en el aeropuerto. Parece como si los entrenadores brasileños se avergozaran del pasado futbolístico de su país. Es algo que nunca entederé.

  8. Tino

    12 de junio de 2010 a las 12:53 am

    De acuerdo con el enfoque. Para mí, máximos favoritos, con una defensa bestial + Robinho que de amarillo es otra cosa y Luis Fabiano que las enchufa todas. Luisfa, creo, está un poco infravalorado en España por jugar en el Sevilla, pero es de los que se equivocan poco.

  9. Rodrigo Alencar

    12 de junio de 2010 a las 4:50 am

    hombres, la verdad es que la “canarinha” siempre será la gran favorita independiente de cuales son los jugadores y del juego del equipo, hoy por hoy Brasil tiene un equipo suficiente para ganar este mundial, ya lo han dicho, tiene el mejor portero, los dos mejores laterales diestros una defensa impenetrable un centro de campo muy fuerte y habilodoso y una delantera fatal.

  10. fabi

    12 de junio de 2010 a las 3:21 pm

    Es cierto que esta brasil no tiene nada que ver con la imagen publicitaria,pero el futbol brasilero,y sobretodo algunos futbolistas,si tienen un diferencial en su estilo de juego.cualquiera que haya visto al santos,al flamengo,incluso a equipos fisicos como el sao paulo,notara rapidamente que esa clase de futbol,tan bello como competitivo,no la encotrara en ningun otro lugar. Ademas su pasado reciente aumenta el conflicto:ronaldinho,Djalminha,ronaldo,no hacen facil deshacer la idea del jogo bonito.messi es un gran jugador,pero lo que dejo ronaldinho en el barcleona no lo veran en mucho tiempo,si es que alguna vez surge algo parecido.

  11. Faldo

    13 de junio de 2010 a las 6:07 pm

    El desencanto del autor de esta nota con las selecciones “brasileiras” de los últimos años, y en especial con la de Dunga, tal vez sea parecido al que siento yo después de leerla. Comencé la lectura con la esperanza de encontrar algo interesante, pero acabé echándome a la vista una fea amalgama de ridiculeces, inexactitudes, y sobre todo, muy mala escritura. De principio a fin, el engendro es pobre, soso, insignificante. Eso sí, quien tenga la paciencia de soportar su lectura completa, podrá hallar hacia el final la siguiente joyita: “…mejores ambos del mundo en su puesto…”.
    En fin, más de cincuenta líneas dedicadas a repetir argumentos trilladísimos, a mí se me hacen demasiadas.

  12. NIPO

    14 de junio de 2010 a las 5:19 pm

    @Tino
    LuisFa, jugando en el Sevilla es lo más fallón que te puedas encontrar a la cara. Estoy deseando que haga un buen mundial para sacar lo maximo posible por él

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