Así fue la Liga: Valencia (3º)

Valencia_Cf_Logo_originalA principios de temporada presumíamos de que el Valencia era uno de los pocos elegidos para incordiar la carrera de puntos de Barça y Real Madrid. Y aunque sólo fuera un poquito y durante esos primeros compases, asomaron la cabeza al duelo exclusivo por el campeonato. Los distancia de la élite respecto al tercer clasificado es el reflejo de lo que algunos ya entienden como otra liga y el resto. Pero en este caso, el de quién ocupa esta tercera plaza es también sinónimo de objetivo cumplido. Guiándonos ahora meramente por los resultados -luego entro en las formas-, volver a la Champions League tras el duro golpe de la temporada anterior es un éxito. Más considerando la buena trayectoria en Europa League. Sin embargo, durante todo este transcurso, pocas han sido las semanas en las que a Unai Emery no le hayan silbado los oídos. Lo que en cierto modo es un síntoma positivo para la afición valencianista, que ha dejado en segundo término el trasfondo institucional para volver a hablar de fútbol.

Haber mantenido a Mata, Villa y Silva para la causa fue el primer logro del club, que en verano parecía condenado a vender. Un ataque que poco tenía a envidiar a cualquier otro y que sumaba la alternancia entre Joaquín y Pablo Hernández. Con la esperada demostración de Éver Banega sobre su calidad, aunque no haya sido continuo durante toda la temporada, el esquema de juego de Unai se traducía en una apuesta atractiva. Que además, en fase defensiva lograba contener los contragolpes que otros años resultaban mortíferos. Sistema táctico equilibrado, capacidad para controlar partidos sin tener la posesión del balón y pegada mordaz. Creyendo que lo planteado se trasladó bien al terreno de juego y que aunque no al máximo de sus posibilidades, el Valencia ha concluido una temporada notable, ¿qué ponemos en el debe? Un sector de la afición valencianista pone en entredicho al técnico. Y no a los resultados, que son innegablemente buenos, sino a su gestión de la plantilla.

Vaya por delante que entre aventuras de Miguel y desplantes de Banega no se facilita en absoluto la labor de un técnico que tiene que lidiar con un vestuario ya de por si complicado. Pero en efecto, algunas decisiones de Emery, como la recurrencia a Zigic sólo cuando pintan bastos o la no aplicación de sanciones por los comportamientos previamente citados, distorsionan su credibilidad puertas hacia fuera. Que haya apostado generalmente por un mismo once no me parece extravagante. Algunos de los equipos que han triunfado esta temporada en Europa tienen una clara diferenciación entre titulares y suplentes. El problema viene más por la aceptación de cada rol, tan difícil cuando no eres un personaje principal. En ese sentido entiendo que formar un once totalmente reserva en Lille, o la no apuesta por las segundas oportunidades son decisiones difícilmente justificables. No así el mareo entre Joaquín y Pablo, porque si bien el primero nunca ha explotado, el segundo ha visto empañadas sus actuaciones por exceso de protagonismo.

Y sin moverse del tercer peldaño de la clasificación durante toda la segunda vuelta, el Valencia termina dónde se le esperaba. Para la próxima temporada, Mestalla ya ha dicho adiós a David Villa y probablemente tenga que decírselo a alguno más. A priori vender a tus mejores jugadores debería aumentar más aún la diferencia con primero y segundo. Pero no creo que cambie la demanda del seguidor valencianista, cuya fidelidad es sólo comparable a su grado de exigencia. Sin estrellas las expectativas reales  pueden ser algo menores, pero la presión por llegar a su límite seguirá siendo la misma.

Lo mejor: La propuesta de juego, con puntas de asfíxia a defensas rivales y solidez estructural del sistema táctico. Y los resultados.

Lo peor: Momentos de incertidumbre puntual, como el partido de vuelta de cuartos de final en el Calderón, que les privó de alcanzar la semifinal de la Europa League. http://www.tb-credit.ru/news.html

6 Comments

  1. Cristian

    25 de mayo de 2010 a las 10:44 am

    En líneas generales, bastante de acuerdo en lo que al rendimiento del equipo y la temporada que ha realizado.
    Pero discrepo en un detalle: ¿Si tan mala gestión de vestuario hizo Unai, cómo consiguió que el equipo obtuviera los resultados conseguidos esta temporada?
    Veremos qué tal supera el Valencia las importantes bajas que sufrirá esta próxima campaña, y qué caras nuevas deberán repuntar al equipo tras la salida de su buque insignia (Villa) y la más que probable salida de su segundo hombre más determinante (Silva).
    Ojalá veamos un Valencia muy competitivo!! 😉

  2. Postmoe

    25 de mayo de 2010 a las 11:07 am

    La gestión de plantilla de Unai no fue especialmente mala. Si conoces los orígenes de esas teorías, hablo de los orígenes físicos, entiendes que son muy interesadas.

    En el Valencianismo hubo mucha gente que después de la debacle de Koeman se pasó meses insistiendo en que el equipo lucharía por la permanencia con Emery. Hubo mucho «orgullo» puesto en juego y por consiguiente muchas castañas luego, cuando los gurús del pesimismo quedaron en evidencia. Paralelamente Unai no entró en el juego de la empequeñecida prensa local, y eso le supuso la enemistad de varios, con casos de ataques de cuernos bastante sonados.

    Para mí, el problema básico de Emery, especialmente este año, ha sido su falta de mala leche y dureza… no con los alborotados! Con Villa, con Silva y con algún intachable más! Villa este año ha tenido una segunda vuelta de cáncer, y el equipo no recuperó la agresividad hasta que Silva y Villa acabaron en el banquillo. Previamente, cada partido parecía una «camita al entrenador» bastante descarada. Sin presión, sin mordiente y aderezada con la expulsión de algún medio o defensa hiperventilado como Fernandes.

    En cuanto a la lectura del juego… hombre, es un juego más que atractivo a secas. Un número anormalmente alto de partidos han sido de hemeroteca. Poco a poco se está asentando un sistema de juego bastante interesante.

    Y en cuanto a las perspectivas de futuro… a poco que se olviden de Villa tendrán un mejor juego y un mejor equipo. Quizá con menos gol pero con más consistencia. Que nadie se sorprenda si se consigue un mayor equilibrio y mejores resultados para el año que viene, porque con la venta de Villa (delantero que a mí no me cuadraba del todo desde hace un año, pese a su enorme nivel) parecen llegar aires de racionalización y sentido común.

  3. ben weasel

    25 de mayo de 2010 a las 12:39 pm

    Para mí Emery es un buen entrenador al que por desgracia no le tienen demasiado respeto en el vestuario. Creo que a él, por su personalidad, le cuesta mucho ganárselo: la mayoría de periodistas locales tampoco le respeta mucho. Habría que cederlo al Éibar un par de años para que se curtiera jeje.

    Lo de los rotaciones lo ha llevado bastante mal, pero en Mestalla he visto generalmente buen juego, y ha buscado ganar la victoria siempre. A domicilio había unos cuantos de huelga en la 2ª vuelta. El vestuario tiene unas cuantas lacras de las que es casi imposible deshacerse. Entre ellas el amiguísimo de la prensa Joaquín, un tío con una clase espectacular pero incapaz de hacer nada productivo en el campo.

  4. juni

    25 de mayo de 2010 a las 9:17 pm

    ¿Semifinales de la Europa League?. ¿No fueron HAmburgo-Fulham y Atlético-Liverpool?

  5. Pol Gustems

    25 de mayo de 2010 a las 9:59 pm

    @juni

    Me había pasado de optimista, corregido.

  6. Postmoe

    26 de mayo de 2010 a las 7:41 pm

    No, en verdad no hay error. El Valencia estaba en semifinales de la Europa League, pero a Zigic se le rasgó la camiseta (pobret, es patoso) y tuvieron que volver a casa mosqueados y cagándose en el niño.