Cuando allá por el mes de julio de 2008 la Federación Francesa de Fútbol tomó la extravagante decisión de anunciar la continuidad del vínculo que unía a Raymond Domenech con el banquillo de Francia hasta la disputa del Mundial de 2010, muchos intuyeron que la vida extra del técnico galo acabaría asfixiando a los franceses. Hoy, dos años después, y habiendo conseguido una milagrosa y polémica clasificación para la fase final del Campeonato del Mundo (la mano de Henry, previa al definitivo gol de Gallas frente a Irlanda, pesará mucho tiempo sobre la conciencia de los muchos seguidores franceses de bien), el panorama que presenta el equipo galo ha colocado al grupo de Domenech como favorito para ser la gran decepción del torneo.
Sí, es cierto que la demandada renovación del equipo se ha producido. Poco a poco han ido entrando en el grupo parte de los nuevos valores franceses, como el meta Hugo Lloris, Bakari Sagna, Abou Diaby o el delantero André-Pierre Gignac- máximo goleador en la clasificación, Domenech le debe la vida -, que han venido a rejuvenecer un equipo demasiado nostálgico con el glorioso pasado reciente. Pero no ha sido suficiente. El equipo adolece de los grandes males de los que siempre ha adolecido: conservadurismo exasperante, previsibilidad… En eso, nada ha conseguido cambiar Domenech, que ya sabe que, pase lo que pase en el Mundial, tiene sustituto anunciado.
Las comparaciones con el pasado no tienen fundamento. Éste es un equipo notablemente inferior a aquel que comandaba Zinedine Zidane hace ahora exactamente cuatro años. El cambio generacional, en ese sentido, está siendo traumático.
Podría afirmarse que Franck Ribéry ha rehusado colgarse unos galones que, al menos por presupuesta categoría, le correspondían tras el adiós de Zizou. No nos engañemos, es un excelso futbolista, pero muy lejos del nivel del mago marsellés. En cuanto a juego y, sobre todo, en cuanto a ascendencia sobre el resto de sus compañeros. En aquella Francia, el liderato era indiscutiblemente de Zidane. En ésta, hay varios jugadores que deben disputarle el protagonismo a Ribéry. Y eso, que no tiene por qué ser necesariamente negativo per se, ahonda en los problemas de falta de personalidad de este combinado galo de final de década.
Una prueba, aunque quizá anecdótica, de esto, es la disparidad de la convocatoria definitiva presentada por Domenech. Prescinde de Karim Benzema, tras su floja primera temporada como madridista, pero se niega a firmar el finiquito a Thierry Henry, una sombra de lo que fue y más próximo a una liga de prejubilación que al fútbol de primer nivel. Es como si el técnico francés temiera borrar cualquier rastro del éxito de principios de década. La inamovibilidad de Henry en la vanguardia francesa, hoy por hoy, resta más que suma.
Tanto es así, que la presencia más que garantizada del barcelonista en los onces de Domenech condena habitualmente al banquillo a uno de los futbolistas más en forma del momento. Florent Malouda se ha visto recurrentemente condenado a la suplencia por el empecinamieto del técnico (uno más) en alinear a Titi. Prescincir de la aportación del zurdo del Chelsea, un futbolista agresivo, intenso y regular, en favor de los últimos coletazos de un Henry semi incapaz, se antoja un capricho sin redención posible para el técnico Bleu.
Está por ver el nivel que ofrecerá Franck Ribéry en la cita sudafricana. Su pésima recta final de la temporada, salpicada por la incomprensible tarjeta roja en la semifinal de la Liga de Campeones ante el OL y por ciertas acusaciones comprometedoras vertidas sobre él, arrojan excesivas dudas sobre cuál será su rendimiento a partir del próximo viernes. En condiciones normales, debería ser la principal tabla de salvación a la que asirse en mitad de la marejada que envuelve al combinado francés. El extremo del Bayern y Yoann Gourcuff deberían bastarse para infundir temor ante cualquier rival. Pero Francia juega lastrada desde su banquillo.
Domenech apela a la unión. Quiere resucitar el espíritu del 2006, del Mundial de Alemania, donde, tras una primera fase calamitosa, consiguieron alcanzar la final ante Italia. Pretende revivir la pasión por L’Equipe de France, toda vez que la mayoría de los seguidores franceses le han perdido la fe. Sueña con que el combinado francés haga suyo ese grito de guerra confraternizador, ese ‘aux armes, citoyens!’ de la solemne Marsellesa. De lo que aún no se ha percatado es de que quizá ya no tiene ‘citoyens‘ tras de sí, que ya no inspira confianza, y que el futuro de Francia pende de un hilo que, cada día que pasa, se hace más fino y más débil.
Lo mejor: Guardan un hueco para la imprevisibilidad y la sorpresa, vinculado directamente con la actuación del 2006. Florent Malouda, estrella tapada.
Lo peor: Raymond Domenech, sus empecinamientos y las dificultades para lidiar con el cambio generacional sin excesivos aspavientos.
Jugador a seguir: André-Pierre Gignac, por juventud y por lo hecho en la fase de clasificación. Gourcuff debe dar otro paso hacia delante.
Pronóstico de DDF: El Grupo A (México, Sudáfrica, Uruguay y Francia) es quizá el más igualado del Mundial. tendría que aspirar a pasar a las eliminatorias, pero no llegará demasiado lejos.
Los 23 seleccionados:
Hugo Lloris (OL)
Steve Mandanda (OM)
Cédric Carrasso (Girondins)
Bakari Sagna (Arsenal)
William Gallas (Arsenal)
Anthony Reveillere (OL)
Marc Planus (Girondins)
Sébastien Squillaci (Sevilla FC)
Eric Abidal (FC Barcelona)
Patrice Evra (Manchester United)
Gäel Clichy (Arsenal)
Jéremy Toulalan (OL)
Florent Malouda (Chelsea)
Yoann Gourcuff (Girondins)
Alou Diarrà (Girondins)
Abou Diaby (Arsenal)
Franck Ribéry (Bayern Munich)
Nicolas Anelka (Chelsea)
Thierry Henry (FC Barcelona)
André-Pierre Gignac (Toulouse)
Mathieu Valbuena (OM)
Sidney Govou (OL)
Djibril Cissé (Panathinaikos)






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#1 tubilando dijo,
9 junio 2010 7:22 pm
Lloris, Malouda, Ribery, Evra, Gourcouff, Clichy, Anelka y alguna que otra excepción; el resto de seleccionados es de una mediocridad galopante.
#2 Javier dijo,
10 junio 2010 12:45 pm
Por qué no está Samir Nasri?????????????
#3 Panorama Fútbol dijo,
10 junio 2010 4:41 pm
Me sorprende que no hay ni rastro de los teóricos puntales de la nueva generación. Benzema, Gomis y Nasri se han quedado en casa. La verdad es que la suplencia de los dos primeros y la irregularidad del tercero han sido determinantes para que no viajaran a Sudáfrica. Muchos piensan que Francia será la decepción, pero van a jugar sin la vitola de favorito y podrán jugar con menor presión.
Un saludo desde Panorama Fútbol
#4 Kurono dijo,
10 junio 2010 5:57 pm
Esta Francia actual no da para más. No me extrañaría que no pasen de ronda o incluso que ganen un solo partido. Dejar a Nasri tiene delito, seguir contando con Henry como titularisimo me hace temer que Domenech no está teniendo buen horóscopo. La falta absoluta de banquillo para el ataque (no me engaño, Anelka no es jugador para partidos grandes, Gignac no está en buen momento de forma, Henry está terminado para el alto nivel) con una generación de juego penosa si se quita a Gourcuff, pues Francia le puede ir horrendo.
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