El celeste y el blanco. La mano de dios. Los penaltis que paró Goycoechea. Matador Kempes. La final del confeti. Un slalom de sesenta metros. Los tres errores de Palermo. Argentina es un país que tiene el fútbol inyectado en las venas. Sienten como nadie, lloran como nadie, celebran como nadie, sufren como nadie. O eso dicen ellos, y lo dicen de tal manera que uno no tiene más remedio que creerlo. Hasta han sacado a Dios del retablo y lo han puesto a servir, lo han puesto a trabajar para el hincha argentino. Maradona es la imagen de un colectivo. Ya no sólo representa la genialidad más grande que anduvo nunca por ese rectángulo de hierba, ya no es sólo el icono de una Copa levantada con pasión en el altar del Estadio Azteca. Ahora es el encargado de capitanear a un buen puñado de excelentes futbolistas, de reubicar en la galaxia a la titilante estrella albiceleste.
No ha sido un camino fácil. Dios ha dejado de ser dios durante un año bizarro. Las piezas no encajaban, la esperanza de llegar a la fase final de la Copa del Mundo se diluía partido a partido. Los hombres no eran hombres y Diego naufragaba en su carácter soberbio, retador, impredecible. Inventaba sin parar, como un niño sentado en el suelo, solo, rodeado de piezas de colores con las que formar un edificio. Ese mismo edificio que una vez vio, en el 86, que recordaba de lejos en el 78. Ese bloque armado, indestructible, que se erigía majestuoso, que se podía admirar desde cualquier rincón del planeta. El partido contra Uruguay, aquel solitario gol de Bolatti, sirvió para cimentar el gelatinoso equipo de Maradona. Con la plaza asegurada en el mayor espectáculo del mundo, ya sólo quedaba crecer pieza sobre pieza. No son los mejores, llevan años rindiendo discretamente en las grandes citas, pero cuando se habla de favoritos siempre hay un lugar para un conjunto que exhala fútbol por cada centímetro de piel.
La criba del técnico ha sido dura. Las ausencias brillaban casi tanto como las presencias cuando se hizo pública la lista definitiva: Gago, Lisandro, Riquelme, Banega, Cambiasso, Zanetti, Lavezzi… La apuesta de Diego no quería contentar a la afición sino definir lo que llevaba anunciando con su carácter meses atrás: Esta es la selección de Maradona. Haya éxito o fracaso, lleguen lejos o caigan pronto, este equipo es el equipo que el mister quiere. Es su capricho, su voluntad y su apuesta. Los ejercicios de soberbia van en esa línea, su encaramiento con los periodistas responden al mismo principio. Un ego como el suyo no se deja amilanar por las corrientes de opinión, las encuestas de la prensa o el discurso de cuatro expertos. Maradona conoce mejor el fútbol que el baño de su casa. Ha decidido hacer un bloque compacto, sin demasiadas florituras. Sabe que es tarde para hacer circular la pelota con clase. Es tarde para equipos elegantes, para el pase corto, la jugada colectiva. Su plan es naïf, pero consecuente. Se basa en dos argumentos inapelables en este deporte: mantener la portería a cero y marcar un gol. Los 23 seleccionados responden a esta idea tan primitiva como efectiva. Diego sabe que el balón no le corre a su equipo. Que sufren para mantener la posesión, que las coberturas defensivas son chapuceras, que su mediocampo se debate entre irse arriba o venir abajo y no termina realizando ninguna de las dos tareas. Tantos jugadores han pasado ya por el desfile de camisetas albicelestes, tantos sistemas se han dibujado en la pizarra del vestuario, que ya no se sabe a qué juega Argentina. El caótico comienzo de Diego al frente del combinado nacional, la clasificación traumática y postrera, no ha permitido el crecimiento técnico de una permanente selección nueva. Así que Maradona se ha atado los machos y ha plantado un equipo que mezcla la vulgaridad con la elegancia como si fuera un escaparate del Zara. Tan sencillo es el plan maestro de El Pelusa que ha sacrificado la posición de 10. Ni Aimar, ni Riquelme, ni la probatura de Messi por el centro. Una Argentina sin mediapunta es menos Argentina, pero para llegar lejos hay que hacer sacrificios, y este es uno de ellos.
Atrás cuatro señores malencarados, defensivos y estáticos. Ni carrileros, ni laterales, ni nada que tenga que ver con cruzar la línea que marca el ecuador del campo. Solo si el frente está despejado Otamendi y Heinze saldrán de su trinchera. Demichelis y Samuel se encargaran de custodiar al buen portero del AZ, Sergio Romero. Delante de todos ellos Mascherano. Un año discreto en el Liverpool no ha mermado la confianza de Maradona en él. Diego sabe que esa bisagra tendrá buena culpa de que Argentina funcione arriba. El juego empezará por él, sin la ayuda de los costados, el arranque de las ofensivas puede convertirse en un embudo insalvable. Verón estará a su lado, posiblemente Jonás Gutierrez, que se volcará al lado derecho para intentar encontrar los espacios de Higuaín o las arrancadas de la Brujita. El de Newcastle también podrá retroceder hasta el lateral en caso de que el partido se complique, y ceder la banda a algún jugador más ofensivo. En el otro costado Di María. Incisivo, creativo, con tendencia a venirse al centro, con capacidad para dominar un espacio yermo sin las dobleces de Heinze. Y luego Messi. Tras una temporada meteórica, cargándose a las espaldas al Barcelona. Goleando, asistiendo, desbordando, confirmando que es el número uno mundial. Con estos hombres también me jugaría yo el futuro con un sistema tan arcaico. Si la portería está guarecida, ya sólo quedan los goles. Y si con Messi, Higuaín, Milito, Palermo, Tévez y Agüero no los hacen, es que este deporte no merece ser jugado.
Iluminado o no, Maradona es un referente para una generación que creció con su fútbol, que sintió como propio su ocaso, y que ahora sueña con poder compartir con él su definitiva redención. Ganar una Copa del Mundo como entrenador, guiando a Argentina, es posible. El equipo sudamericano tiene el ardid, tiene jugadores para llevarla a cabo, y posee además ese intangible que hace que los futbolistas rindan por encima de sus posibilidades en situaciones como estas. Las cartas ya están sobre la mesa. Su grupo es asequible, Nigeria no está al nivel de otros años, Corea del Sur ha demostrado un pobre rendimiento en los amistos y Grecia ya demostró en la Eurocopa de hace un par de años que ni siquiera mantiene aquella solidez defensiva que le hizo tocar el cielo. Para los hinchas, y para los no hinchas, Argentina a buen nivel siempre es un aliciente futbolístico. Disfrutar de Messi, y verle conseguir con la selección las virtudes que alcanza en su club, siempre será una buena noticia para el aficionado. Esperemos que el plan de Maradona funcione, que el edificio coja altura, que se mantenga firme si soplan malos vientos. Que pueda repetir como entrenador el éxito de 1986. Que consiga regalar a los suyos un álbum de fotografías como el que él guarda en algún lugar visible de casa.
Lo mejor: Messi. El mejor jugador del mundo dispuesto a demostrar sobre el campo el amor a sus colores.
Lo peor: Una estrategia demasiado conservadora que puede funcionar bien, pero que si falla, dejará una muy mal sabor de boca a los hinchas.
Jugador a seguir: Sergio Romero. Hacía años que Argentina no sacaba un portero tan bueno. Sus temporadas en el AZ lo han hecho indiscutible. Es sobrio, ágil y tiene mucho futuro.
Pronóstico de DDF: Las semifinales son el lugar merecido para un equipo de tantísimos quilates.
Porteros:
Sergio Romero (AZ Alkmaar)
Mariano Andújar (Catania)
Diego Pozo (Colón)
Defensas:
Nicolás Otamendi (Vélez Sarsfield)
Martín Demichelis (Bayern Munich)
Walter Samuel (Inter)
Gabriel Heinze (Olympique Marseille)
Nicolás Burdisso (AS Roma)
Clemente Rodríguez (Estudiantes)
Ariel Garcé (Colón)
Centrocampistas:
Jonás Gutiérrez (NewCasttle United)
Javier Mascherano (Liverpool)
Juan Sebastián Verón (Estudiantes)
Angel Di María (Benfica)
Maximiliano Rodríguez (Liverpool)
Javier Pastore (Palermo)
Mario Bolatti (Florentina)
Delanteros:
Lionel Messi (FC Barcelona)
Gonzalo Higuaín (Real Madrid)
Carlos Tevez (Manchester City)
Sergio Agüero (Atlético Madrid)
Diego Milito (Inter)
Martín Palermo (Boca Juniors)






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#1 GoRRioN dijo,
9 junio 2010 10:07 pm
Quiero felicitarte Antonio por tan buen artículo.Con el mismo, te das cuenta de porque el mundo anda mal, porque si anduviese bien, este escrito deberia tener muchos comentarios como este. La redacción es como si fuese un cuento informativo, es amena y divertida, y las reflexiones son neutrales, diferentes a este amarillismo periodistico, que se crea en derredor a Eventos deportivos como este. En serio, muy bueno. Gracias y espero que leas estás líneas, para que sepas que alguien lo notó.
Abrazo, desde Argentina,
GoRRioN
#2 Bortibort dijo,
10 junio 2010 1:27 am
Yo creo que se llevan el mundial. Todas las similitudes a la Argentina del 86-90, toda la mistica de Maradona y Messi, la pólvora, la sensación de piña que están transmitiendo al mundo…
#3 Tino dijo,
10 junio 2010 2:28 am
Muy bueno el post. Actualizaría con la variante Jonás de lateral derecho, que es lo que Diego viene probando en los últimos entrenamientos. No sé si será un cambio definitivo, pero parece que, al menos para los cruces de primera ronda, será lo que haga: sentar a Otamendi, retrasar a Jonás al lateral y hacerle hueco a Tévez para jugar con tres arriba (Carlitos, Messi, Higuaín).
Me gustaría más que probase con Messi por detrás de Milito y Kun, por ejemplo, pero bueno, por ahora parece que vamos con esto.
PD: el DT metió dos goles de tiro libre en el entrenamiento de hoy, jejej…
#4 pol dijo,
10 junio 2010 4:41 am
Bueno yo tambien queria felicitar a Antonio Agredano, es un placer leer tus articulos, y este me ha parecido sensacional, es pura literatura.
#5 perroloco dijo,
10 junio 2010 10:41 am
argentina lo tiene todo para ser la decepcion del campeonato o bien salir campeon , a su favor esta el estar tapada detras de brasil , españa e incluso inglaterra en la apuestas de campeon y que se hable mas de maradona que de messi el cual si hace un mundial nivel barsa acompañado de la eficacia goleadora de cualquier nueve argentino y si la defensa no lo hace mal tendra muchas opciones de llegar a la final
#6 ominorca dijo,
10 junio 2010 12:35 pm
Para mi el cuento de argentina esta escrito, arrollaran en su mediocre grupo, se creceran, messi acabara la fase de grupos con 4 o 5 goles alzandonse a los altares del futbol y caeran estrepitosamente ante el primer rival que juegue al futbol. Es una seleccion para ilusionarse pero no para ganar. Una lastima que una buena generacion de futbolistas este eclipasada por un mal seleccionador.
#7 Panorama Fútbol dijo,
10 junio 2010 4:59 pm
Parece que la formación argentina tendrá a veteranos de la talla de Heinze o Verón. Me suscitan dudas para ser titulares de una selección de primer nivel.
El problema de todo el embrollo de juego es la posición del diez. Se da libertad a Messi y se le pide que genere fútbol, pero su perfil no es el de un futbolista creativo. Él disfruta combinando y desequilibrando las líneas rivales con suma facilidad. También vive de las asistencias de Xavi e Iniesta.
En definitiva, nadie es capaz de recibir en tres cuartos de campo y distribuir con criterio, cambiar de ritmo en los últimos metros e inventar pases imposibles para destrozar las líneas defensivas.
Un saludo desde Panorama Fútbol
#8 pakorn dijo,
10 junio 2010 6:18 pm
Si funciona Messi, como en el Barça, Argentina llegara a semis con Brasil o España o a la final…pero ese es el tema, que hasta el momento este equipo y este estilo de juego de Maradona no ha permitido a Messi ni sentirse cómodo ni casi jugar. Esperemos que el trabajo de los últimos meses valga para algo y que por fin Diego permita que Messi le emule y no se configure como su alter ego o como una mochila cargada con diez kilos de piedras. Me encantaría ver un España-Argentina en el Mundial.
#9 Lasambadelfutbol dijo,
10 junio 2010 11:25 pm
Hay tantas cosas que decir sobre Argentina que casi no sé por donde empezar. Podría hablar de la “curiosa” lista de convocados, donde se ha puesto tan fácil estar en la albiceleste que jugadores como Palermo, Garcé o Heinze van a disputar un mundial. Podría hablar de un técnico con unas deficiencias tácticas y técnicas alarmantes. Podría hablar de una selección que se ha arrastrado de manera vulgar para colarse entre los 32 mejores de Sudafrica. Podría hablar de unos dirigentes que no han tenido valor para tomar decisiones dificiles en lugar de apostar por lo fácil y lo cómodo. Podría hablar de tantas y tantas cosas pero quizás con la reflexión que me quedo de todo esto es que si Argentina piensa fiarlo todo a Messi para ganar, mal van. Esto no es el añorado 86 y en 2010 es imposible que un jugador gane un mundial ya que el futbol ha cambiado mucho desde hace 24 años.
Dificil veo que Argentina pueda lograr algo más que llegar a cuartos, no olvidemos que hay otras selecciones como Brasil, Alemania, Holanda, España o Inglaterra que a priori parten con mayores opciones que ellos.
#10 fabi dijo,
11 junio 2010 12:48 am
¿Es maradona el peor entrenador del mundial? seria interesante un articulo dedicado a los tecnicos que estan asistiendo a sudafrica.
#11 Mundial 2010, las notas del día (7) » Diarios de Futbol dijo,
18 junio 2010 1:31 pm
[...] el jugado ayer en el mastodóntico Soccer City de Johannesburgo un partido de reivindicaciones. Una Argentina cumplidora, que dedicó gran parte de la clasificación mundialista a vapulear el escudo y la [...]
#12 Mundial 2010, las notas del día (12) » Diarios de Futbol dijo,
23 junio 2010 10:32 am
[...] ojito derecho del míster y concesión poética de la a menudo prosaica, pero tremendamente eficaz, Argentina. Messi tampoco marcó esta [...]
#13 Messi, por detrás del gol » Diarios de Futbol dijo,
23 junio 2010 7:31 pm
[...] apenas se discute y presencias criticables como la de Heinze o Palermo se diluyen a base de goles. Argentina desprende unidad, se ha volcado en una misma dirección. Y en ello, que Maradona haya dado con la [...]
#14 Mundial 2010, octavos de final (2) » Diarios de Futbol dijo,
28 junio 2010 1:20 am
[...] Sin prácticamente haber llegado con peligro a la portería del ‘Conejo’ Pérez, Argentina ya ganaba por dos. En la segunda mitad, México no reaccionó al varapalo. Carlitos Tévez, [...]