Quizá el mejor jugador de su tiempo, Ferenc Puskas llegó a la famosa final del Wankdorf con sensaciones encontradas: por un lado su selección era indiscutiblemente el mejor equipo de la época –y de muchas épocas- y él su motor; por otro, “Cañoncito” arrastró todo el campeonato una lesión que no le dejó rendir a su auténtico nivel. Esta dicotomía funciona como perfecta alegoría de un partido que Hungría iba ganando a los ocho minutos 2-0 con gol de nuestro protagonista, pero en el que anduvo lastrada por las limitaciones de su gran estrella, que se pasó cojeando gran parte del partido. Aún así, Puskas se las arregló para lograr un empate postrero que desafiaba al milagro de Fritz Walter, pero el fuera de juego que señaló Ling dejó sin premio a un equipo maravilloso y a un futbolista irrepetible.
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5 Comentarios »
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#1 Legionario Blanco dijo,
2 junio 2010 10:16 am
Precioso video. Me da pena por la selección húngara, al Aranycsapat sólo le faltó ganar un título, es una de las mejores selecciones que ha habido. Luego encima los problemas políticos del pais hundieron al conjunto magiar… una pena, ójala vuelvan a su lugar que ya hace demasiado que no les vemos en Mundiales y Eurocopas.
Salu2
#2 Borja Barba dijo,
2 junio 2010 10:27 am
Nadie mereció tanto ganar un Mundial como Hungría en el 54.
#3 Ramón Flores dijo,
2 junio 2010 11:25 am
Y que lo digas Borja. En la fase previa, 17 goles en dos partidos, ocho de ellos a… Alemania.
#4 NIPO dijo,
2 junio 2010 12:51 pm
Siempre dice que los perdedores también escriben la historia. Aquí, uno de ellos
#5 juni dijo,
2 junio 2010 2:27 pm
Lástima lo de Hungría, junto con Holanda, una de las míticas selecciones que no obtuvo mundial. Muy bonito el montaje, me gustan mucho las imágenes a color, te dan una ligera idea de lo que realmente se veía en aquella final.
Por cierto, ¿No creéis que hoy en día, el empate de Alemania sería falta al protero?.