
Un 26 de junio de 2006 en Kaiserslautern, Australia descubrió de sopetón cuanto hay de real en uno de los tópicos más sobados del fútbol, aquel que otorga a los italianos el poder sobrenatural para dominar a su antojo los minutos agónicos del partido. Un puesto en cuartos de final estaba en juego. Durante hora y media el canguro olisqueó, rondó y golpeó intentando desactivar el cepo italiano. Sin desmayo y de todas las maneras conocidas y por conocer. Bresciano y Grella voltearon aquella ratonera en más de una ocasión. Tim Cahill logró incluso desmoronarla, obligando al siempre impetuoso Materazzi a enfilar la ducha con una cartulina roja en la cartilla. Dio igual. Aun con una pieza de menos, la trampa funcionó a las mil maravillas justo cuando tuvo que hacerlo. Una invención a medio camino entre Fabio Grosso y Medina Cantalejo engrasó el ingenio para que Francesco Totti lo pusiera a andar en el suspiro final. ¡Zas! El cepo se cerró una única vez, así se hacen las cosas al transalpino modo, y mutiló el futuro de Australia en la segunda participación mundialista, gloriosa a todas luces, de su humilde historia.
Cuatro años hace desde que Australia se asomara a la gesta y pocas cosas han cambiado en el combinado oceánico. Para bien y para mal. Mantienen los socceroos el espíritu competitivo, la sangre en la retina, que les llevó a ser un auténtico dolor de muelas para el resto de acompañantes (Brasil, Japón y Croacia) que viajaban en aquel Grupo F en 2006. Defensa pétrea, disciplina y desempeño táctico son tres “des” a las que la selección que dirige Pim Verbeek (en su día segundo de Gus Hiddink) se aferra como a un clavo ardiendo tanto como lo hicieron sus antecesores en el pasado. Y les funciona. El problema es que no hay novedades respecto a su versión 2006. Schwarzer, Cahill, Emerton, Neill, Wilkshare, Bresciano, Grella, Culina, Kewell… El equipo es una fotocopia ajada de su versión más exitosa. Tan sólo Tim Cahill y Mark Schwarzer ofrecen la garantía de que podrán mostrarse a un nivel similar al de sus mejores años y han sufrido bajas importantes, sobre todo la de Mark Viduka en ataque.
Con un centro de campo rico en medias puntas, o cuanto menos hombres con buena movilidad, resulta sorprendente la escasa riqueza ofensiva del juego australiano. Respaldando al punta, aparecen Mark Breciano (fuerza y dinamismo), Cahill (oportunismo y fuerza aérea) y Harry Kewell (clase y juego a balón parado). La solución de Verbeek es jugar a que Joshua Kennedy, poco más que un jornalero esforzado durante sus años en la Bundesliga, se trabaje los balones al poste y que visite de vez en cuando la banda. Demasiado poco. Las segundas jugadas, acechando la espalda de los centrales serán cosa de Cahill, dejando los carriles para Bresciano y la versión disminuida de aquel gran jugador que fue Harry Kewell. Grella y Jason Culina cimentarán el centro y estarán al tanto de lo que suceda también en defensa. El equipo vive de la retaguardia. Hay muestran contundencia, sobre todo Neill, pero van a pasarlo mal cuando toque correr.
Con Alemania, Serbia y Ghana disputándoles los garbanzos, llegar a los octavos de final sería un rotundo éxito para Australia. Faltan mimbres futbolísticos y el grupo es de órdago. Y aunque es evidente que el fútbol está creciendo a pasos agigantados en el país, tanto en competitividad (Australia se clasificó holgadamente tras su decisión de integrar la exigente previa asiática) como en interés mediático (serán una de las selecciones más arropadas por sus aficionados en Sudáfrica) y que Australia comienza a recoger los frutos de los años de trabajo federativo, llegar al Mundial se antoja un techo más que suficiente para ellos. Claro que la misma cantinela les contamos en 2006 y tan sólo una equivocación arbitral les privó de cotas mayores…
Lo mejor: El gen competitivo y justo lo que hay tras el delantero centro. Tim Cahill sobre todos los demás.
Lo peor: Tras la retirada de Viduka y riqueza ofensiva en la vanguardia.
Jugador a seguir: Tim Cahill. Debe poner la guinda, en un Mundial, a años de un rendimiento excepcional.
Pronostico DDF: No pasan a octavos.
Los 23 mundialistas:
Porteros:
- Mark Schwarzer (Fulham)
- Adam Federici (Reading)
- Brad Jones (Middlesbrough, lesionado a última hora)
Defensas:
- Scott Chipperfield (Basilea)
- David Carney (FC Twente)
- Lucas Neill (Galatasaray)
- Michael Beauchamp (Al-Jazira)
- Craig Moore (sin contrato)
- Mark Milligan (JEF United)
- Luke Wilkshire (Dinamo de Moscú)
Centrocampistas:
- Mark Bresciano (Palermo)
- Tim Cahill (Everton)
- Jason Culina (Gold Coast Utd)
- Brett Emerton (Blackburn Rovers)
- Richard Garcia (Hull City)
- Vincenzo Grella (Blackburn Rovers)
- Brett Holman (AZ Alkmaar)
- Mile Jedinak (Antalyaspor Kulubu)
- Carl Valeri (US Sassuolo Calcio)
- Dario Vidosic (FC Nuremberg)
Atacantes:
- Josh Kennedy (Nagoya Campus)
- Harry Kewell (Galatasaray)
- Nikita Rukavytsya (FC Twente)






RSS
#1 Panorama Fútbol dijo,
7 junio 2010 1:33 pm
Baja importante la de Mark Viduka porque resta poder ofensivo, pero creo que siguen teniendo potencial.
Un saludo desde Panorama Fútbol
#2 cityground dijo,
7 junio 2010 1:40 pm
Mas de lo mismo pero un poco peor, en ataque no han encontrado recambio a Viduka y Kewell no es el que era, por lo demás un equipo muy compacto y físico, para mi gusto con Verbeek demasiado defensivo, en la fase de clasificación jugando fuera contra equipos inferiores jugaron demasiado atrás.
#3 NIPO dijo,
7 junio 2010 2:24 pm
Los mismo cuatro años mayores
Nada espero de ellos
#4 Felix 1.3 dijo,
7 junio 2010 4:24 pm
Una pena lo de aquel mundial, lo de Italia y aquel penalty fue vergonzoso….