Históricamente, y a pesar de la emergencia a partir de los años noventa de Camerún y Nigeria, Ghana ha sido considerada como la mejor selección del África negra. Desde los comienzos del fútbol africano, las “estrellas negras” han sido dominadoras del arte del balón en esta parte del mundo. Buena parte de ello se debe al empeño que en ello puso el primer presidente de la Ghana independiente, Kwame Nkrumah, quien, entre otras medidas, firmó acuerdos de colaboración con Alemania del Este para la formación de jugadores y entrenadores en Europa –a través de ellos el jugador Charles Gyamfi llegó al Fortuna de Dusseldorf– e incluso llevó a jugar a Accra al Real Madrid de las cinco Copas de Europa un partido amistoso en 1960, que concluyó con un 3-3 que fue celebrado en todo el país. Para Nkrumah, uno de aquellos líderes postcoloniales de un África que entonces miraba el futuro con optimismo, el fútbol había de servir para demostrar al mundo el poder de los africanos en general, y de los ghaneses en particular.
De este modo, desde los comienzos de la Copa de África, Ghana fue una de las selecciones más fuertes, haciéndose con los campeonatos de 1963 y 1965, en las que eran sus dos primeras participaciones en el torneo. Después de unos años de zozobras, que curiosamente comenzaron tras el derrocamiento de Nkrumah en 1966, Ghana volvió a emerger futbolísticamente a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, venciendo las Copas de África de 1978 y 1982. Pocos podían imaginar que ese, el de 1982, sería el último de los títulos africanos de las estrellas negras. Aquel año, del Mundial de España, surgió una nueva potencia, Camerún, quien dejó una magnífica imagen en la cita española y venció la siguiente Copa de África liderada por un tal Roger Milla que comenzaba a gestar su mito.
Tras caer en la primera ronda en 1984, Ghana no estuvo presente en las tres siguientes ediciones de la máxima cita africana, y no fue hasta 1992 que volvió a participar. Aquel año, llegó hasta la final, que perdió ante Costa de Marfil en los penaltis, tras nada menos que veintitrés lanzamientos. En aquel equipo sobresalían jugadores como Abedí Pelé, Anthony Baffoe, Mohamed Gargo, Yaw Preko, Nii Lamptey o Antonhy Yeboah, que formaban una generación que se presumía daría muchos éxitos a las estrellas negras. El optimismo se vio reforzado cuando, en el verano de aquel año en Barcelona, Ghana se hacía con la Medalla de Bronce de fútbol en los Juegos Olímpicos. Junto a los ya citados Lamptey, Preko y Gargo, jóvenes jugadores como los centrales Samuel Kuffour y Frank Amankwah, el lateral zurdo Isaac Asare, los pivotes Yaw Acheampong y Alex Nyarko o el prolífico delantero Kwame Ayew, hermano pequeño de Abedí Pelé, asombraron a propios y extraños en la cita olímpica y se hicieron un hueco en equipos de toda Europa.
Además, la selección Sub17 de Ghana se hizo con el Mundial de la categoría en la edición de 1991. En 1993 fue subcampeona, honor que también recayó en los Sub20 ghaneses el mismo año. Con todos estos signos, era normal que la euforia por un futuro más que prometedor se hiciera con la Ghana futbolística en aquellos primeros años noventa. A pesar de quedar pronto eliminada en las clasificatorias al Mundial de Estados Unidos de 1994, el hecho que de los Sub17 volvieran a hacerse con el titulo mundial de su categoría en 1995 renovó las esperanzas. El futuro era mirado con más que optimismo. Si a los Pelé, Yeboah, Kuffour y compañía se les sumaban algunas de las exitosas nuevas promesas, Ghana podría ser imparable.
Sin embargo, aquella generación no llegó jamás a cumplir las expectativas que en ellos se depositaron. De 1996 a 2002 en la Copa de África Ghana encontró, cual una España del continente, su tope en los cuartos de final. Además, fracasó en sus dos intentos de clasificarse por primera vez en la historia a un Mundial. En ambas ocasiones, además, dando una paupérrima imagen. En 2002 quedó incluso detrás de las débiles Sudán y Liberia.
Sin embargo, fue en 2004, con la no clasificación para la Copa de África, al quedar colista de su grupo clasificatorio, detrás de nada menos que Ruanda y Uganda, que Ghana tocó fondo. Nunca antes en su historia las estrellas negras habían estado en peor situación. En sólo una década se había pasado de soñar con la posibilidad de poder hacerse un hueco entre las selecciones más fuertes del planeta, a la consciencia de estar a peor nivel que Ruanda.
Suele pasar, no obstante, que sea necesaria una gran crisis previa para alcanzar los objetivos que llevamos tiempo ansiando y no terminábamos de alcanzar. Eso sucedió con Ghana. El técnico que indirectamente fue el gran culpable de su crisis, el entrenador de Ruanda, Ratomir Dujkovic fue el elegido para obrar el cambio de la recuperación. Con él desaparecieron de las convocatorias jugadores clásicos como Ofori-Quaye, Mohamed Gargo, Alex Nyarko, Charles Akonnor, Samuel Johnson, Kofi Amponsah, Ishmael Addo, Abdul Razak o Yaw Preko y llegaron hombres nuevos. El sistema de juego también varió. La “Brasil africana”, como llegó a conocerse a Ghana, comenzó a jugar a la contra, basando en una fuerte defensa, y en un centro del campo demoledor con Appiah, Essien y Muntari todo su juego. Con ellos, Ghana se clasificó por primera vez en su historia para un Mundial, dejando fuera, contra todo pronóstico, a Sudáfrica.
En febrero de 2006, meses antes de su debut en el Mundial, los ghaneses cayeron en primera ronda de la Copa de África, en un grupo en el que también estaban Nigeria y Senegal. Este tropiezo dio a las estrellas negras la dosis de modestia necesaria para afrontar la cita de Alemania con sensatez. La federación del país, en un gesto inhabitual en África, decidió mantener a Dujkovic a pesar del “fracaso” de la Copa de África y Ghana sorprendió a propios y extraños en la cita mundialista dejando fuera en la primera ronda a la poderosa República Checa y cayendo dignamente, a pesar del 3-0 final, en octavos frente a Brasil.
En este contexto, 2008 estaba llamado a ser el año de la confirmación del renacimiento de la otrora mejor selección del continente. Ghana era anfitriona de la CAN, contaba con un grupo de jugadores más que interesante y, además, era entrenada por el que probablemente es el mayor conocedor del fútbol africano en todo el mundo, Claude Le Roy, quien entre otros méritos tiene haber dirigido a Camerún y haber sido el descubridor de un tal George Weah –que recomendó a su amigo Arsene Wenger cuando éste dirigía al Mónaco y el liberiano jugaba en el Tonnerre Yaoundé-.
Con Le Roy en el banquillo Ghana dejó de lado el juego eminentemente defensivo de Dujkovic e intentó practicar su clásico fútbol ofensivo, en el que la rapidez en el toque y la velocidad de los ataques son las claves. Sin embargo, el objetivo no fue alcanzado. Después de pasar la fase de grupos con contundencia y eliminar a Nigeria en cuartos de final, Ghana cayó ante Camerún en semifinales, por 1-0. Y aunque nadie quedó descontento con el resultado –tras la CAN, Ghana se alzó al puesto catorce del Ranking FIFA, la mejor clasificación de su historia-, en mayo de 2008 Claude Le Roy dejó la selección ghanesa para dirigir a Omán, tras no llegar a un acuerdo para extender su contrato.
El sustituto elegido fue el desconocido manager serbio Milovan Rajevac, quien no comenzó con excesivo buen pie: aunque pasó la primera ronda preliminar de clasificación, lo hizo con un triple empate con Gabón y Libia que quejó a los norteafricanos fuera por el “goal average”. En la siguiente ronda, sin embargo, y a pesar de los escépticos que vieron en Malí un rival demasiado duro, Ghana fue superior, alcanzando por segunda vez consecutiva la fase final del Mundial.
En enero de 2010, Rajevac afrontó las innumerables bajas que sufría su selección en la CAN con nada menos que siete de los jugadores que vencieron el último Mundial sub 20 de Egipto, comenzando a gestar un cambio generacional que, a priori, promete un brillante futuro inmediato a las Estrellas Negras. No en vano, en la cita de Angola, Ghana alcanzó la final, en la que cayó ante Egipto por la mínima, validó las posibilidades de un grupo de jóvenes que pueden llegar muy lejos.
Para Sudáfrica 2010, Rajevac recupera “veteranos” importantes que no estuvieron en la última CAN –como Appiah, o Muntari-, a la par que pierde a su máxima estrella, el todoterreno Michael Essien, en la que es una de las más sonadas bajas de todo el Mundial. Sin embargo, hemos de decir que Ghana cuenta con jugadores de garantías para sustituir a Essien, que no es esa la mayor preocupación de Rajevac. Esto debe hablar, sin duda, a favor del potencial de las Estrellas Negras en el centro del campo, siendo las otras dos líneas las que más dudas ofrecen, sobre todo en punta, donde Rajevac carece de un delantero de primerísimo nivel.
Lo mejor: La nueva hornada de jugadores que se ha incorporado a los “veteranos”. Talento y disciplina en uno de los mejores combinados del continente.
Lo peor: La baja de Essien, quizá el mejor centrocampista del mundo.
La estrella: Quizá no sea el mejor jugador del plantel, pero ha sido y será en este Mundial el alma del equipo. Hablamos de Stephen Appiah, llamado a demostrar al mundo que su baja prematura por lesión fue un error. Lo mismo, pero a otro nivel, sucede con Prince Tagoe.
Jugadores a seguir: Kwadkwo Asamoah; Isaac Vorsah; Anthony Annan
Pronóstico DDF: Ghana será un equipo difícil de superar, rocoso y disciplinado que pondrá en serios apuros a sus rivales de grupo. Debe vencer sin problemas a Australia, y se la jugará ante Serbia y Alemania. Apostamos por su pase a octavos. Un posible cruce en octavos frente a Inglaterra quizá sería demasiado para ellos… o no.






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#1 El gran batacazo africano » Diarios de Futbol dijo,
21 junio 2010 10:38 am
[...] a alcanzar, al menos, los cuartos de final. Pero la realidad está siendo bien distinta. Sólo Ghana, con su agónica victoria ante Serbia en el primer partido de la fase de grupos, tiene la [...]
#2 El gran batacazo africano– fútbolWatch dijo,
21 junio 2010 4:40 pm
[...] a alcanzar, al menos, los cuartos de final. Pero la realidad está siendo bien distinta. Sólo Ghana, con su agónica victoria ante Serbia en el primer partido de la fase de grupos, tiene la [...]
#3 Mundial 2010, cuartos de final (1) » Diarios de Futbol dijo,
3 julio 2010 3:03 am
[...] dirigió lentamente al fondo de las mallas. Clasificó a Uruguay para las semifinales, pero dejó a Ghana en el camino del modo más cruel. Han estado muy cerca de un éxito desorbitado, pero también muy [...]